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TEMPORADA DE PREMIOS

Si octubre es tiempo de siembra, para el mundo literario es época de cosecha y de recoger los frutos de años de trabajo, dedicación y, todo sea dicho, compadreo.

rovira y miralles

Comenzamos el mes con el Ciudad de Torrevieja, premio otorgado por la editorial Plaza & Janés y el Ayuntamiento de Torrevieja, que este año recayó en Alex Miralles y Francesc Rovira, con su novela escrita a cuatro manos “La última respuesta” y cuyo finalista fue Andrés Pascual con “El compositor de tormentas”. Según dicen, es el segundo más importante en cuanto a dotación económica se refiere (360.000 machacantes menos lo que se lleva hacienda).

Una semana más tarde nos enteramos del ganador, en este caso ganadora del más prestigioso e importante a nivmullerel mundial; el Premio Nobel de Literatura, para la alemana de origen rumano, Herta Müller. Personalmente (y como les ha pasado a muchos), no había oído hablar de Herta en mi vida (inconvenientes de pertenecer a la plebe literaria, pero en fin) y me enteré de la existencia de esta señora con la concesión del premio. Sus publicaciones fueron prohibidas en Rumania por sus críticas contra el régimen de Ceauçescu. Casada con Richard Wagner, huyó a Alemania en 1987 donde ahora es miembro de la Academia Alemana de oratoria y Literatura Darmstadt. (Información extraída de Wikipedia por lo comentado anteriormente)

 

angeles caso

Quince de octubre, festividad de Santa Teresa de Jesús (también escritora). El premio más famoso (con una dotación económica que tira para atrás (601.000 euros), prestigioso y polémico de las letras españolas; el Premio Planeta, otorgado por la editorial del mismo nombre, recae sobre Ángeles Caso, con la novela “Contra el viento”, un relato sobre la inmigración, y cuyo finalista fue Emilio Calderón, con “La bailarina y el inglés”. Como cada año, las quinielas estuvieron presentes desde un par de semanas antes. Los nombres que se barajaban, Elvira Lindo como ganadora y Javier Sierra como finalista. Fuimos muchos los que dimos por hecho que ellos se llevarían el gato al agua (yo la primera). Una vez conocidos los nombres de los afortunados, tanto Elvira como Javier desmintieron que se hubieran presentado al premio. Sorprende que no lo hubieran hecho antes.

 

También esta semana se han entregado los Premios Príncipe de Asturias que, aparte de Isinbayeva, la ciudad de Berlín, o los inventores del móvil, el Príncipe de Asturias de las letras fue para el albanés Ismail Kadare, escritor también crítico con el gobierno de su país, cuya situación reflejó en su obra “El palacio de los sueños.

kadare

Y apostando por los más pequeños, deciros también que el pasado viernes 23, se falló el Premio Ciudad de Badajoz de Novela, y que en esta ocasión fue para José Antonio Leal Canales con la obra “Testimonio final”. Aquí el premio son 18.000 euros; un pellizquito para que escritores en vías de consagración pueda seguir con su trabajo.

leal canales

En fin, que esto es lo que ha dado de sí la cosecha de otoño; premios polémicas, novelas y escritores. Júntese todo y obtendrá una suculenta vidilla literaria.

DOÑA FLOR Y SUS DOS MARIDOS – JORGE AMADO

doña florDOÑA FLOR Y SUS DOS MARIDOS.

Autor: Jorge Amado.

Editorial: Alianza.

ISBN: 978-84-206-0146-5.

Número de páginas: 552.

Reseña realizada por Erotómana.

Doña Flor y sus dos maridos es una novela que, sin pertenecer estrictamente al género de literatura erótica, me resulta tremendamente excitante.

Jorge Amado, insigne escritor brasileño, presenta la sociedad bahiana mestiza en una sensualidad de curvas y sabores de la mano de doña Flor, mujer ardiente aunque llena de contradicciones y prejuicios, que crece en las relaciones íntimas como tantas de nosotras, desde un pudor ardiente a una entrega febril.

Me impresiona el conocimiento y la empatía del autor sobre la mente femenina y sus voluptuosidades, con las que se recrea maravillosamente bien. Las escenas íntimas están contadas con tanta gracia y buen hacer, que durante la lectura de esta magnífica historia pude meterme en la piel de Flor, vivir sus emociones y pasiones y disfruté muchísimo. Tuve la sensación de haber hecho nuevos amigos, haberme enamorado, haber sufrido de celos y haber estado presa de esa pasión lúbrica que producen los encuentros sexuales con nuevas pieles.

Copio un párrafo de un encuentro sexual de doña Flor con su primer marido, Vadinho, un calavera encantador, amante de primera.

