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PREMIO PLANETA 2011.

TWISTING BY THE POOL.

Por Eduardo Cruz Acillona y Anita Noire.

Anoche, Anita Noire (A.N.) y un servidor (E.C.A.) mantuvimos un intercambio de pareceres a través de Twitter al hilo de la 60 edición del Premio Planeta, cuya ceremonia contaba con la presencia de los Príncipes de Asturias y, por tanto, no con la nuestra (había que dejar hueco a los escoltas).

Nuestra conversación comenzó a eso de las once de la noche (el Premio se concedía a las doce):

E.C.A.: De la Plaza Catalunya al Premio Planeta ¿Me dejarán entrar?… ¡Soy Enrique Vila-Matas, finalista del premio con “Riña de perros”!

A.N.: No es posible, Enrique Vila-Matas soy yo y mi libro, el próximo vencedor del Planeta: “Ruido de Flautas, llantos de perros”.

E.C.A.: La flauta es de Bartolo, no de Vila-Matas. Y yo siempre he salido en las fotos con la mano en la barbilla. Merezco el premio…

A.N.: No es posible. Mi barbilla de maxilar prognato vencerá y la de Bartolo ¿era la de un agujero sólo?

E.C.A.: ¡Tú eres Antonio Gala! ¡Hombrepordios! Perros… Flautas… Agujeros solos… Maxilares prognatos… ¡Te pillé!

A.N.: Maldita sea, me pillaste pero el Planeta es mío.

E.C.A.: Tuyo será el planeta y, si te empeñas, la pista de baile. Pero el premio es mío, ¡como me llamo Joyce!…

A.N.: Impostor, en realidad eres Leonardo Dantes, lo percibo por el dancing de tus dedos sobre el teclado.

E.C.A.: Mi baile del pañuelo es por los nervios… Y nada que ver con el Conde de Montecristo, Edmundo Dantés: puramente lorquiano…

A.N.: Me das miedo.

E.C.A.: Dentro de una hora te daré envidia…

A partir de entonces, también en Twitter, pasé a comentar la gala (¿?) en directo:

12:02 a.m.: And the winner is: “El imperio eres tú”, de Javier Moro.

12:06 a.m.: Mañana veremos en la prensa fotos del Príncipe de Asturias bajo el titular “El imperio eres tú”

12:07 a.m.: Que alguien le diga a Javier Moro que deje de arruinar las ventas de su propia novela…

12:12 a.m.: Después de la tomadura de pelo del Premio Planeta, volvemos a Plaza Catalunya más indignados que antes…

A esa hora, el móvil se me quedó sin batería y no pude poner un último tweet de felicitación sincera a Inma Chacón, finalista del Premio Planeta y, ella sí, novelista de prestigio.

 

 

 

DIMES Y DIRETES By Anita Noire. El Nobel de Tranströmer.

El Nobel de Tranströmer. Por Anita Noire.

 

La comunidad sueca de Barcelona celebra el Nobel ante su embajada.

¿Quieres quedar como un tipo/tipa mega chachi, de lo bueno lo mejor? Pues nada, aquí tienes la receta (esta vez gratuita, la vez  próxima cobro). Sitúate frente al espejo, a poder ser recién levantado de la cama, con el bostezo colgando del morrete como si sufrieras de maxilar prognato y pronuncia: TRANSTRÖMER, arrastrando las “erres” como si te fuera la vida en ello. Tras repetir doscientas veces la palabrita de marras, ya estás preparado para salir a la calle y quedar como un auténtico campeón de la modernidad.

Y es que el premio Nobel de Literatura ha recaído en Tomas Tranströmer ¿Qué quién es? Pues un poeta. ¿Qué no te suena? Pues a mí tampoco. Pero parece ser que hoy todo el mundo, hasta los que solo leen el Marca y el Sport, conocen al literato que gasta nombre de estantería de IKEA.

Pero como no hay mal que por bien no venga, al final una se conecta a la grandísima Wikipedia y feliz y contenta se instruye sobre las bondades de Tranströmer. Como soy mujer de bien, y sé, porque lo sé, que son más bien pocos los que saben nada de este escritor, te diré para que puedas vacilar por ahí, que  dicen que además de poeta es un buen pianista, que apenas escribe ya desde que a finales de los noventa sufrió un ictus, y que sus libros venden casi tanto como los de Stieg Larsson (bueno a partir de ahora sí, que esto del Nobel tiene mucho tirón entre snobs y otros bichos de igual pelaje, y a partir de la semana próxima, los ejemplares de Tomas Tranströmer adornarán los cientos de miles de estanterías Billy que pueblan los hogares de medio mundo.

