ENTREVISTA CON RAFA CAUNEDO – PLAN B.
ENTREVISTA CON RAFA CAUNEDO – PLAN B.
Entrevista realizada por Anita Noire.
Plan B es tu primera novela. ¿Antes de ella existió un Plan A?
Supongo que el plan A se trata de pasar la vida lo mejor posible. ¿Cómo? Lo razonable es jugar al descarte. Nacemos con una baraja completa, diamantes, tréboles, reyes y reinas, ya sabes, hasta comodines, pero según crecemos nos damos cuenta de que para que el juego sea divertido no hacen falta tantas cartas. Entonces, así, a base de aprender, puro empirismo vital, vamos desechando naipes, aligerando carga, ignorando cosas y personas que no nos aportan nada que merezca la pena. Al principio cuesta, pero luego, cuando le coges el truco, es un gusto, de verdad. Ahora, con mi plan A, “sólo” me queda mi repoker de ases. Y uno de esos ases es la literatura. Leer y escribir, ¿alguien da más?
¿Por qué Plan B?
Plan B es el juego de las ofertas del destino, cruces de cables, casualidades e imprevistos aplicados a la posibilidad de cambio. ¿O es que no has pensado alguna vez que tu vida la controlan otros? …despertador, horario de entrada, horario de comida, horario de salida, hora de irse a la cama… La novela cuenta como una casualidad hace que un hombre descubra la necesidad de tomar el timón, erigirse comandante de la nave y marcar las coordenadas de su travesía. Era feliz, todo le iba bien, pero un robot de juguete en el suelo le va a despertar de su letargo monótono e insulso. ¿Has probado alguna vez a ponerte unos zapatones de payaso? Deberías hacerlo.
Todas las historias nacen de un lugar, de alguna situación concreta, tienen un desencadenante que sin él no serían lo que son. ¿Qué fue lo que te dijo que debías escribir esta novela?
Yo tengo un “problema”… y es que vivo, en un noventa y cuatro por ciento, en ficción. ¿Que cómo se come eso? Cuando andas por la calle, ¿en qué piensas? En el trabajo, en los resultados del médico, en la inspección de hacienda, en las vacaciones, en tener un hijo… Pues bien, mi problema es que, cuando yo ando por la calle, pienso en la oficina del ejecutivo ese que está hablando por teléfono desde un taxi, o en el informe médico que está leyendo aquella joven que toma un café en la terraza de su casa, o en el sudor de aquel hombre al que su asesor fiscal le acaba de dar una mala noticia, o en la masía en el alto Ampurdán donde esa familia va a pasar sus vacaciones, o en el embarazo no deseado de esa adolescente que se muerde las uñas antes de entrar en su casa. ¿Lo entiendes ahora? Yo camino por ahí viendo historias, miles a diario, no puedo evitarlo. Lo reconozco, yo vivo en ficción. Y me encanta. En mi mundo, mi película.
¿Cómo se enfrenta un escritor a su primera novela? Cuéntanos un poco el proceso creativo de Plan B.
¿Proceso creativo? Espérate que piense… no sé, supongo que consiste en ir por ahí con muchos libros leídos en la cabeza y con una libreta en blanco en la mochila. Me gusta el esfuerzo mental que supone inventarte una historia, así que sólo se trata de ponerte a ello. Imagino un inicio y pienso en un final. En medio intercalo pequeños hitos. Después relleno los huecos según va avanzando la novela. Es normal que improvise personajes si la trama lo requiere. Suelo dejar que sean los personajes los que me vayan llevando hasta el desenlace. Lo importante es que la libreta en blanco esté pronto llena de esquemas, tachones, flechitas, parches y puntos rojos. Los puntos rojos son las ideas que yo considero imprescindibles. Me encantan los puntos rojos de mis libretas.
¿Qué cómo me enfrento a mi primera novela? Sin miedo, todo escritor tiene una primera novela, supongo que casi siempre mejorable, otras insuperable. No sé, Plan B es el inicio de un proceso, el germen de algo que ya se verá, por ahora es lo que hay.
En tu novela aparecen lugares muy diversos; Madrid, Asturias, África. Personajes muy distintos entre ellos; Ramiro Fuster, Guzmán de Castro, Marta Blaza, Patricia o incluso la omnipresente figura de una figura anónima que todo lo sabe y parece ser el destino e incluso Dios. ¿Cómo se conjugan todos ellos?