“En la sala, las puertas del cielo se abrieron, irrumpió el canto de aleluya. “¿Donde se vio copular en camisón?”, doña Flor tan desnuda como él, uno con la desnudez del otro vistiéndose y completándose. Lanza de fuego la traspasó: por segunda vez, Vadinho le quitó su honor, primero el de doncella, ahora el de casada (otros más hubiera y él también se los quitaría). Allá se fueron por los prados de la noche hasta la orilla de la mañana.

Nunca se había dado así, tan suelta, tan fogosa, tan con gula encendida, tan en delirio. ¡Ah!, Vadinho, si sentías hambre y sed, ¿qué decir de mí, mantenida en régimen pobre e insulso, casta esposa de marido respetuoso y sobrio? ¿qué me importan mi concepto en la calle y en la ciudad, mi nombre digno? ¿mi honor de casada qué me importa? Toma todo esto en tu boca ardiente, de cebolla cruda, quema en tu fuego mi decencia innata, rasga con tus espuelas mi pudor antiguo, soy tu perra, tu yegua, tu puta.

Fueron y vinieron, acudieron y respondieron, y apenas de vuelta, ya otra vez partían, de llegada y regreso. Tantas saudades, tantas metas por cumplir, todas alcanzadas, algunas repetidas.

Insolente y bien amada, puerca y linda, la voz de Vadinho diciéndole tantas indecencias, recordándose dulzuras de otro tiempo.”

 

LA ISLA BAJO EL MAR – ISABEL ALLENDE.

portada islabajoelmarLA ISLA BAJO EL MAR

Autor: Isabel Allende.

Editorial: Plaza & Janés.

ISBN: 978-84-01-34193-9

Nº de páginas: 511

Reseña realizada por Celia Santos

Zarité es una joven que vivió como esclava en la isla de Saint Domingue a finales del siglo XVIII. A diferencia de otros esclavos, ella no sufrió en los campos de caña de azúcar y el látigo de los capataces.

A los nueve años fue vendida al terrateniente francés Valmorain para que se hiciera cargo de su familia y trabajó como esclava doméstica gozando de mejor trato que los esclavos de la plantación.

Zarité sueña con ser libre y esa esperanza será la que le permita ser fuerte y aguantar la vida como llegue.

Las revueltas y el alzamiento de los esclavos hacen que su vida y la de su amo estén unidas para siempre. Cuando triunfa la revuelta y la isla de Saint Domingue se convierte en la República negra de Haití, Valmorain huya a Nueva Orleans donde empezará una nueva vida. Pero allí Zarité tampoco lo tendrá fácil; tendrá que luchar contra las diferencias de clases según el tono de piel, la esclavitud que sigue existiendo y el amo que evitará hasta el último momento que la joven obtenga su libertad. Pero Zarité tiene su estrella, su c’etoile que la acompaña y como ella misma dice, brilla también cuando la noche está nublada.

Una vez más Isabel Allende nos regala una historia llena de ternura, aún cuando el tema sobre el que gira la historia es la esclavitud en el siglo XVIII. Y una vez más es una mujer la que nos da una lección única de vida, tanto a la hora de afrontar los acontecimientos como a la de levantarse tras una caída.

Esta es una novela dura (las condiciones de vida de los esclavos en esa época son de sobra conocidas) y aunque la autora no pretende hacer sangre con descripciones detalladas, poco hace falta imaginar para hacernos una idea.

Allende demuestra su oficio y cómo lo domina a la perfección pues es capaz de hacer que vayan de la mano, política, denuncia, historia, erotismo y amor. Sobra hablar de la viveza de sus personajes, de sus sentimientos, que en ocasiones traspasan el papel y se hacen propios. Personajes que nos cuentan su historia y que nos hablan de tú a tú para hacernos partícipes de sus vidas.

El marco de la primera parte del libro nos habla de un hecho histórico importante; la primera rebelión de esclavos que tuvo éxito, y que dio lugar a la República Negra de Haití, quizá el símbolo de muchos otros alzamientos que no tuvieron éxito pero que no por ello fueron menos importantes.

Conocida la importancia que Isabel Allende les da a las mujeres en todas sus novelas, en esta, las relaciones entre ellas aparecen como un hilo conductor de la historia. Curanderas, sacerdotisas, cabareteras y esclavas, todas ellas unidas por su desgracia y en simbiosis buscando la supervivencia a través del amor.

Isabel Allende es puro sentimiento, un corazón en carne viva que late y se traduce en historias como esta.

CUENTOS JAPONESES – A. GASOL Y T. BLANCH

portada cuentosjaponesesCUENTOS JAPONESES.

Autor: Anna Gasol y Teresa Blanch.

Ilustraciones: Juan M. Moreno

Editorial: EDEBE.

ISBN: 978-84-236-9417-4.

Nº de páginas: 152.

