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LOS DIARIOS DE SATÁN – NICOLAS D. SATÁN.

101117 Portada Diarios del DiabloLOS DIARIOS DE SATÁN.

AUTOR: Nicolás D. Satán (según transcripción de M. J. WEEKS).

EDITORIAL: La Cúpula.

ISBN: 9788448067755.

Nº DE PÁGINAS: 160.

Reseña realizada por Eduardo Cruz Acillona.

Mucho se ha escrito a lo largo de la Historia de la Literatura sobre el Diablo, Satán y Lucífer, que son tres personas distintas pero un solo Mal verdadero. O sea, como la Santísima Trinidad pero en su versión menos aburrida.

Mucho se ha escrito, digo. Y en torno a la figura del diablo se han pintado cuadros, se han rodado películas, se han creado cadenas de televisión (y aquí el nombre de “La Sexta” lo has pensado tú, que sólo ves Intereconomía) y hasta ha habido quien ha osado asignar la firma Prada al fondo de armario del sujeto en cuestión.

Pero nunca hasta ahora habíamos podido disponer, de primera mano, de los diarios del propio Diablo. Nicolás D. Satán, a lo largo de los siglos, ha venido siguiendo un minucioso diario en el cual, a diferencia de cualquier adolescente, ha contado cosas realmente interesantes.

M. J. Weeks, profesor de Antropología Teológica Comparada en la universidad de Milton Parva no sólo descubrió en 2007 los manuscritos de dicho diario sino que llegó a un acuerdo con el agente del autor (?) para publicar algunos de los extractos más jugosos.

De esta manera, descubrimos que Lucifer comienza su carrera profesional como “ayudante de arcángel y joven promesa, uno de los sirvientes más corteses y brillantes de DIOS (Director Interdepartamental de Omnisciencia Suprema)”. Pero pronto es despedido de la empresa porque “Él” no soporta su creatividad. Por eso decide acabar con eso de ir de bueno por la vida y se lanza a una frenética carrera por boicotear los inventos del “Jefe” desde el principio: “(El gran D.) ha empezado a primera hora y ha creado la luz. Yo he creado la oscuridad, pero después he tenido que parar porque no se veía una mierda”.

101117 Diarios del Diablo

Con el transcurrir del tiempo, crea la Torre de Babel, seduce a Poncio Pilato, corrompe a Judas, etc… Cansado de acciones puntuales, decide manifestarse a mayor escala y en el laboratorio experimenta con un tipo de ratas que, más tarde, extenderán la peste por toda Europa. Crea la imprenta con el fin de “promocionar mi marca” pero el invento cae en malas manos y se reproducen infinitas copias de la Biblia. Asesora a los Borgia, hace de mecenas de El Bosco y de William Blake, se jacta de que en Nueva Orleans hayan sabido cogerle el ritmo a la “música del diablo” y en 1929 decide hacer una limpia en el mundo de las finanzas norteamericano. Si Dios inventa el teléfono, el Diablo crea la llamada en espera y las interferencias. Y todo en ese plan.

Desde el inicio de la Creación hasta nuestros días, el Diablo va anotando con la minuciosidad de un escriba y el sarcasmo de un monologuista sus continuos enfrentamientos con el Bien y el Ser Supremo. Una colección de textos desternillantes, provocadores, irreverentes, magníficos, y presentados en una edición de lujo en la que se reproducen páginas originales de los diarios, se transcriben otras que se encontraban en peor estado y se acompañan de dibujos alusivos al texto o recordatorios del propio Diablo en formato post-it (p. ej.: “El Feng-Shui también nos puede traer beneficios; pasádselo a los tontos”).

En apenas 160 páginas, el presunto catedrático Weeks nos hace llegar un remedo de Historia Universal alternativa que hará que nos cuestionemos certezas asumidas a lo largo del tiempo, hará que veamos con otros ojos la realidad que nos rodea y, sobre todo, nos sacará una amplia sonrisa (carcajada, si no es usted muy puntilloso) cada vez que veamos al Santo Padre en televisión anunciando la próxima venida del “gran D.”

SIETE MANERAS DE MATAR A UN GATO – MATÍAS NÉSPOLO.

siete maneras de matar a un gatoSIETE MANERAS DE MATAR A UN GATO.

AUTOR: Matías Néspolo

EDITORIAL: Los Libros del Lince (2009).

ISBN: 978-84-937038-3-7

Nº DE PÁGINAS: 211.

