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LA PERDIZ BLANCA – CECILIA BARDAJÍ.

laperdizblancaLA PERDIZ BLANCA.

AUTORA: Cecilia Bardají.

EDITORIAL: Ediciones Libertarias, 2010.

ISBN: 84-7954-700-6.

Nº DE PÁGINAS: 156.

Reseña realizada por José Luis Muñoz.

Resulta inhabitual que una primera novela alcance las cimas de perfección y consiga transmitir emociones al lector por la intensidad con que están escritas y la belleza literaria que llevan dentro.  La perdiz blanca es un rara avis, como su mismo título indica, un espécimen extraordinario de esas características, sorpresa y goce, uno de esos libros que caen aleatoriamente en mis manos y que no tengo el más mínimo reparo en recomendar con entusiasmo porque sería una lástima que esta joya, tallada con delicadeza por las finas manos de Cecilia Bardají, pasara desapercibida, quedara en el olvido.

Una niña es la narradora de esta historia que transcurre en las estribaciones pirenaicas de la Maladeta, los montes Malditos y, a través de sus ojos y sus reflexiones, el lector entrará con ella en el mundo complejo y fantástico de la infancia y percibirá la realidad que le rodea bajo su prisma. Es una niña que vive en un ambiente rural, que tiene una madre abnegada que trabaja en el hogar, para que la familia sea feliz, y un padre cazador y brusco al que todos, en la familia, detestan.

Para mi padre, ausente dos días de caza por los montes, ojalá se pierda en uno de ellos, no habrá canelones; el desprecia estas comidas no propias de su tierra.

No es una novela en la que sucedan grandes cosas, no hay tremendismo rural, aunque si violencia soterrada que flota en el ambiente, sino mirada interior, paisaje admirablemente descrito, recreación de escenarios que resultan tan visuales como táctiles u olfativos, descripción de personajes tamizados siempre por esa mirada infantil, y fantasía, como la de la misma protagonista que cree que su cuerpo está invadido por hormigas e incluso siente, y lo transmite al lector, su correteo por el interior de su cuerpo.

El misterio de la muerte, los despertares a la sensualidad, cuando se encierra en un cuarto con unas amigas e inician exploraciones corporales, la visión del padre como algo ajeno y destructor de la armonía familiar, con quien apenas cruza algún monosílabo la protagonista, las muchas horas de soledad y ensimismamiento que se producen en la vida de esa niña que se fabrica su propia realidad para rehuirla, los narra Cecilia Bardají con prosa bellísima y cuidada que se ajusta de forma milimétrica a lo narrado, que nunca desafina, porque en La perdiz blanca la literatura se hace música, en ninguno de sus compases.

Hace muchos años Juan Marsé me dio una de las claves de su literatura. Una novela tiene que sonar bien al leerla, hay que acertar con la palabra exacta, y huir del sonajero y de lo artificial. Cómo se consigue eso es la magia de la literatura y no aparece escrito en ningún manual porque es un don. Y eso es lo que hay en la prosa modélica de esta novela.   

Ya no abre los ojos la abuela, ni habla ni contesta. A menudo su mandíbula inferior se descuelga y descansa inerte sobre su pecho. En ocasiones silba como si dentro de su boca hospedara todas las llaves que penden de su cuello y a través de cada uno de los ojos de ellas corriera el aire. No entiendo por qué la Muerte se lo rumia tanto, si esta vieja no es rival digno de tenerse en cuenta.

La novela se cierra con la preparación de un manjar a base de canelones, plato festivo en Cataluña y Aragón, descrito con el mismo énfasis, detallismo y riqueza literaria que El festín de Babette de Isak Dinnesen, una jornada que termina con el final de ese trayecto iniciático que es la infancia, con el definitivo adiós a toda inocencia.

A partir de aquel atardecer y sueño sin fortuna, las lágrimas no corrieron nunca más de la fuente de mis ojos, porque mi corazón y mi pecho se secaron. Desde entonces y definitivamente fueron uno y otro campo yermo desprovisto de alimento. Solo las hormigas permanecen habitando ambos lugares…

Una maravillosa novela de una calidad literaria extraordinaria. Ahora sólo le hace falta el reconocimiento, algo que tantas veces resulta esquivo y es otro misterio que uno tampoco encuentra en ningún manual.