Reseña realizada por Celia Santos

Todos hemos leído o nos han contado los cuentos tradicionales, los de toda la vida, desde pequeños. Cuentos que después hemos contado a nuestros hijos; los hermanos Grimm, Hans Christian Andersen… pero a veces escuchar los mismos cuentos una y otra vez acaba por aburrir a grandes y pequeños, sobre todo a pequeños.

Bien, pues aquí tenemos una selección de veinte cuentos infantiles tradicionales de Japón. Son historias intemporales que nos enseñan valores imprescindibles para la educación de los niños; la amistad, el respeto a los mayores, saber compartir, el respeto por los animales. No son fábulas con una moraleja final pero la misma narración de cada uno de ellos encierra una enseñanza.

Las ilustraciones de Álvaro Núñez le dan el toque de color a esta recopilación pero si hacer sombra a las historias que el libro encierra.

Algo importante en todos ellos es el protagonismo que se les da a los ancianos, pues en países como Japón, los mayores son personas muy respetadas y representan prioridad en la familia; para ellos son fuentes de sabiduría. Quizá por eso su importancia.

Cada uno de ellos se lee en menos de quince minutos, y son ideales para que los padres se los lean a sus hijos por la noche en ese momento íntimo donde uno enseña y otros aprenden. Una simbiosis que, desgraciadamente, el trabajo y la rutina diaria se empeña en hacer desaparecer.

CÓMO DECIR ADIÓS – DEBRA ADELAIDE.

comodeciradiosCÓMO DECIR ADIÓS

Autor: Debra Adelaide

Editorial: Lumen

ISBN: 978-84-264-1695-7

Páginas: 375

Reseña realizada por Angi Sansón.

Debra Adelaide nació en Sydney (Australia). Crítica literaria, editora, profesora universitaria y escritora, confiesa que su mayor interés reside en la lectura. Ella también hizo reseñas para publicaciones de otros escritores y actualmente sigue siendo  colaboradora habitual del diario nacional, The Australian. Debra Adelaide tiene dos novelas más escritas en los años noventa: Serpiente polvo y El Albatros Hotel.

Después de que todos los tratamientos han resultado inútiles para vencer el cáncer, Delia, con 40 años escasos, sabe que se está muriendo. Dedicada a su familia por entero y amante de la lectura, es la consejera de todos aquellos que tengan dudas sobre las cuestiones del hogar, lo cual incluye: la receta de un pastel de jengibre, cómo lavar una cortina, cuál es el mejor producto para limpiar un baño o la forma de mantener en buen estado las flores del jardín. Delia se enfrenta al reto de vivir lo que le queda de vida, cerrando episodios del pasado y viviendo el presente con la consciencia de que cada día, es  un día menos. De este modo, empieza a preparar una nueva guía de consejos, la guía del buen morir.

Debra Adelaide apunta en una entrevista, que escribió el tipo de libro que a ella le hubiera gustado leer y que se sorprendió de su propio éxito. Sin embargo, cuando cogí el libro por primera vez y leí la contraportada, a punto estuve de volver a dejarlo en el estante. Una mujer enferma, con dos niñas y preparándose para el paso final me parecía una lectura poco estimulante. Y, ¡oh, sorpresa! me cautivó. Mientras lo leía pasé por todos los estados de ánimo: empaticé con Delia, la rechacé en ocasiones, reí con ella, lloré por ella y el corazón se me encogió más veces de las que yo hubiera querido. Sin embargo, no podía dejar de leer. Me preguntaba hasta dónde sería capaz de llegar Delia en su afán por controlar su propia despedida, su ausencia. Todos sabemos que la felicidad se encuentra en las cosas pequeñas y que el truco para vivir en armonía es disfrutar de ellas. Pero, ¡caramba!, durante unos días he sentido el olor del café de la mañana como si fuera la última vez que iba a disfrutarlo. He mirado a diario la margarita que pugna por salir en la maceta de mi terraza y he minimizado la agresión que produce en mis oídos la música del vecino.

Ya, ya lo sé, todo esto parece cargado de edulcorante pero, si por un momento, nos planteamos nuestro propio morir, la acción de morir, nos daremos cuenta de todo lo que dejamos, de cómo lo dejamos y de qué es realmente importante.

No es agradable, lo sé, de ahí el mérito de Debra Adelaide. ¿Cómo hablar del propio morir sin que la pena y el horror llenen todas las páginas de un libro? ¿Cómo conseguir arrancar una sonrisa? Si bien hay pasajes del libro que parecen excesivos (tener el ataúd en casa y que sea decorado por tu familia es uno de ellos), las pinceladas de humor hacen más que llevadera la lectura. La historia se mueve entre detalles familiares y domésticos, agradables y conocidos. Ahí reside su éxito, en la sencillez con la que envuelve una trama que podría ser ciertamente trágica.

Delia, que no abandona la lectura en ningún momento de su mortal proceso, se pregunta cuál será el último libro que leerá y si le habrá dado tiempo a acabarlo (lo contrario, sería tremendo). ¿Y nosotros, cuál será el último libro que tengamos en nuestras manos?