Reseña realizada por José Luis Muñoz.

En los arrabales de una indeterminada ciudad argentina, poblada por sin techo, policías y putas, el Gringo y el Chueco, dos colegas, malviven hasta que hacerse con un arma de fuego les abre más posibilidades de delinquir, pero también la puerta del infierno.

Siete maneras de matar a un gato es una novela sin eje central, con historias que se entrelazan unas con otras sin terminar de cerrarse, sin que ello importe, porque la forma de narrar, en primera persona, desde la mirada del Gringo, el delincuente que descubre Moby Dick en un manoseado libro, cobra más importancia que la historia.

Tan gráfico como cortante, Néspolo da pinceladas certeras que dibujan con precisión un escenario del que no se puede salir: la marginalidad que deriva de la pobreza extrema.

No queda ni un asiento sano donde estirarse. Pegado a la boletería un ciruja hediendo se arma la cama con unos cartones. Más allá, un paralítico que mendiga con un cartel berrea como un descosido. Apura una cajita de vino y se pelea a los gritos con los fantasmas que le nublan la vista. Para completar el quilombo, un morocho con la cara picada cierra el quiosco de revistas bajando la cortina metálica a patadas.

Cargada de costumbrismo, repleta de argentinismos que enriquecen el lenguaje suburbial con que la novela está narrada, por el Gringo, la originalidad del los diálogos cobra una especial importancia, porque Siete maneras de matar a un gato es una novela muy dialogada.

A ella no, pero a todos a los que se la serrucharon sí. ¡Tu mamita era más puta que las gallinas! No le hacía asco a nada. Se volteaba hasta los postes del alumbrado. Y los dejaba secos. Más limpitos que un hueso de pollo. ¿Sabés cómo le decían? Lengüita…

Pero quizá sea en los momentos eróticos, que endulzan la dureza de esta narración, en donde la prosa de Néspolo se torna sensual para dejar a un lado la sordidez y la violencia. El Gringo se enamora, aunque en la relación no se sepa qué va antes, si el afecto o la carne.

Yani me la chupa con ganas. Está desnuda, arrodillada. Como si rezara frente a un altar. La melena negra le cae sobre los hombros. Los rulos le brillan al sol. Azulados. Arquea la espalda, tersa. Me inclino y le recorro el surco de la columna hacia abajo con el pulgar. Donde nace el culo me detengo. Una pera invertida, deliciosa y fresca para morder en verano.

Matías Néspolo, en ésta su primera novela, hace un certero retrato de la marginalidad argentina, ambientada en los tiempos del corralito y el derrumbe económico, aunque la narración quede abierta, porque podría haber continuado, ininterrumpidamente, porque nada en ella se cierra salvo los personajes que se desangran por el camino víctimas de balaceras.

ENTREVISTA JUAN GRANADOS – SARTINE Y LA GUERRA DE LOS GUARANIES.

Juan Granados2 PD

Quienes se acerquen a Juan Antonio Granados Loureda desde un punto de vista profesional se encontrarán frente a un estudioso de la historia, dedicado durante años a la enseñanza, mundo al que sigue vinculado a través de su cuerpo de gerencia e inspección. Sin embargo en los últimos años, además de las publicaciones científicas, Juan Antonio Granados dedica parte de su escaso tiempo a escribir novelas. “Sartine y la Guerra de los Guaraníes” es su tercera novela, publicada en Edhasa.

Entrevista realizada por Anita Noire.

Por qué un estudioso de la historia decide dedicar parte de su esfuerzo a escribir novelas.

Bueno, en lo básico siempre me ha gustado escribir. Mis profesores siempre me decían que tenía mano y de hecho más de una vez me despistaba en clase para emborronar algunas cuartillas contando lo que fuese. Así que en esencia, se podría decir que escribir siempre ha sido lo mío. En cuanto a novela, en fin, para mí es la mejor manera de expresarte por largo y sobre lo que quieras, además combinada con la historia, tenemos narrativa histórica y yo, en más de un sentido, me considero hijo de Robert Graves, de Karlheinz Grosser y de tantos como ellos.

¿De donde surge la necesidad de dejar de aparcar la investigación histórica y adentrarte en lo literario?

Un poco de ese interés por dejar fluir el pensamiento y la imaginación. Hay territorios de la fantasía que por definición permanecen vetados al historiador, siempre he pensado que esto era una limitación creativa, vivir anclado a la servidumbre de los meros hechos puede ser riguroso, pero también muy aburrido.