CONTRA EL VIENTO DEL NORTE – DANIEL GLATTAUER.

portada-contra-viento-norte_grandeCONTRA EL VIENTO DEL NORTE.

AUTOR: Daniel Glattauer.

EDITORIAL: Alfaguara.

ISBN: 987-84-204.0610-7.

Nº DE PÁGINAS: 260.

Reseña realizada por Celia Santos.

Una sola letra equivocada al teclear la dirección de correo electrónico, hace que la petición de baja de una revista de Emmi Rothner llegue a la bandeja de entrada de un desconocido. Éste responde de manera educada y simpática informando de su error. Hasta ahí todo normal, pero en un envío masivo para felicitar la navidad, Leo Leike recibe de nuevo un mail de Emmi. A partir de ese momento se inicia una relación, en principio de amistad y complicidad, pero que ninguno sabe hasta dónde llegará. Con una ex novia que no termina de serlo, una amiga íntima que quiere seguir siéndolo y un marido…

Si alguien nos preguntase que de qué va esta novela, podría resumirse así; “chico y chica se conocen por mail, chica está casada…” No voy a contar más del argumento pero es previsible, ¿a que sí? Entonces, ¿Qué es lo que ha hecho que esta novela haya vendido más de 800.000 ejemplares en Alemania? En mi opinión, el morbo, me explico. La novela es un compendio de correos electrónicos que los dos protagonistas se van enviando a lo largo de todo un año. El autor no novela una historia que puede ser de lo más cotidiano, sino que se cuela en sus ordenadores y nos ofrece su correspondencia íntegra, con los mismos giros, expresiones y lenguaje que utilizaron mientras los escribían. Y ahí es dónde creo que está la clave. No es lo mismo que nos cuenten una historia que descubrirla por nosotros mismos, cotilleando en la correspondencia ajena, conociendo a sus protagonistas en sus momentos más íntimos. Una novela está pulida, adornada, cuidada. La correspondencia de alguien nos lo muestra en su estado más puro.

Como yo, muchos lectores se preguntarán si esta novela es fruto de la imaginación y el arte del autor o si por el contrario ha aprovechado alguno de sus ciberligues para publicar una novela y ponerse en lo más alto de las listas de ventas. En cualquier caso, hay que reconocerle el mérito; si todo estaba en su cabeza, por conseguir crear esa correspondencia, y si no lo es, por atreverse con algo tan cotidiano como los romances virtuales.

En cuanto al estilo literario, la forma… poco que decir. Quizá estemos ante una nueva versión del género epistolar, quien sabe. Lo que no veo claro es cómo continuará el autor la segunda parte, pues el final del libro deja pocas opciones de continuidad. En cualquier caso, pronto veremos en las librerías la segunda parte de esta historia. Hay que aprovechar el tirón.

LA SOPA DE DIOS – GREGORIO CASAMAYOR.

la sopa de diosLA SOPA DE DIOS.

AUTOR: Gregorio Casamayor.

EDITORIAL: Acantilado, 2009.

Nº DE PÁGINAS: 185.

ISBN: 978-84-96834-97-2.

Ganadora del Premio Memorial Silverio Cañada 2010.

Reseña realizada por José Luis Muñoz.

En su primera novela Gregorio Casamayor (Cañadajuncosa, 1955), autor del libro de relatos Borrón y cuenta nueva, opta por el género negro y lo adereza con un sentido del humor realmente vitriólico aprovechándose de la personalidad de su protagonista y narrador, Fede Cortés, un asesino de la tercera edad que escribe su historia exculpatoria, en primera persona y desde la enfermería de la cárcel, en donde su vida no es mucho mejor que cuando estaba libre.

El desayuno, aquí en la enfermería de la cárcel, es vomitivo, como la comida y como la cena. Monótonas. Frías, Sosas. Preferiría una pastilla, o que me conectaran el suero.

Casamayor, con una prosa perfectamente medida a lo que cuenta, directa, levantando la sonrisa del lector casi en cada párrafo, relata el día a día de eso que llamamos tercera edad y lo hace con buenas dosis de causticidad.  