 

EL ORDEN DE LA MEMORIA – SALVADOR GUTIERREZ SOLÍS.

orden portadaEL ORDEN DE LA MEMORIA

Autor: Salvador Gutiérrez Solís

Editorial: Destino

ISBN: 978-84-233-4155-9

Páginas: 298

Reseña realizada por Angi Sansón.

Salvador Gutiérrez Solís es un escritor cordobés que sorprendió a los lectores en 1999 con “La novela de un novelista malaleche”. Desde entonces ha publicado, “El sentimiento cautivo”, “El batallón de los perdedores” y la biografía “Barnaby Conrad, una pasión española”.  Su lista de premios literarios es casi la misma que la de libros publicados.

Su última novela, “El orden de la memoria”, surge tras la lectura de un poema de Raymond Carver (cuya lectura está al final del libro) y de ver una película que Gutiérrez Solís relacionó con el poema. Así surge el acto creativo, de forma aleatoria y sin avisar.

Eloy Granero, presidente de la empresa familiar por herencia, recibe entre su correspondencia una foto cuya imagen quisiera borrar. Sólo Claudia, la dueña de la tienda de fotografía, puede haber tenido acceso a ella, del mismo modo que ha tenido acceso a todas las fotografías que Granero ha hecho a lo largo de su vida. Sólo Claudia ha tenido en sus manos las instantáneas de la vida de este hombre.

Dicen que en la mente de un asesino no hay nada. Yo la imaginaba llena de odio, rabia y maldad. Pues no, nada. Y después de leer la novela de Salvador Gutiérrez Solís, quizá tengan razón. A pesar de estar relatada en tercera persona, el autor no hace un análisis psicológico de Eloy Granero, ni busca en los entresijos de una mente atormentada. Simplemente, relata su vida, los hechos, sus manías, sus deseos. 300 páginas dedicadas a mostrar el perfil de un hombre al que acabas conociendo tanto como a alguien cercano. Será el lector, si así lo quiere, el que emita un juicio de valor sobre la persona del protagonista y sus actuaciones. Ni siquiera el propio Granero se cuestiona a sí mismo, da la sensación de no tener conciencia, por tanto tampoco capacidad de juicio.

La fotografía como documento, como testigo de la memoria de una persona, es relevante: “La fotografía, con frecuencia, es el orden de la memoria”. Del mismo modo, que la obsesión por el aprovechamiento del tiempo.

La novela es precisa, sin adornos, tal cual. Planea en su lectura la influencia de la erótica del poder pero, repito, sin cuestionarla, sólo evidenciándola.

Eloy Granero es un hombre débil y descontento consigo mismo, lo que le hace querer acercarse a modelos nocivos y perniciosos. En un momento en el que la actualidad nos golpea con demasiada frecuencia con la desaparición y muerte de chicas jóvenes, resulta exasperante descubrir que detrás del asesinato de alguien, no existe NADA, sólo una extralimitación de personas vacías.

ENTREVISTA A SALVADOR GUTIERREZ SOLÍS

S_GutierrezDespués de leer la novela “El orden de la memoria”, me puse en contacto con Salvador Gutiérrez Solís, su autor, para pedirle una entrevista. La distancia geográfica era considerable pero nos salvó, como en tantas ocasiones, el correo electrónico. Acababa de leer su libro, y seguía teniendo a la figura del protagonista, Eloy Granero, muy presente. A veces, los libros pueden ser como un amante que, una vez se ha ido aún buscas su olor por todas partes. A Eloy Granero lo juzgué, lo diseccioné, lo valoré; lo maldije en ocasiones, y en otras, empaticé con él. Ahora, gracias al enrevesado mundo de la informática, podía hablar con su creador.

Entrevista realizada por Angi Sansón

Salvador, conozco a Eloy Granero como si lo hubiera visto 24 horas en un reality show, ¿cómo planteaste la estructura de un personaje tan completo?

Desde un principio tuve muy claro cómo debía ser Eloy Granero. Sin embargo, a pesar de esta claridad inicial, debo de reconocer que me ha costado muchísimo construir el personaje. Hace unos días recibí un email de una lectora confesándome, a modo de broma, claro, que se había “enamorado” de Eloy Granero.  Soy sincero, me encantó este mensaje. Con frecuencia se nos presenta al “monstruo” que dedica toda su vida a “ser un monstruo”, que no cabe en su personalidad un gesto amable, una sonrisa. Y yo creo que se puede ser “monstruo” a tiempo parcial; es más, tal vez se pueda llevar una vida absolutamente normal, incluso anodina, y tener un momento “monstruoso” de diez segundos o de dos minutos. Y voy mucho más, quién pueda quedar a salvo si todas las circunstancias negativas que se puedan dar en la vida de una persona confluyen en un instante, en el peor de los instantes. Una complicada respuesta que ojalá nunca tengamos que responder.