Granados

Crees que actualmente existe mercado para la novela histórica o ha pasado de moda

Desde luego, es una realidad incuestionable, la novela histórica siempre ha gozado de buena salud. Un simple vistazo a las listas generales de ventas señala que el género de la narrativa histórica se ha encontrado siempre entre los preferidos de los lectores. Si esto es así,  desde Walter Scott o Alejandro Dumas, en la  España más contemporánea resulta un hecho muy visible desde la célebre publicación en 1982 de Las memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar, significativamente alabadas por Felipe González coincidiendo con su llegada al poder. Ahora algunos hechos más o menos recientes y absolutamente dispares entre sí han suscitado comentarios suficientes como para revitalizar el eterno debate sobre el género. El primero, una curiosa elección para un regalo egregio: la escogida edición de El doncel don Enrique el Doliente (1834) de Mariano José de Larra, el segundo, el estreno de la película Capitán de mar y guerra basada en las novelas de Patrick O’Brian. A estas circunstancias podríamos añadir otras tantas, por ejemplo la publicación periódica de las entregas de la exitosa serie del capitán Alatriste, fruto de la pluma ácida y directa de Arturo Pérez Reverte, pero tampoco es necesario insistir más en un hecho evidente. La novela histórica es un valor en permanente inflación y goza de buena salud en todas partes.

Las razones de esta realidad pueden ser muchas, pero personalmente me gustan los argumentos que proceden de la experiencia. Así, por ejemplo, mi editor y amigo Josep Mengual siempre apunta a nada que se le pregunte que la narrativa histórica de éxito suele ser primero novela, es decir poseer calidad literaria en sí misma, aportando además fidelidad a la historia como valor añadido. Una combinación que, en su opinión de lector voraz, tampoco se encuentra siempre. Así, abunda la novela muy fiel a la historia pero poco novelesca y la novela de discurrir apasionante pero plagada de imprecisiones a la hora de reflejar las costumbres y los modos de vivir de otro tiempo. Siendo que, en el fondo, lo que el lector pide a una novela histórica es lo que en realidad solicita de cualquier novela, un buen relato, pero además y en este caso, conocimiento sobre la vida profunda de una época como incentivo a la hora de comprar un libro.

Al lector que se acerca a tus novelas le interesa la historia o la aventura.

Por lo que voy sabiendo, ambas cosas, diríase que solicitan rigor y entretenimiento a partes iguales.

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¿Puede una persona que no conozca la historia de la española del siglo XVII seguir con facilidad tu novela?

Desde luego, siempre procuro que sea así. Cuando no se es fiel a la historia, el lector se siente traicionado, pero esto no significa que tengamos que ser exhaustivos. Una novela histórica ha de ser, ante todo, novela.

Sitúas la trama de tus novelas a mediados del S XVIII. ¿Por qué esa época y no otra?

Reconozco que me desenvuelvo con facilidad en la época de la Ilustración, mi período de siempre como historiador formal, influye también el hecho de que este siglo es la época áurea de la navegación a vela, uno de mis elementos novelísticos favoritos. También me interesa la época por el pensamiento libre y descreído que dominaba en las élites, aquellos malditos volterianos…

¿Que nació primero, el personaje o la trama?

En el caso de Sartine la trama, porque se basa en hechos reales que había investigado previamente en mi faceta de historiador. Me parecía que tras la hazaña de Jorge Juan en su casi desconocida faceta de exitoso espía en los astilleros de Londres se escondía una novela muy divertida.

¿Como surgió Nicolás Sartine?

Sartine es también producto de mi trabajo como historiador más formal. Como sabe, mi tema de investigación siempre han sido los intendentes del Rey del siglo XVIII y más recientemente la vinculación de éstos con el fantástico episodio de la construcción naval en tiempos del marqués de la Ensenada. Los intendentes son una figura “comisarial” importada de Francia por los Borbones, un poco los ojos y los oídos del Rey allá donde se les enviase, bien para vigilar la bolsa del monarca, bien para construir navíos, para lo que fuese. En este sentido, Nicolás Sartine es un capitán de navío tornado en intendente, esto es, un comisario del Rey al que se le encargan asuntos variopintos, eje esencial para una novela.

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¿En tu novela eres fiel a la historia o la modificas para adaptarla a las necesidades que  la historia requiere?