No sé cómo escribiré en el futuro, pero cuando estaba con Plan B sólo pensaba en hacer algo ágil, entretenido y muy visual. Precisamente para un plan b lo mejor es buscar opuestos, es decir, hacer que uno descubra su objetivo buscando justamente en donde nunca creyó podría encontrar nada apetecible. Hay que ser curioso e intentar conocer aquello que nos pilla lejos. Otros tipos de vida, otras culturas, otros principios morales…, tal vez, conociendo a otros, nos descubramos a nosotros mismos. El rechazo gratuito e incondicional, porque sí, nunca fue buen compañero.
¿Cómo fue ese proceso de documentación para preparar tu novela?
Si tienes interés en cosas de las que no tienes ni idea, entonces la documentación es un proceso con el que disfrutas. Yo conocía algunos países de África pero no Mozambique. ¿Qué hacer? Nunca he sido riguroso ni he pretendido ser experto de nada. No tengo técnicas ni procedimientos especiales para informarme o documentarme. Simplemente leía todo lo que caía en mis manos por cualquier vía: revistas especializadas, internet, informes de Médicos sin fronteras y, claro, lo mejor de todo, cenas con amigos y cooperantes de ONGs… Pobres, les acribillaba a preguntas sobre sus sentimientos en África, no sobre el color del cielo.
El protagonista, por una casualidad, toma conciencia de una realidad. Este no es un tema nuevo, pero sí la manera en que tú lo afrontas en la novela…
Párate a pensar un momento. Si analizas bien, la vida se rige por microdecisiones. ¿Qué sesión de cine voy a ver?, ¿la de las siete o la de las diez? Tal vez si vas a la de siete, no te encuentres con un amigo que va a la de las diez y que luego va a ir a una fiesta en la que te va a presentar a la futura madre de tus hijos. O sea, que si vas a la de las siete, es posible que ese viernes te acuestes pronto y si vas a la de las diez, es posible que tu vida cambie para siempre. Esas microdecisiones no dejan de ser también casualidades, y hay cientos a diario. ¡Qué vértigo!, ¿verdad?
Los personajes principales de la novela son todos de clase acomodada pero con grandes conflictos personales. ¿Por qué los sitúas precisamente en ese segmento social?
Ahora que lo pienso, mi segunda novela igual… Curioso…, pediré hora con un psicoanalista.
¿Con tu novela pretendías trasmitir un mensaje o simplemente relatarnos la historia de un hombre que supera la adversidad de una vida que le encorseta?
Conozco mis limitaciones y ya me cuido yo de no ir por ahí proclamando soluciones a los problemas existenciales de la gente, ni mensajes, ni moralejas. Que cada uno lea lo que hay entre líneas. Yo sólo he contado la experiencia de un individuo al que se le abre un mundo después de una catarsis. Del todo a la nada para descubrir lo prescindibles que son la mayoría de las cosas de las que disfrutamos. ¿Conclusión? Allá tú.
¿Tenemos un destino predeterminado?
Si crees en dios… ¿tienes su teléfono?
¿Qué sensación tiene un escritor cuando termina su primera novela y la entrega para su edición y publicación?
¿Cuántos venderé? … Es broma.
Lo más maravilloso de todo esto es cuando entras en una librería y ves que tu libro está allí, en ese sitio que veneras al que has ido millones de veces a comprar, en el que has pasado miles de horas hojeando y toqueteando. Compartir espacio con tus mitos. Te dan ganas de coger el libro, levantarlo y ponerte a gritar que lo has hecho tú. Un orgullo, la verdad.
Plan B ha sido Premio Atlantis de narrativa… ¿Un estímulo o un obstáculo?
Primera novela, primer premio. Suena bien, la verdad, pero no creo que cambie en nada mi perspectiva para trabajos posteriores. ¿Estímulo?, ¿obstáculo?…, no, que va, como mucho un regalo.
¿Para cuando la próxima novela?
Ahora está en la mesa de algunos editores. ¿Quieres pistas?… Madrid, Ibiza, Viena… y una obsesión…
Muchas gracias, Rafa, y mucha suerte.