Desde la primera versión de El orden de la memoria, el personaje que ha sufrido mayor transformación ha sido el de Eloy Granero, porque en un principio “me salió” demasiado antipático. Llegado un punto me di cuenta de que estaba demasiado inmiscuido, por lo que tuve que tomar distancia, alejarme, no analizar, no enjuiciar, relativizar. Esta distancia es, curiosamente, una de las características de la novela que más se elogian, aunque también hay quien la crítica, reprochándome que no “castigo” a Eloy. Pero es que yo no soy juez, en El orden de la memoria me he limitado a ser un narrador, a secas.

Eloy nunca llegó a conocer el amor verdadero, o no lo quiso. Su frialdad me impactó.

Eloy confunde, en gran medida, el amor con la admiración. Eloy cuenta con su propia sensibilidad, que la mayoría de nosotros podemos entender como insensibilidad, como desafecto. Hay lectores y críticos que indican que tal vez se esconda en Eloy una homosexualidad reprimida. Estos análisis me trasladan a la psicología, campo en el que soy un completo ignorante. No es atracción, es admiración.

¿Es Eloy Granero un asesino, un enfermo? O peor, ¿no hay nada tras la mente de Eloy Granero?

Me gusta mucho la expresión que empleó Félix Palma en su reseña: un hombre sin remordimientos. Aunque yo creo que es un hombre sin remordimientos porque ha creado, o porque no comparte, la que podríamos definir como “moral colectiva”. Yo creo que hay mucho tras la mente de Eloy Granero, sobre todo esa fijación, que puede ser colectiva, de pretender organizar y clasificar su memoria. Pero sólo es el tiempo el que tiene esa capacidad, el tiempo es el orden de la memoria.

¿Podríamos decir que su perfil (de Eloy Granero) es el de “todo vale”?

Sí y no. Sí, porque lo lleva a la práctica, porque no le concede la más mínima importancia a buena parte de las situaciones o dificultades que a la inmensa mayoría nos afectan sobremanera, y no porque no tiene conciencia de ello. Ni se lo plantea, lo desconoce por pura ignorancia.

Eloy Granero, ¿abusa del poder que tiene o es la erótica del poder la que abusa de él?

Eloy Granero cuenta en su haber con todas las virtudes de la definición que la sociedad actual ha creado del triunfador. Una definición, qué duda cabe, que toma única y exclusivamente componentes materiales. Triunfadores y triunfos que contemplamos en las portadas de los periódicos todos los días. Eloy Granero se abraza a esta definición, pero desde la naturalidad del que la tiene por una exclusiva coyuntura biológica, por ser hijo de su padre. Con frecuencia, para Eloy Granero el poder no es algo grato, ya que forma parte de esa vida que le ha tocado vivir, una vida sobre la que muestra constantemente su disconformidad. Es muy inteligente tu pregunta en este sentido, tal vez sea la erótica del poder la que abusa, o arrastra, de él.

¿Alguna de las manías del protagonista es tuya?

Alguna y hasta algunas, pero prefiero no descubrirme… ja, ja. Como en la mayoría de mis personajes, coincido muy poco con ellos, o tal vez coincida demasiado, quién sabe. Siempre he negado que mi narrativa fuera autobiográfica, pero con el paso de los años empiezo a contradecirme… En mis novelas, como en las de todos mis compañeros, tal vez no vertamos episodios concretos, reales, de nuestras vidas –yo al menos no lo suelo hacer-, pero no deja de ser verdad que cuando describimos el amor, la muerte, una bofetada, un beso o el miedo, lo hacemos partiendo de nuestras propias percepciones o intuiciones. Contamos las hechos tal y como los hemos sentido o como creemos que serían. De ahí que considere que la narrativa tiene mucho de físico, de piel, de emociones, de entrañas.

En facebook hay opiniones encontradas sobre el protagonista, y tú, ¿tú que opinas de Eloy Granero?

Menuda pregunta… En la novela, obviamente, no vierto ningún juicio sobre Eloy Granero. ¿Qué piensa Salvador Gutiérrez Solís sobre Eloy Granero? No me suelen caer bien estos personajes, no, aunque debo de reconocer que sí me tomaría una cerveza con él, sólo una, tal vez en Limonar, y eso que las vistas desde Sasha tienen que ser alucinantes…

¿Sabes? Yo me quedé con las ganas de saber cómo acaba Taylor, su amigo. En él también hay una novela.

portada orden

Es curioso como a pesar del gran protagonismo, casi nuclear, de Eloy Granero, y eso yo creo que nadie lo discute, El orden de la memoria muestra una serie de personajes secundarios muy poderosos. Ya me he topado con un sinfín de lectores y lectoras que me transmiten algo parecido a tu pregunta, pero cambiando el nombre del personaje. Ya me han recomendado que Claudia tuviera su propia vida, lo mismo que Rafa, Matías, o  Taylor, que yo considero como uno de los grandes personajes de la novela.