Según lo que creo se debe hacer, soy fiel a los hechos gruesos y bastante infiel en las cosas menudas.

Es la segunda novela en la que aparece Nicolás Sartine. ¿Cuanto tiempo llevas imaginando este personaje?

Lo recuerdo muy bien, fue durante un extraño verano, con cambios vitales muy intensos que procuré resolver encerrándome a escribir, una solución que se mostró muy terapéutica con el andar del tiempo, era el año 1999, al borde del milenio, entonces creía que era también del abismo, se ve que no.

El lector, en ocasiones, tiende a pensar que el protagonista de una novela guarda importante semblanzas con el autor aunque éste intente disimularlas. ¿En tu caso, que tiene Nicolás Sartine de Juan Granados?

Es una pregunta muy habitual que nunca sé cómo responder. Yo creo que tengo tanto de Nicolás Sartine como de Cosme Ábalos y mira que son diferentes. Te puedo asegurar que el viejo Nicolás es mucho más arrojado que yo, eso seguro.

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La creación del personaje, dotarles de una personalidad (intensa en el caso de Sartíne) requiere un trabajo importante. ¿Cómo los trabaja Juan Granados?

Yo creo que como cualquiera que crea algo, observación del mundo, introspección y muchas horas calentando la silla. Si la cosa se pone espesa, ya se sabe, ron con coca-cola y algo, no mucho, de benzodiacepia, mano de santo.

Los personajes femeninos en tu novela son anecdóticos, sin peso específico en la novela. ¿Hay algún motivo para ello?

Bueno, no estoy muy de acuerdo con eso. Cierto es que aparecen poco, pero cuando lo hacen poseen fuerza e intensidad, tal es el caso de Catalina Lassaletta o María Falcón, póngase por caso.

¿Te supone alguna dificultad la creación de  los personajes femeninos?

No especialmente, creo yo, no es que me precie de conocer a las damas, pero tampoco es que no sepa nada de ellas, hoy en día se tiende a visualizar todo a través del género, esto para mí es hasta cierto punto irrelevante.

Nicolás Sartine no ha muerto en su novela. ¿Donde nos llevará en su próxima aventura?

Cuando escribí “Sartine y el caballero del punto fijo” ya tenía de algún modo previsto continuar sus aventuras. Confieso que le tengo cariño al viejo Nicolás y como le ocurren muchas cosas, me divertirá contarlas. De hecho la próxima tendrá que ver con Costa Mosquitos, el palo de Campeche, La vieja Habana y alguna colonia inglesa que jamás hubiese debido estar allí. Pero antes haré otra cosa, también con Edhasa, como sucedió con “El Gran Capitán” en 2006.

Muchas gracias, Juan, y suerte con la novela.

Gracias a ti.

ANTONIO CALZADO GANA EL I PREMIO DE LITERATURA FANTÁSTICA DE MARACENA

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Cuando una tiene un elenco de colaboradores del nivel de los que tiene Más que palabras, ya es suficiente orgullo, pero si además, uno de ellos consigue un premio como el que acaba de conseguir mi querido Antonio Calzado, ya me siento como las madres en la fiesta de fin de curso de sus hijos. ¡¡¡FELICIDADES, ANTONIO!!!

 

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VIDA Y OPINIONES DE JUAN MALHERIDO

101109 Portada Juan MalheridoVIDA Y OPINIONES DE JUAN MAL-HERIDO

Edición al cuidado de Alberto Olmos

EDITORIAL: Melusina

ISBN: 978-84-96614-94-9

Nº DE PÁGINAS: 222 páginas

Reseña realizada por Eduardo Cruz Acillona.

El libro se presenta en formato pequeño. De bolsillo. De bolsillo pequeño. Como una granada de mano.

Y la onda expansiva de su lectura alcanza a todas las estanterías de la biblioteca.

Juan Mal-herido, amparado por la inconsciencia de sus propios pensamientos, decide empezar a escribir un blog literario el 23 de enero de 2007: “el Lector malherido”. Era martes. Ese mismo día, pero de 1783, nacía Stendhal. En el de 1830, Derek Walcott. Y en el de 1962, Elvira Lindo. Ante tamaña y progresiva degeneración, no tenía nada que perder. Se lo habían puesto a huevo.

A partir de ese día, con una mezcla de laboriosidad franciscana y mala leche vaticana, ha venido publicando críticas, reseñas y comentarios de todo libro que ha pasado por sus manos.