Y es que la cosa funciona así, que no te quepa la menor duda. Para que nadie pueda decirte que no has leído nada del galardonado, aquí dejo el fragmento de un poema de Tranströmer, copiado, obviamente de la red, porque yo, que quieres que te diga, ni idea de quien era Tranströmer.

NOCHE-MAÑANA

EL mástil de la luna se hapodrido y la vela arrugado.
La gaviota flota ebria, más allá, sobre el agua.
El pesado cuadrilátero del muelle, carbonizado. El matorral se

doblega en la oscuridad.

En la escalera. El amanecergolpea y golpea
en las verjas de piedra gris del mar y el sol crepita
cerca del mundo. Semiahogados dioses estivales tantean
en niebla marina.

ANDARÁN DE VACACIONES By Eduardo Cruz Acillona – Capítulo 4.

ANDARÁN DE VACACIONES – CAPÍTULO 4.

Por lo visto, yo también tendría que hacer algo similar para poder volver a mi vida anterior y tener una segunda oportunidad…

En mi “primera” existencia, yo trabajaba de “negro”, ya sabes, de escritor de cosas que luego leen, dicen o firman otros. En inglés suena mucho mejor: “Ghostwriter”… Escritor fantasma… No en plan Javier Marías o Jonathan Franzen, no, sino escritor en la sombra, que no firma sus textos y, por tanto, no figura como tal.

Escribía discursos para políticos y artículos de opinión para publicar en prensa escrita, cartas de amor para que esos mismos políticos tuvieran contentas a sus amantes, novelas para autores de renombre que no tenían tiempo para escribir pues estaban muy ocupados paliando la infelicidad de las mujeres de ciertos políticos que se pasaban la semana laboral en brazos de sus amantes…

Escribía entradas para blogs dispares: de literatura, de moda, de sexo, de poesía, de humor… En el fondo, todo era lo mismo. Daba igual el tema que quisieras tratar. Lo importante era colar en el texto tres o cuatro nombres que tuvieran un impacto asegurado en el buscador Google y la página web se llenara de visitas para que estas se convirtieran directamente en ingresos por publicidad para el autor. Así, en literatura siempre hacía aparecer a Paulo Coelho (sí, lo sé, pero el mercado es el mercado); en moda, Gisele Bundchen; en sexo, también Gisele Bundchen; en poesía, el 5; y en humor, Paulo Coelho y el 5.

También escribía para unos laboratorios farmacéuticos. Mi trabajo consistía en redactar esos pequeños folletos que se insertan en las cajas del medicamento y que previamente un inmigrante se ha encargado de doblar en tantas partes como para que acabe pareciendo un acordeón cuando tratas de averiguar con qué frecuencia horaria tienes que tomarte la pastilla de marras. No era fácil… Escribir “grageas”, cuando todos tus amigos llaman “pirulas” a las pastillas, supone un esfuerzo estilístico tan enorme como el que tendría que hacer Umberto Eco para escribir el guión de un capítulo de Pocoyó.

Así que, si yo quería tener esa segunda oportunidad, volver a “la vida real” a tiempo, entre otras cosas, para apagar el gas y evitar la muerte de doce inocentes y reconducir mi propia existencia, tenía claro que debía escribir una novela original, conseguir que algún chalado suicida me la publicara y donarla a la Biblioteca Nacional de Suicity con todos sus derechos de autor incluidos.

Después, sólo me quedaría rezar para no reencarnarme en un joven despeinado, con perilla, mirada perdida, gafas de pasta y un chaleco verde y amarillo repleto de unas chapas que no llegan a ocultar el logotipo del FNAC…

¿QUÉ LEEN LOS FAMOSOS? – Otra nueva sección de Más que Palabras. La oreja de Van Gogh.

¿QUÉ LEEN LOS FAMOSOS? – La Oreja de Van Gogh.

Cuando vemos a un famoso en el cine o en la tele o en un concierto, a veces nos preguntamos cómo serán en la intimidad, en su vida cotidiana, que películas les gustarán, que libros leerán… A esto último intentaremos responder en esta sección.

Queremos que los famosos nos cuenten sus preferencias literarias, sus autores favoritos o esos personajes a los que les gustaría parecerse.