Eso sí, te adelanto que Taylor dejó tirado a su padre con el negocio de tractores, y que tras pasar una temporada en Tijuana –maltratándose el cuerpo- acabó en Las Vegas regentando un garito de dudosa reputación. De vez en cuando se mete en algún lío, pero nada grave…

En la novela, Maite Contreras, periodista de la revista Gente, entrevista al protagonista para un reportaje que bucea en la vida del personaje. Un gran tema de actualidad: ¿Por qué este interés generalizado por curiosear en la vida de los demás?

Tal vez sea, lamentablemente, Angi, un interés implantando o fabricado desde los medios de comunicación. Y un interés basado única y exclusivamente en la economía. El rendimiento económico que consiguen estas revistas o programas de televisión es altísimo, si tenemos en cuenta que nos ofrecen productos de muy baja calidad, con el añadido, nada despreciable, de ser muy, muy, baratos. Plantar a cuatro alrededor de una mesa y despotricar sobre la vida de cualquiera es, desde un punto técnico y económico, muy fácil y muy barato. La calidad suele ser cara, requiere de profesionales avalados, de recursos… de una serie de necesidades que nos están dispuestos a cubrir. Es mucho más fácil y barato calentar unas salchichas en el microondas que preparar un hojaldre de setas y venado. Pues todos a comer salchichas….  Y eso que hay salchichas, que bien elaboradas, bien cocinadas, son deliciosas, pero no las encuentro en el supermercado.

De repente, la empleada de la tienda de fotografía donde llevo a revelar las fotos me resulta inquietante: sabe todo sobre mí y nunca le dí importancia hasta leer “El orden de la memoria”. A partir de ahora usaré más la cámara digital.

Ja, ja… Seguro que muchos lectores se decantarán por la fotografía digital tras leer El orden de la memoria. La fotografía, en esta novela, es un símbolo muy cercano, que todos podemos entender. La realidad es que vamos dejando nuestras huellas allá por donde pasamos. Dejamos nuestras huellas –casi ideológicas- en el quiosco, con el periódico que compramos; dejamos nuestras huellas en Internet, con las páginas que visitamos; dejamos nuestras huellas en el súper, con la comida y bebida que depositamos en el carro… y, mi gran debilidad, dejamos nuestras huellas en los contenedores de basura, allí está todo, los regalos de nuestros hijos, nuestras deudas, la ropa que ya no nos gusta, los libros que no nos interesan… Indudablemente, la fotografía tal vez sea la gran huella, la gran chivata de nuestra intimidad.

¿Compartes con el protagonista la afición por la plancha?

Angi, un momento de la semana que me encanta tiene lugar los domingos por la tarde. Escojo una buena música, coloco sobre la cama toda la ropa limpia recién recogida de la azotea y…  me pongo a planchar. Sí, sí, sí… Lo reconozco. Me encanta planchar. Es de las pocas actividades que consiguen que me relaje, que no piense en nada. No creo que sea nada extraño, y, además, como dice Eloy, es una afición útil… ja, ja…

¿Cuál ha sido la mayor dificultad a la que te has enfrentado para escribir “El orden de la memoria?

En primer lugar, como te decía antes, la construcción del personaje de Eloy Granero, que no patinara, que no fuera ni excedido ni invisible. Muy difícil. En segundo, distanciarme de la novela, contemplarla desde la lejanía como si no fuera una obra mía. Y en tercer lugar, las técnicas empleadas. Tuve muy claro desde el principio que debía utiliza en El orden de la memoria tanto técnicas puramente narrativas como cinematográficas. Los primeros planos, los planos secuencia o los flashbacks son complicados de trasladar al mundo de la Literatura. Y, muy especialmente, el montaje…. Bajo mi modesta opinión, la estructura, el montaje, de la novela es una de sus piezas angulares.

¿Eres disciplinado para escribir?

Soy un desastre, un auténtico desastre, soy un escritor caótico. Y sin embargo, lo que muchos podrían entender como un defecto, yo lo reconozco como una auténtica virtud. ¿Por qué? Muy simple, puedo escribir frente a una televisión encendida, en un hueco de veinte minutos, en un coche –siempre que no conduzca-, en un tren o en un avión, en la cama, utilizando una simple libreta o la servilleta de papel de un bar… No necesito ni un espacio ni un tiempo ideales para escribir.