En palabras del propio Malherido, en una entrevista publicada hace unas semanas, “el blog va de chicas desnudas, autores literarios apaleados y comentarios sexuales y políticos muy subiditos de tono”.

Una colección de textos tal no podía quedar reducida al inmenso mundo de la blogosfera, de ahí que Alberto Olmos (que no es el autor del libro ni del blog), se haya prestado voluntario a manejar semejante material explosivo y recopilar una selección de sesenta textos que la editorial Melusina, en una huida hacia delante, ha tenido a bien publicar.

Son, digo, sesenta textos que abarcan desde el “París era una fiesta” de Hemingway hasta “Anatomía de un instante” de Javier Cercas, pasando como una apisonadora por encima de Marguerite Duras, Stefan Zweig, Paul Auster, Stanislaw Lem, Stieg Larsson, etc.

Para todos tiene unas letras que suenan a música punk, a grito airado rebotando en las paredes del Parnaso y a exabrupto sin faltas de ortografía.

El autor (que no es Alberto Olmos) sostiene que “El guardián entre el centeno” es “un libro flojo”; que la protagonista de “Miedo a volar”, de Erica Jong, es “como Woody Allen chupando pollas”;  que “La costumbre de vivir”, de José Manuel Caballero Bonald, es un “delicioso volumen de cocineo literario, de portera ilustrada hablando mal de otras porteras”… Y en ese plan.

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Otros libros, sin embargo, se salvan de la quema con palabras elogiosas: “El factor humano”, de Graham Greene: “Da mucho asco leer cosas tan buenas”; “Diario de un genio”, de Salvador Dalí: “Dalí fue mejor escritor que pintor”; “Mi suicidio”, de Henry Roorda: “…hacía tiempo que no leía un libro que me diera tantas ganas de vivir, de beber, de reírme de todos vosotros, hijos de puta”. Y en ese plan.

Como no podía ser de otra manera, el libro recuerda al “Manual de literatura para caníbales”, de Rafael Reig. Al fin y al cabo, el autor (que no es Alberto Olmos) es como el alumno más aventajado de Reig si éste diera clases de Historia de la Literatura en un correccional o en un frenopático.

Y es precisamente al “Manual…” y a Reig a quienes dedica el último capítulo. Y es en ese capítulo donde el autor (no Alberto Olmos, el autor) se desnuda por dentro y escribe un alegato a favor de la Literatura con mayúsculas que ponen en pie día a día autores en pijama y a los que invita a descubrir por uno mismo, desconfiando del qué dirán y, sobre todo, del qué dijeron.

“Yo, señor, no soy malo; sólo soy sincero”. Lo dice el autor. No Alberto Olmos.

Merece la pena que lo descubran por ustedes mismos, desconfiando de todo lo que les acabo de contar yo, que no soy Alberto Olmos ni el autor del libro.

100 ENIGMAS DEL MUNDO – BRUNO CARDEÑOSA.

100 enigmas del mundo100 ENIGMAS DEL MUNDO.

AUTOR: Bruno Cardeñosa.

EDITORIAL: Libros Cúpula.

ISBN: 978-84-480-6811-0.

Nº DE PÁGINAS: 414.

Reseña realizada por: Laura Díaz.

¿Los inquisidores ahora llevan bata y son científicos? Bueno, solo algunos  son aquellos que niegan sistemáticamente cualquier opción que no sea la que ya está establecida. Otros realmente se dedican a su trabajo, son auténticos buscadores. Se cuestionan, indagan, investigan, intentan descubrir y dar con la verdad.

Pero… ¿Cuál es la verdad?

Bruno Cardeñosa nos lo plantea desde algunos enigmas (100 concretamente) que aún siguen sin resolver, unos más recientes, otros con muchos años (milenios) de antigüedad.

Sin desdeñar la importancia y la necesidad del escepticismo que fuerza la investigación, Bruno nos ofrece con un lenguaje sencillo y directo, informaciones que pueden hacer zozobrar los cimientos de una parte del conocimiento tal y como lo entendemos ahora, ese al que  algunos se agarran como un clavo ardiendo.

Organizados en nueve bloques, el libro comienza tratando sobre distintos objetos provenientes de épocas históricas que supuestamente no corresponden a la “tecnología” del hallazgo en cuestión, como es el caso de las calaveras de cristal talladas en una sola pieza, con cristal de cuarzo y hace… ¡3.500 años!.