Y abrimos la sección con Leire, Haritz, Pablo, Xabi y Álvaro, más conocidos como La oreja de Van Gogh. Aquí tenéis sus preferencias literarias.

¿Qué miembro del grupo es el más lector de todos?

En realidad, todos somos bastante lectores. Nos encanta la lectura. Tenemos muchísimos ratos muertos en los viajes y aprovechamos para leer. Entre nosotros, nos recomendamos un montón de libros.

¿Soléis llevar libros en vuestras giras o por el contrario preferís el libro electrónico?

Generalmente llevamos libros. Pero últimamente ya podemos ver entre nosotros alguna tableta electrónica, que entre otras cosas, sirve de libro digital. De todas maneras, hay alguno que aún se resiste a abandonar los libros físicos.

Imaginad un holocausto literario… ¿qué libro salvaríais?

Leire: La trilogía de “Millenium.” Stieg Larsson.

Haritz:” Si esto es un Hombre…”  Primo Levi.

Pablo: “La Vieja Sirena”.  José Luis Sampedro.”

Xabi: “La Insoportable Levedad del Ser”.   Milan Kundera.

Álvaro: “El Señor de los Anillos”. J.R.R. Tolkien.

Si fuera posible… ¿a qué personaje literario os gustaría conocer?

Nos encantaría conocer, al extraterrestre que busca desesperadamente a Gurb, en el libro de Eduardo Mendoza. Nos parece, aparte de divertidísimo, muy entrañable.

Y por último… ¿Alguno se atrevería a escribir un libro?

Tiene que ser maravilloso poder escribir un libro. Nosotros sentimos muchísimo respeto y admiración por los escritores. La verdad, que no nos atrevemos. Creemos que, para escribir un libro, hay que estar muy preparado y dedicarse mucho a ello. Lo nuestro es contar historias comprimidas en dos minutos y medio.

 

300 DIRECTORES MALDITOS – AUGUSTO M. TORRES.

300 DIRECTORES MALDITOS.

AUTOR: Augusto M. Torres.

EDITORIAL: Cátedra.

ISBN: 9788437627557.

Nº DE PÁGINAS: 432.

Reseña realizada por Javier Ortega.

Las guías cinéfilas cuentan en nuestro país con un número creciente de adeptos. Augusto M. Torres tiene una dilatada experiencia en dicho ámbito, al que añade una muesca más con esta relación de directores malditos, de los cuales incluye una reseña por lo general escueta y acaso en exceso sintética.

Naturalmente, ante un volumen como este ha de plantearse inevitablemente una cuestión previa. ¿Qué debemos entender por directores o cineastas malditos? ¿Qué sentido atribuir con propiedad a dicha expresión, tan empleada por otra parte en los últimos lustros? Si atendemos a lo insinuado por el autor en el esbozo de prólogo, se trataría de directores de filmografía exigua o escasamente divulgada, con frecuencia a causa de circunstancias que les eran por completo ajenas, como el de los numerosos damnificados por la caza de brujas emprendida por el senador McCarthy o, en el otro polo del orbe político, los perseguidos o represaliados por Stalin. Sin embargo, la definición se aparece imprecisa, no suficientemente delimitada, y en consecuencia el listado de nombres resultante (trescientos, como los espartanos) se antoja algo confuso, dada la disparidad abismal entre unos y otros, la escasa entidad artística de muchos de los citados (si bien Torres ya nos advierte desde el inicio de su marcada predilección por “los perdedores”) y la seria dificultad para extraer conexiones de cualquier índole entre la inmensa mayoría de ellos.

Dicho esto, no mucho más cabe oponer al libro pergeñado con su proverbial oficio por Torres, ya veterano y muy ducho en estas lides. El lector encontrará en él suficiente material de interés y motivos para el disfrute. Como obra de consulta no carece en absoluto de utilidad, y siempre hay que saludar con alborozo la reivindicación de cineastas como Todd Haynes, Richard Linklater o Ivan Passer, entre otros tantos que merecerían sin duda mejor suerte y difusión de la que todavía hoy gozan.

MUERTE Y VIDA DE BOBBY Z – DON WINSLOW.

MUERTE Y VIDA DE BOBBY Z.

AUTOR: Don Winslow.

EDITORIAL: Mondadori.

ISBN: 9788439723738.

Nº DE PÁGINAS: 288.

Reseña realizada por Carlos Luria.