¿Dónde reside tu fuerza creativa? ¿Qué pone en movimiento tu pluma? (o el ordenador, claro)

La realidad, la curiosidad, la necesidad de contar una historia de otro modo, de otra manera. A pesar de que pueda parecer vanidoso u ostentoso lo que voy a comentar, yo me siento comprometido, muy comprometido, con la Literatura, y más tratándome de un escritor que emplea el español como medio de expresión. Hemos recibido una herencia inmensa, maravillosa, muy sólida, universal, y creo que los escritores debemos ser responsables con esta herencia. Todos los autores que admiro, empleen el español o no, coinciden en un punto: partiendo de la tradición desarrollaron una carrera evolutiva, tanto de búsqueda de la propia voz como de regeneración literaria. Ese es el reto que me he planteado.

Y no te puedo negar que soy un drogadicto de la Literatura. Para mí es una auténtica y real adicción, pero una deliciosa adicción. No soy de ese tipo de escritores que construyen su obra desde el sufrimiento o el sacrificio. Soy feliz escribiendo, muy feliz. No contemplo la escritura como una renuncia, todo lo contrario, tal vez me permita vivir y compartir más vidas que la mayoría.

¿Salvador Gutiérrez Solís es un escritor nocturno o, por el contrario, prefieres el día?

En este sentido, no tengo ninguna preferencia. Tal vez prefiera el día para escribir y la noche para corregir, repasar. Si a partir de las 10 ó 11 de la noche sigo escribiendo, te puedo asegurar que me aguarda una larguísima noche en vela. La escritura, en mi caso, es una actividad biológica de primer orden, el corazón me bombea con más fuerza, las pocas neuronas de mi cerebro se alteran y volver a recobrar el ritmo normal me lleva un tiempo considerable.

El poema que podemos leer al final del libro es de Raymond Carver, exponente del llamado realismo sucio, una literatura sobria, precisa, de descripciones concisas y con personajes vulgares y corrientes. ¿Podríamos decir que tu novela pertenece a este género?

No, en absoluto. En primer lugar, y te voy a contradecir por primera y última vez, porque considero a Carver un autor eminentemente realista, pero a secas, sin ningún adjetivo que lo acompañe. Lo que sucede es que en demasiadas ocasiones la realidad es fea, incluso sucia. Soy y seré un autor realista, cuento lo que veo a través de las ventanas, por eso intento que estén siempre limpias, siempre transparentes –la factura de Cristasol no te puedes imaginar ya por donde anda… -. Este mundo, esta vida, este periodo histórico que nos ha tocado vivir, con sus grandezas, pero también con sus muchas miserias, indiscutiblemente, es un periodo alucinante, de descubrimientos constantes, de remodelación de la sociedad, tal vez de invención de una nueva sociedad. Argumentos más que suficientes para no renunciar a este día a día que nos acoge.

El poema de Carver termina así: “En un momento va a pasar algo”. Inquietante. Alguna vez a ti “te ha pasado algo” que diera un giro a tu realidad.

Sí, demasiadas veces… pero de momento no las trasladaré a ninguna de mis novelas. Aunque no lo parezca, soy muy pudoroso.

Ahora una confesión: si la figura del empleado de la tienda de fotografía tiene para mí otra perspectiva, puedes imaginar lo que es la visión de una piara de cerdos. Los que hayan leído el libro me entenderán, para los que aún no lo hayan hecho, les diría que no tarden en hacerlo. No se arrepentirán. Y, para todos, no olviden que … en cualquier momento puede pasar algo. Estemos atentos.

Salvador, ¿para cuándo tu próximo trabajo?

Ni idea… En los próximos meses participaré en alguna antología… y poco más. ¿Una nueva novela? Te soy sincero: no te lo sabría decir. Hay una idea, sí, pero nada más.

Gracias por tu tiempo y espero que nos veamos pronto.

www.masquepalabras.info en Televisión

Cada 15 días podréis verme en Teletaxi TV. Los jueves a partir de las 7 de la tarde. Os dejo el enlace al primer programa que se emitió el pasado 01 de octubre.

VIII PREMIO DE NOVELA CIUDAD DE TORREVIEJA

Ganadores y alcalde

Ayer 2 de octubre se hizo entrega del VIII Premio de Novela Ciudad de Torrevieja.

La novela ganadora fue “La última respuesta” escrita a cuatro manos por Alex Rovira y Francesc Miralles. Una obra que nos cuenta la historia de una ecuación resuelta por Albert Einstein que ocultó durante su vida y que ahora una pareja, Javier, guionista de televisión y Sarah, una especialista en Einstein, buscarán con los consiguientes peligros de una novela de aventuras.

Ganadores

No es la primera novela que los dos autores escriben a dúo. Anteriormente publicaron El laberinto de la felicidad y que se tradujo a veinte idiomas.

El finalista recayó en Andrés Pascual, con su obra “La última respuesta”, una novela ambientada en la corte de Luis XIV, y protagoniza el joven Matthieu, que fascinado por Versalles, sueña con formar parte de la orquesta de la corte. Con su primera novela, “El guardián de la flor de loto”, el autor emocionó a miles de lectores.