A medida que el libro avanza los temas se van diversificando,  tomando intensidad e interés. Casos como los geoglifos del Sáhara,  el descubrimiento de  la organización de la tabla periódica de los elementos, o la construcción de ciudades y complejos datados en épocas y culturas que “no conocían la rueda”, (entre otros), nos hacen ver que el conocimiento no solo tiene un camino, tiene más de cien.

EL ESPOSO IMPACIENTE – GRAZIA LEVI.

El esposo impacienteEL ESPOSO IMPACIENTE.

AUTORA: Grazia Levi.

EDITORIAL: Alfaguara.

ISBN:978-84-204-7446-5.

Nº DE PÁGINAS: 166.

Reseña realizada por Susana Moo.

Pocas veces leyendo una historia de amor me he cabreado tanto como con “El Esposo Impaciente” donde Grazia Levi, escritora especialista en literatura romántica, bien documentada gracias a diarios, cartas y recuerdos familiares, narra el comienzo de la relación entre el genial escritor Tolstoi y la que fue su esposa de por vida, Sofía Behrs. La autora recrea los primeros días de matrimonio y me he encontrado con una sarta de desatinos llevados a cabo por este insigne e impaciente amante.

Resulta que el conde Leon Tolstoi era amigo de la familia de Sofía, especialmente de su padre, que admiraba muchísimo a Tolstoi: “Él es totalmente el Hombre, el Hombre de la humanidad”. Cuando Leon tenía 34 años y ya era reconocido como un gran escritor se encapricha por la hija de su amigo, una muchacha de 18 años y a la que ha visto crecer. Pide su mano y se la dan corriendo, él considera que la boda debe efectuarse inmediatamente y todo se prepara para desposarlos en una semana, lo cual al escritor se le antoja como tiempo suficiente para un noviazgo. Ella acepta, por supuesto, todos están conformes, familia y amigos opinan que es muy afortunada, que fue tocada por la suerte ¡un marido de tan gran categoría!

La pobre chica está como un flan, educada para ser una buena esposa, se mentaliza para hacer todo lo posible por estar a la altura de ese gran señor que ha puesto su mirada en ella, humilde criatura. León ya había corrido unas cuantas y ahora babea con la inocencia de la chiquilla. Pero él también necesita ser amado, y para ello se le ocurre una idea: en un arrebato, se presenta a horas intempestivas en la casa de Sofía para entregarle los diarios que escribió a lo largo de su vida, como símbolo de sinceridad sublime. A mi entender ese gesto es de un egocentrismo insufrible y de una falta de empatía total y no conseguiría más que incrementar la angustia con el nuevo componente de los celos de Sofía. Ella no es que fuese únicamente virgen a los misterios de la vida, es que es además ignorante del mundo y Tolstoi, en sus diarios, no escatimaba detalles de sus amoríos y conquistas, de su pasión por unas y por otras y por las piernas gordas de las campesinas.

La boda se lleva a cabo y la pareja toma la diligencia para realizar el viaje que les llevará varios días hasta la que será la nueva mansión de Sofía y donde vivirá lejos de todo lo que la ha acompañado en su infancia, de sus hermanas y padres y donde será presentará para recibir la aprobación de su suegra -la tiíta-.

Hasta aquí ya podemos intuir que las precipitadas acciones llevadas a cabo -boda a toda prisa, absurda sinceridad deshorada, admiración desmesurada de la novia al novio,…- no favorecen precisamente que la joven esposa se sienta tranquila y feliz con la vida que le espera. Pero lo que  ya me puso del hígado y que a poco consigue que lance el libro por la ventana, es cuando narra la noche de bodas. Poneos por un momento en el pellejo de Sofía a la que nadie había explicado qué sucede entre marido y mujer, entre macho y hembra, y esta es la primera noche de su vida que pasa fuera de casa con un señor conde tan peludo -y tan listo- al que todo el mundo venera.

León decide en primer término dormir en el sofá. Pero se encuentra nervioso allí y, a la media hora, se arrepiente:

-        ¿Puedo tumbarme a tu lado, amada?

-        Pero si me lo habías prometido, esta noche no….Otro día. Antes tenemos que acostumbrarnos.