Entre la espada y la pared. O, mejor, entre una pared altísima que no hay forma de saltar ni de rodear ni de derribar, y muchas espadas cuyos filos apuntan directamente a tu garganta, a tu corazón, o incluso más abajo, allí donde los cursis dicen que son las partes nobles. Esta sería, en síntesis, la peliaguda situación de Tim Kearney, el protagonista de “Muerte y vida de Bobby Z”, la novela del neoyorquino-revelación Don Winslow (Mondadori). ¿El argumento? Tim es un perdedor nato –dotado de una ironía afilada para combatir los terrores varios de este mundo- al que la DEA, el famoso cuerpo antinarcóticos norteamericano, propone salir de la cárcel a cambio de suplantar a Bobby Z, un legendario capo de la droga californiano. Y Tim acepta. Y a partir de ahí, al doble de Bobby Z  le crecerán unos enanos muy particulares y violentos que pretenderán acabar con él sin más rodeos: un enjambre enfurecido de moteros, unos mexicanos colgados, un siniestro capo con sed de venganza, la propia DEA… Y Don Winslow, que no se corta un pelo a la hora de encajar en el argumento a un crío la mar de listo, narra las persecuciones,  los amores, los tiros y las muertes con toda la frialdad de este mundo, pero al mismo tiempo con un humor a prueba de bomba (también hay bombas, por cierto) y una maestría estilística de mago del suspense que deja al lector sin aliento y ávido de nuevas emociones. Leer a Don Winslow en “Bobby Z” es un subidón literario para gente sin perjuicios, y si alguien no lo conoce, sugiero que después de leer este libro se acerque también a “El poder del perro” y “Salvajes”, del mismo autor. No quedará defraudado.

En suma: “Muerte y vida de Bobby Z” es el libro que encantaría leer a John Ford, a Hitchcock, a Sam Peckinpah, a Tolstoi, a Mario Puzo, a Chandler y, por supuesto, a Tarantino. Lo cual no es una mala presentación.

 

VAMPIRISMO IBÉRICO – SALVADOR GARCÍA JIMENEZ.

VAMPIRISMO IBÉRICO.

AUTOR: Salvador García Jiménez.

EDITORIAL: Melusina.

ISBN: 978-84-96614-28-4.

Nº DE PÁGINAS: 234.

Reseña realizada por Eduardo Cruz Acillona.

“Hay gente pa to”, solía decir con frecuencia el famoso vampiro Rafael el Gallo…

Sí, sí, han leido bien: vampiro. Al menos, según se desprende del contenido de “Vampirismo ibérico”, un libro en el cual su autor hace un recorrido por todos los diferentes especímenes de vampiros que han poblado nuestro suelo patrio empezando, ni más ni menos, y agárrense que viene curvas, por los mismísimos Borbones, desde Alfonso XIII (cuya tuberculosis le obligaba a beber cantidades ingentes de sangre) hasta prácticamente nuestros días.

Pues eso, que hay gente pa to…

Realmente, el libro no es tanto un compendio de vampiros al uso como un inventario de personajes relacionados de algún modo con la sangre. Unos, de manera muy directa (los toreros, los trabajadores de los mataderos, las sanguijuelas, etc…) y otros traídos prácticamente por los pelos, como un ladrón que en los años setenta en Madrid se apropiaba indebidamente de todos los autorradios que encontraba a su paso y que se hacía llamar “El Conde Drácula”.

No falta, incluso, aquel famoso helado de color negro por fuera y rojo por dentro que también se llamaba “Drácula” y del que el autor dice que, después de comerse uno, “queda un hilillo rojo chorreando entre la comisura de los labios, en recuerdo del buen mordisco de Drácula”. Bueno, vale.

Obsesivamente documentado, en el texto no dejan de aparecer palabras tocadas con el clásico numerito como peineta aclaratoria que, incomodidad de la edición, nos remite a las últimas páginas del libro para descubrir el origen de la cita, el dato o la anécdota en cuestión. En total, si los cálculos no me han fallado, hasta 650 anotaciones para un total de 234 páginas, y que sólo ellas ya ocupan otras 32 páginas. Además de 6 páginas de bibliografía utilizada para la redacción de esta sangrienta tesis cuasi doctoral.

