Javier Reverte estudió filosofía y periodismo y trabajó como reportero durante más de veinte años. Viajó por todo el planeta siendo testigo de importantes acontecimientos políticos y bélicos.Hace más de veinte años que se dedica a la literatura y es autor de varios libros de viajes como la “Trilogía africana” (El sueño de África, Vagabundo en África y Los caminos perdidos de África) y varias novelas como “Todos los sueños del mundo”, “La noche detenida” o “El médico de Ifni”. Estuvimos con él en el Hotel Colón de Barcelona donde nos habló de su última novela, “Venga a nosotros tu reino” en la que nos habla de la España de los años cincuenta y la situación política y religiosa de la época.
Tengo que decir que me ha resultado muy difícil preparar esta entrevista ya que el libro está tan bien escrito, y lo explica todo con tanta claridad que no queda ninguna duda. ¿Qué críticas le han hecho respecto a la novela?
La verdad es que he tenido pocas críticas y muy pocas reseñas. Aún es muy pronto porque el libro está recién salido del cascarón. No me han hablado demasiado de él. Sí lo han hecho algunos amigos y gente próxima que ya lo ha leído y en general les ha gustado bastante. He notado que ha habido, con respecto a otras novelas, un salto en la calificación. Yo también creo que es una novela mejor que las otras pero eso es algo que al final queda en manos del lector, que es el jefe, el que manda.
Aunque lo explica en el libro, me gustaría que nos contase en qué consistía lo que es el tema central del libro; la lucha de los curas obreros a mediados de los años cincuenta.
Al final de la Guerra Civil Española, en el año treinta y nueve, queda prácticamente liquidado todo el movimiento político contrario al franquismo y todo signo de democracia o de organización política obrera o y los que no quedan liquidados, los fusilan después de la Guerra Civil y años posteriores, con una labor policial que acaba con todo. Pero en los años cincuenta comienza a nacer en la clandestinidad, aunque muy levemente, comienzan a organizarse los partidos políticos de izquierdas, sobre todo el partido comunista. Los demás no tienen una presencia muy real. El partido comunista tiene más capacidad de organización y empieza a organizarse poco y mal en pequeños focos de algunas fábricas y en algunas zonas del país más que en otras, sobre todo en Asturias, quizá más que en Cataluña y en Madrid donde había una más directa represión, o más control político. Pero al mismo tiempo, en el seno de la Iglesia Católica, surgen en las organizaciones de base, juveniles, organizaciones próximas a los trabajadores, movimientos como las HOAC (Hermandades Obreras de Acción Católica), de las que hablo en el libro y como las JOC, que remitiendo a doctrinas sociales de la iglesia de la época de León XIII, reivindicaron un papel de la iglesia más redentorista y más próximo a las clases pobres y humildes. Y hay un momento en que esos dos movimientos se encuentran. Los comunistas, con inteligencia, empiezan a acercarse a esos movimientos de base porque piensan que es un territorio de penetración y los movimientos de base cristiana se fascinan con ese sentido de la organización de los comunistas y también con esa preocupación de clases sociales oprimidas que piensan que ellos no están haciendo. Y así se produce el movimiento de acercamiento que también, en un momento concreto, tiene que ver con los movimientos teóricos de la iglesia en Francia, con Maritain y otros clérigos que los que hablo en el libro, que van creando lo que después sería la base de la teología de la liberación, movimientos católicos muy próximos al marxismo, incluso en revoluciones en las que participaban activamente en América latina tomando las armas, y también en otro terreno como fue el Concilio Vaticano II con Pablo VI, Juan XXIII… Este es el inicio de todo ese proceso, muy centrado en España aunque hay una referencia a Italia. El proceso histórico real en el que yo he enmarcado la historia de mis personajes.
¿Cual fue la importancia real que pudo tener la lucha de los curas obreros en la evolución del Régimen?
En los años cincuenta, poca, escasa. Pero en los años sesenta comenzó a tomar mucha fuerza. Nacieron los curas obreros en barriadas pobres de Madrid y de otras capitales. Empieza a ser un movimiento que se extiende bastante y que empieza a crear sindicatos en la clandestinidad o abiertamente. Comisiones Obreras se reunían abiertamente. Cuando descubrían a un comunista lo encerraban en la cárcel, pero ellos eran los que negociaban con los patrones y se renovaban uno detrás de otro y eso se lo tuvo que tragar el régimen de Franco.
¿Qué posición adoptó la Iglesia oficial ante tales disidentes?
Hubo incluso asambleas famosas que se celebraban en abadías y en sacristías. En Cataluña, en el sesenta y ocho hubo un encierro muy famoso en una iglesia, de gente progresista. La iglesia prestó muchos locales a esos movimientos.
¿Pero la iglesia como institución? Porque usted de habla de parroquias y de sacerdotes. De personas individuales, al fin y al cabo.
La iglesia seguía muy próxima al franquismo pero sin embargo, esos movimientos, sobre todo en Italia, empezaron a tener obispos y cardenales muy partidarios de esos movimientos, uno de ellos era Juan XXIII, otro Pablo VI que fueron los que alentaron el Concilio Vaticano II, una revolución en el seno de la iglesia. Eso generó que hubiera muchos obispos y muchos cardenales que ya no estaban en esa línea, como por ejemplo, Tarancón, que es un caso concreto de una iglesia aperturista, una iglesia partidaria de la democracia y una iglesia contraria al régimen de Franco.
La historia comienza con el viaje en tren de Stefan, un joven cura polaco acogido por la iglesia española en calidad de refugiado político que huye del comunismo. En ese viaje le explica a otro viajero su origen polaco. El cual le dice que el comunismo debió ser horrible. El joven cura le comenta que fue más horrible Hitler y el hombre no lo entiende. ¿Se reflejan en ese diálogo las dos posiciones de pensamiento que en esa época podían existir? Continue reading →