-        Es cierto, pero me ha venido a la cabeza una frase:“Déjame estar a tu lado, te lo ruego. Consuélame el cuerpo”,  la escribí yo- ríe, jajaja

Y claro, si lo había escrito, a ver quién se niega. León corre a consolar su cuerpo al lado de la ovejita asustada, leed:

Pero León había empezado a besarle el rostro, el cuello, los hombros; después le desabrochó el camisón y se arrojó sobre sus senos, mordisqueándole los pezones, hundiéndose en la cavidad de las axilas, cada vez más precipitadamente, al azar, como un ciego. Ella se puso a suplicar para ganar tiempo.

-        No, León, te lo ruego, esta noche no …. me lo habías prometido …. te creí ….

Se había deslizado hacia el borde de la cama, pero él la acosaba y la retenía. Asustada por su vehemencia y por su respiración cada vez mas jadeante, Sofía apartó la boca de la suya, apoyó las manos contra sus hombros, apretó con fuerza las piernas, intentó oponerse a sus movimientos con sus rodillas rígidas. Con todo, la disparidad de fuerzas no tardó en decidir los campos contrarios y fijó definitivamente el papel de quien debía dominar, de quien debía quedar a merced. Una voz alterada, ronca, como de un desconocido, susurró a retazos

-        Yo estoy hecho así …. lo quisiera, pero no soy capaz …. no soy capaz de detenerme.

-        ¡ Te lo ruego! ¡ Te lo suplico! – gritó Sofía, pero de repente oyó un estruendo, igual que si se estuviera produciendo un saqueo y le pareció como si un caballo, entrando a traición en su cama, la asaltara lamiéndola babosamente, arrancándole la camisa, hincándole dentro un arma, caracoleando con furia, para el final dejarse caer sobre ella en un delirio de derrota y muerte. Sobre el estrépito cayó el silencio. Horrible.

Sofía respiraba a duras penas, tenía un peso muerto. Un único deseo se apoderó de ella: apartar aquel peso, borrar el asalto, deshacer las nupcias. El enamoramiento, la ceremonia, el viaje. Volver a ser la de antes.

Después de esta actuación, de esta, permitidme decirlo, mierda de polvo, como colmo del martirio, Tolstoi se echa a llorar, arrepentido de su brutalidad. Pero ella, que nada sabe de la vida cierra fuerte los ojos y se mentaliza:

León es un hombre maravilloso, todo el mundo lo dice, lo dice incluso una persona de gustos tan difíciles como mi padre. Y si no soy feliz, eso querrá decir que no he sabido comprenderlo, a causa de mi mezquindad. Sólo yo seré digna de reproche, no él que lo tiene todo en su interior, todo aquello que una mujer puede desear.

MI SECCIÓN EN LA TELE.

Esta semana, una de zombies, La guerra de la doble muerte, de Alejandro Castroguer y el secreto que oculta el ratón más famoso del mundo, el Ratoncito Pérez.

programa 22

LO PEOR DE VAZQUEZ – Manuel Vazquez.

101019 lo peor de vazquezLO PEOR DE VÁZQUEZ.

AUTOR: Manuel Vázquez.

EDITORIAL. Glénat.

ISBN: 978-84-8357-671-7

Nº DE PÁGINAS:576.

Reseña realizada por Eduardo Cruz Acillona.

Hace quince años fallecía el “padre” de personajes instalados en la memoria colectiva (y, todavía, en las estanterías de la sección de Cómic de muchas librerías) como Anacleto, las hermanas Gilda o la familia Cebolleta.

Vázquez, Manuel Vázquez, el Gran Vázquez abandonó la editorial Bruguera en los años 70 y, con ello, la elaboración de nuevas historietas aptas para todos los públicos. A partir de entonces, y hasta su fallecimiento en 1995, se centró en el cómic adulto, que fue siendo publicado por Ediciones Glénat.

Es ahora, en 2010, cuando Glénat ha decidido recopilar en un solo volumen todo aquel material: “Lo peor de Vázquez”.

Lo peor de Vázquez que, también, es lo mejor. Empezando por ese título genial de “Mujeres o diosas” (nunca un simple espacio dio tanto juego) y terminando por “Historias verdes”, dos álbumes que exprimen, tiñendo de humor verde, la relación del personaje con el genérico femenino. Y digo “genérico” y no “género” porque no le hace ascos a nada: lo mismo arrima a su sofá a la joven espectacular que destroza la cama con una señora entrada en materias grasas y edad. El único común denominador (si a esto se le puedo aplicar el calificativo de “común”) es el carácter de perdedor del protagonista.