Para que se hagan una idea de lo que contiene este Museo del Colmillo, ya les avanzo que si lo visitan se encontrarán con la celebración de la misa (y su consabida transformación del vino en la sangre de Cristo), los controladores antidopaje de las grandes competiciones ciclistas (que irrumpen en las habitaciones de los deportistas a horas intempestivas y les extraen una muestra de sangre para su posterior análisis), Jaime de Marichalar y Ramón García vestidos con capa española, etc…

Sólo he echado de menos a un personaje relacionado estrechamente con la sangre: esa mujer vestida con traje rojo y que se presenta de improviso con impostada alegría diciendo “Hola, soy tu menstruación”…

Y hasta aquí la primera parte del libro que es, he de confesarlo, todo lo que he llegado a leer. La segunda parte (“Fauna” se titula), anuncia una sucesión de relatos de crímenes cometidos por personas transformadas en auténticas y despiadadas bestias. Relatos más propios del extinto “El Caso” o del programa de Iker Jiménez.

Con eso, lo siento, yo no he podido. Bastante he tenido ya esta semana con los augurios para el año que viene del Fondo Monetario Internacional y con la boda de la Duquesa de Alba y ese particular de nombre Alfonso Díez que también parece un vampiro.

Por lo demás, un libro muy recomendable para fans de este mundo entre lo satánico y el ketchup, entre la enfermedad y el misterio, entre el rojo y el negro, entre la España profunda y Bram Stoker.

Y una última recomendación: si tienen ocasión, no dejen de deleitarse con todos y cada uno de los detalles que ilustran la cubierta, tanto la portada como la contraportada. Se trata de un diseño original del también original y siempre genial dibujante Miguel Brieva.

DIMES Y DIRETES By Anita Noire. Bye, Bye, Torrevieja.

Bye, Bye, Torrevieja.

Y es que no está el horno para bollos. Esta expresión, que ni siquiera exclamación, paseó de la boca de mi estómago a la punta de mi lengua cuando leí que, finalmente, desparece el premio literario “Ciudad de Torrevieja”. Se acabó, punto final.

El Ciudad de Torrevieja era, hasta ayer, el segundo premio de las letras mejor dotado del panorama nacional. La causa: la tan manida crisis, la falta de financiación que permita el mantenimiento de este premio. No dudo que no haya un duro y que la cofinanciación sea imposible (pública, la del consistorio y privada, la de la editorial Plaza&Janes), que no se sostenga, atendidas las prioridades que municipales que, seamos buenos se presuponen.

Pero puede que el fin de los certámenes literarios, no sólo el ”Ciudad de Torrevieja”, no sea una cuestión sólo económica, sino que resida, en parte, en la falta de imaginación y entusiasmo, eso simplemente. Y eso sin perjuicio que, obviamente, a nadie amarga el dulce de un premio con muchas cifras, algunas de ellas a cuenta de los derechos de autor de los ganadores o incluso finalistas y que cuando estas cifras fallan el concurso o premio pierda fuelle.

Las letras se nutren de cosas muy distintas a los premios literarios, casi siempre de las horas en soledad de los escritores y de visiones e interpretaciones del mundo que los “paganos” no podemos alcanzar.  Pero no estoy diciendo ninguna mentira si afirmo que los certámenes, los premios, mantienen en danza el mundo de la cultura.

Los escritores seguirán escribiendo y publicando hayan premios o no. No es un drama, a priori, pero estos premios son un importante escaparate, en ocasiones de vanidades y, en otras, de obras desconocidas que merecen llegar al gran público. Creo yo.

Así que no nos queda otra que lamentarnos, aunque sea un poquito, por la perdida de este premio.

Ahora, volveremos a recordar a Torrevieja por aquellos apartamentos que, hace ya algunas décadas, regalaban en un famoso concurso de televisión y olvidaremos que, durante diez años, se convirtió en la sede de uno de los premios literarios más importantes de este país. Una pena.

PD: Como ando algo quejosa he olvidado, incluir en el texto, mis más sinceras felicitaciones a Jordi Sierra Fabra por su novela “Sombras del tiempo” que tiene el ¿honor? de ser la última galadornada en este extinto premio.

Bye-bye al Ciudad de Torrevieja.

ANDARÁN DE VACACIONES By Eduardo Cruz Acillona – Capítulo 3.

ANDARÁN DE VACACIONES – CAPÍTULO 3.

 

“¿Suicity?”, pregunté.