Finalista

El Premio de Novela Ciudad de Torrevieja es el segundo en importancia en cuanto a las letras nacionales se refiere, con una dotación de 360.000€, este año se presentaron al certamen 440 manuscritos.

Bucayjurado

 

 

 

 

 

El acto lo organizaron el Ayuntamiento de Torrevieja y el grupo editorial Random House Mondadori, en una cena de gala en la que el glamour y la cultura van de la mano. Una ocasión en la que se encuentran autores superventas consagrados, periodistas, críticos y gente de farándula literaria.

Eran inevitables los rumores sobre el posible ganador. Se barajaban nombres, entre ellos el de los de Rovira y Miralles.

Ruede prensa 3

Y como todo acto que se precie, a este no le faltó la polémica. Una supuesta manifestación con el lema “no con mi dinero” pero que personalmente no vi. Ni yo ni ninguno de los asistentes a los que pregunté. Al parecer a los habitantes de Torrevieja no les hacía gracia que su ayuntamiento gastase tanto dinero en el premio.

Como muchos españoles, yo también tenía una corazonada, y como muchos también acabó en decepción. Pero la mía no era olímpica. Tenía el convencimiento de que este año el galardón recaería sobre una mujer, vete tú a saber por qué. Pero se ve que esto de los pálpitos no es lo mío. En las ocho ediciones, sólo una mujer, Zoe Valdés, se ha hecho con el premio y ya iba siendo hora de cambiar eso. Esperaremos al año que viene.

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LOS BOSQUES DE UPSALA – ÁLVARO COLOMER.

losbosquesdeupsalaLOS BOSQUES DE UPSALA

Autor: Álvaro Colomer.

Editorial: Alfaguara.

ISBN: 978-84-204-2281

Nº de páginas: 206

 Reseña realizada por Celia Santos.

El día de su quinto aniversario de bodas, Julio, un entomólogo que estudia la parición del mosquito tigre en España, llega a casa y su mujer no está. Hace tiempo que ésta fantasea con la idea del suicidio y su marido teme el peor desenlace. Julio tendrá que rememorar un trauma infantil para poder entender qué se cuece en la mente de su esposa e intentar ayudarla.

 Con Los bosques de Uspala, Álvaro Colomer cierra la Trilogía de la muerte urbana, cuyos dos títulos anteriores son “La calle de los suicidios” y “Mimodrama de una ciudad muerta”.

Esta es una de esas historias raras y fantásticas que caen en nuestras manos de vez en cuando y que nos hacen mirar a la realidad cara a cara. Una bofetada emocional que nos desorienta pero que nos hace reflexionar.

Es cierto que el suicidio está presente en la literatura, pero pocos autores se han atrevido a hacerlo de una forma tan directa. Sin adornos, sin poesía y en algunos momentos, sin dramatismos: Hay personas que tienen tendencias suicidas porque sí.

Con un lenguaje extremadamente sencillo y cuatro personajes, el autor nos traslada a un mundo oscuro, un túnel claustrofóbico donde no vemos luz alguna y la única solución parece la muerte. Una muerte que cuando se materializa, todo lo paraliza y su macabra solemnidad hace que nos rindamos a ella.

Se trata el suicidio como la gran epidemia del siglo XXI y las cifras lo indican:

-         El 25% de las mujeres en España toman antidepresivos

-         En España se suicidan 3.500 personas al año frente a 2.400 accidentes de tráfico

-         Por cada suicidio, hay 30 personas que lo intentan, es decir, 100.000 suicidas al año sólo en España.

-         A nivel mundial, hay un suicidio cada 40 segundos frente a un homicidio cada minuto y una muerte  por conflicto bélico cada 35 horas.

-         En Estados Unidos, el 15% de los accidentes de tráfico ocultan un suicidio.

Pero esta también es una historia de amor llevada al límite en la que se nos plantea una pregunta; ¿hasta dónde seríamos capaces de llegar si nos falta la persona sin la cual no podemos vivir?

ahorcado

Existía un bosque, allá en la Europa vikinga, al que acudían los ancianos que habían dejado de ser útiles para la comunidad. Sabían aquellos viejos que Odín, también llamado Dios de los Ahorcados, sólo les admitiría en el Gran Banquete si morían en combate o si, habiendo alcanzado la edad crítica, se apartaban voluntariamente del camino. Así que se adentraban esos  hombres en la espesura, anudaban las sogas a las ramas y se dejaban caer con el orgullo de quien no titubea siquiera ante la Muerte. Dicen las crónicas que nadie descolgaba jamás sus cuerpos y que los cientos de cadáveres allí presentes, elevados todos unos centímetros por encima del suelo, constituían el paisaje más desolador, amén del poético, que uno pueda imaginar en el universo suicida. Sabemos hoy que aquel lugar, perdido por siempre en la noche de los tiempos, no era otro que los bosques de Upsala. (Fragmento de la novela)