Los perdedores siempre han dado mucho juego para el humor. Reírnos del prójimo resaltando sus defectos, sus miserias o ambas cosas a la vez. Mostrarlo en situaciones poco ventajosas, humillantes o descaradamente injustas. Y ocultar con una carcajada que lo que tenemos delante no es otra cosa que un espejo…

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Bien lo sabe Vázquez cuando dedica sendos álbumes a “Gente peligrosa” y “Más gente peligrosa”. Por ahí desfilan las grandes obsesiones del autor y, seguramente, de la mayoría de los lectores: las esposas, los vendedores a domicilio, los cobradores de morosos, los inspectores del fisco (a quiénes dedica álbum aparte), los “manitas”, los turistas y un largo y detallado etcétera del que no puedo por menos que destacar a una gente peligrosa de verás (y quien me conoce sabe de qué hablo): los cuñados.

Son, en definitiva, casi seiscientas páginas en las que se entremezclan el humor blanco, el verde, el negro, la mala leche, el sarcasmo y el ajuste de cuentas incluso consigo mismo pues, según avanza la lectura, la sensación de comunión entre personaje y autor es tal que parece que estemos leyendo una autobiografía.

En palabras de Manolito Vázquez (“hijísimo” del autor, según definición propia), este libro reúne “su material más visceral, corrosivo y cafre”. Unas historias muy alejadas de las aventuras de sus personajes “bruguerianos” pero con la misma intensidad de disfrute desde el momento en que nos dejamos atrapar por ellas.

Al final queda la sensación de que, como apuntaba al principio, “Lo peor de Vázquez” es lo peor del ser humano pero lo mejor de este peculiar, canalla y adorable humorista.

Como anotación al margen añadiremos que, seguramente, todavía se puede encontrar en las carteleras de algunos cines y en las mantas de algunas calles la película “El gran Vázquez”, dirigida por Óscar Aíbar, protagonizada por Santiago Segura y basada en la vida del autor. Pero esto ya es otra historia…

LA ALARGADA SOMBRA DEL AMOR – Mathias Malzieu

la alargada sombra del amor fotoLA ALARGADA SOMBRA DEL AMOR.

AUTOR: Mathias Malzieu

EDITORIAL: Mondadori

ISBN: 978-84-397.2305-9

Nº DE PÁGINAS: 151

Mathias es un joven de 30 años que acaba de perder a su madre. Esa misma noche, en el parking del hospital y mientras revisa la bolsa de las pertenencias de su madre, encuentra un pequeño reloj con la hora exacta de la muerte de su madre, las 7:30. mientras espera a que lleguen su padre y su hermana, ocurre algo sorprendente; un gigante llamado Jack aparece detrás de él. Se hace llamar “El Gigante Jack, doctor en sombrología”. Y ayuda a las persona aquejadas de duelo. El gigante le da a Mathias un trozo de su sombra para que éste pueda soportar su pena junto con tres libros de bolsillo. El gigante Jack está empeñado en hacer feliz a todos aquellos que sufre el mal de la muerte de un ser querido. Quizá este peculiar personaje consiga aliviar el dolor del joven. ¿Lo conseguirá? Para ello le recomienda lo siguiente:

“Utiliza la sombra. Lee, sueña, descansa, diviértete. No cedas a la desesperación. Usa tus sueños. Y si están rotos, ¡pégalos! Un sueño roto bien pegado puede volverse aún más bello de lo que era. Ama las cosas. ¡Estás vivo! Y lucha solo: de ahí saldrá tu fuerza interior”

Como ya nos demostró con “La mecánica del corazón”, Mathias Malzieu nos vuelve a demostrar una vez más que, aparte de músico, es un artista de las emociones. Escribe cuentos para adultos, con el fin de que no nos olvidemos de que en algún rinconcito de nuestro corazón aún permanece acurrucado ese niño que fuimos alguna vez. En esta ocasión, el autor nos abre las puertas del dolor y nos enseña que es posible seguir viviendo aún tras la amargura de la pérdida de un ser querido. Con tiempo, con empeño y lo más importante, tomando conciencia de que los que nos quedamos seguimos estando vivos. La muerte es algo que no tiene vuelta atrás, pero lejos de vivir atormentados con la pena de la pérdida, esta pequeña novela nos enseña que a vivir con el recuerdo y hacerlo hermoso.

Podemos decir que Mathias Malzieu se ha convertido en el cuenta cuentos de los adultos, en ese niño grande que todos llevamos dentro.