“La ciudad de los suicidas”, contestó con prisa Iniesta. “Es que te has suicidado, no sé si te acuerdas… También has conseguido matar a doce vecinos con una explosión de gas, pero al haber sucedido una vez que habías muerto, parece que no computa como agravante. De lo contrario, ya estarías ardiendo en Lucity… Sí, la ciudad de Lucifer”.

Volvió a quejarse de que iba a llegar tarde, que tenía mucha prisa, que le esperaban no sé dónde. Me entregó un folleto impreso en blanco y negro y se fue corriendo por donde había venido, driblando objetos imaginarios y levantando los brazos como en señal de victoria al atravesar el hueco de la puerta…

Iniesta, qué fenómeno.

Se cerraron las puertas de cristal y allí me quedé. Solo. En silencio. Oliendo a azufre y a Nenuco. Y, a falta de revistas del corazón, con un folleto cutre en la mano encabezado por el lema en mayúsculas:

“QUE LA VIDA IBA EN SERIO UNO LO EMPIEZA A DESCUBRIR MÁS TARDE”.

A partir de ahí, el folleto hablaba de una ciudad, de una inmensa ciudad llamada Suicity, donde convivían todos los que, en su anterior existencia, habían optado por el suicidio como una manera de huir. Sin saber que solamente estaban eligiendo una nueva forma de vida.

El folleto hablaba de una condena a vivir eternamente en aquella ciudad a menos que hicieras algo relevante que te permitiera volver a tu vida anterior, corregir tus errores y aprovechar una segunda oportunidad.

Muchos lo habían conseguido, aseguraba el folleto: escritores como Mariano José de Larra, Emilio Salgari o John Kennedy Toole, por el mero hecho de haber escrito una novela original durante su estancia en Suicity, trabajaban ahora de bibliotecarios en la vida, digámosle, real. Otros, como Sylvia Plath o David Foster Wallace, más modernos ellos pero por los mismos méritos, habían sido reubicados como dependientes del FNAC.

Sería coincidencia o una mala jugada de mi subconsciente, pero en ese momento me acordé de mi exnovia Ana, que trabajaba como dependienta en el FNAC y siempre hablaba maravillas de las novelas de David Foster Wallace. ¿Me habría estado acostando yo durante meses con el mismísimo autor de “Hablemos de langostas”?… Eso sí que habría sido una broma infinita…

SEGUNDA ENTREGA DE “Andarán de vacaciones” By Eduardo Cruz Acillona.

Andarán de vacaciones # 2.

Aquella sala de espera parecía una gigantesca pista de squash decorada con muebles de Ikea… en el supuesto caso de que Ikea hubiera existido en el siglo XVIII.

Los altavoces del hilo musical, en vez de empalagosas melodías,  desprendían un aroma que oscilaba entre el azufre y el Nenuco…

Las paredes, supongo que blancas cuando Miguel Ángel descartó plasmar allí su idea de Capilla Sixtina, mostraban tantas humedades que bien podrían confundirse con una recopilación de instantáneas de las caras de Bélmez a lo largo de todas sus celebraciones familiares.

Eché de menos las típicas revistas del corazón antiguas sobre una mesilla central, pero no dejé de sentir la angustia de los minutos previos a entrar en la consulta del dentista…

Y hacía frío… Y calor a la vez…

Las dos hojas de la puerta de cristal de la pared del fondo se desplazaron en direcciones opuestas y en el hueco que dejaron apareció la figura de un joven de baja estatura, semblante serio, aspecto de tímido, nervioso y un color de piel tan blanco que parecía transparente.

“¡Coño!, ¡Iniesta!”, pensé.

Se me quedó mirando durante no más de dos segundos y me dijo:

“No puedo entretenerme, voy a llegar tarde, tengo mucha prisa. ¿Tú sabes por qué estás aquí?”

¿Cómo iba yo a saberlo?

De hecho, no recordaba absolutamente nada de lo que había sucedido en mi vida antes de haber abierto los ojos en aquella sala. Era como si me hubiera despertado un domingo por la mañana y el sábado por la noche anterior hubiera sido mi vida entera… Y, para más inri, tenía la risa floja esa de las mañanas de resaca que aún no es resaca porque sigues medio pedo…

“Iniesta, tío”, me confesé, “no sé de qué va todo esto. Yo voy a seguir durmiendo un rato… Si eso, luego seguimos jugando a las adivinanzas y a lo que tú quieras, ¿vale?…”

Me miró con compasión, sacudió la cabeza resignado, abrió los brazos y dijo:

“Bienvenido a Suicity”.