De lunes a sábado el brigada llevaba una vida lamentable en el barrio. Como la mía. Como la de cualquiera de los jubilados y prejubilados que pululamos por esas calles empinadas como almas en pena. Somos muchos y a todos nos aquejan los mismos males, que sí un poco de azúcar, la tensión alta o baja, el colesterol, la artrosis, casi podríamos intercambiarnos las recetas. Y sin el casi. Una vez a la semana, o cada quince días, solemos citarnos todos en el ambulatorio, que es el lugar de encuentro por antonomasia. El parlamento del barrio. Antes de entrar en la consulta ya nos hemos diagnosticado y recetado.  

La sopa de Dios es bastante más que una intriga criminal bien servida ─ aunque el protagonista narrador se encargue de omitir sus propios delitos con premeditadas elipses─ porque Casamayor se centra más en describir, con acierto, la vida de barrio, la de esa Ciudad Meridiana, excrecencia marginal de Barcelona, por donde se mueve el infortunado Fede Cortés, jubilado que se enrolla con facilidad con las mujeres de la limpieza que pasan por su casa, que hasta tiene la desdicha de casarse con una de ellas y tener que aguantar a los dos angelitos que tiene como hijos, una poetisa analfabeta que tiene el brazo picoteado por la jeringuilla y un chapero que, a punta de navaja, lo lleva al cajero para que le suelte la pasta. Y en ese universo canalla se mueven personajes tan variopintos como el brigada, secundario de lujo de la novela, al que en el barrio admiran porque disparó a la cabeza a un pobre delincuente  que asaltó el bar del barrio,  sujeto que se baña una vez a la semana, se acicala como puede los domingos con un traje sucio y arrugado, se va a comer a Casa Leopoldo y se encierra con una señorita en un hotel, rutina que repite semana tras semana y  le hace sospechar a Fede que ese ritmo de vida le debe venir de algún golpe que dio el chusquero retirado y no de su parca pensión de militar, o el detective, el señor Búho, al que  pone sobre la pista de su vecino militar y le escribe informes tan llenos de faltas ortografías que horrorizan al protagonista narrador.

En esta primera incursión en el género de moda Casamayor construye una novela modélica, muy amena, en donde los ambientes están perfectamente descritos con prosa visual y efectiva, la caracterización de los personajes es ejemplar, sin descuidarse de ninguno de ellos, y retrata, con acidez, pero también con una cierta ternura, esa vida de barrio marginal al que se ven abocados a vivir pensionistas a los que la mensualidad no les llega a final de mes y han de estar constantemente trampeando.

Casamayor hace buena, en su novela, esa teoría, esgrimida por muchos teóricos del género, de que nuestra novela negra arranca de la picaresca del Siglo de Oro, porque pícaros, con un endiablado sentido del humor negro, son todos los personajes que pueblan La sopa de Dios.

PLAGIO MORTAL – ANDREW PYPER.

PLAGIO MORTALPLAGIO MORTAL.

AUTOR: Andrew Pyper.

Nº DE PÁGINAS: 333.

EDITORIAL: Maeva.

ISBN: 978-84-92695-15-7.

Reseña realizada por Armando Rodera Blasco.

Andrew Pyper es un prometedor escritor canadiense que llamó la atención de crítica y público con su debut literario: “Lost girls”. Con sus siguientes trabajos se ha ido consolidando en el difícil mundo del libro anglosajón, alcanzando sus mayores cotas con “Plagio mortal”, su cuarta novela, que ha sido seleccionada como thriller del año 2008 por el prestigioso  rotativo New York Times.

La obra comienza casi por el final, al encontrarnos al protagonista, Patrick Rush, intentando disfrutar de una velada diferente junto a su hijo Sam, mientras acomodan su vehículo en uno de los últimos autocines, dispuestos a ver un thriller de Hollywood que está causando sensación. Pero entonces sucede lo inesperado…

La historia vuelve atrás en el tiempo. El autor nos narra las vicisitudes de Patrick tras perder a su esposa y centrarse en el amor por su hijo. Su trabajo como periodista ha desembocado en colaboraciones cada vez más grotescas como crítico literario, alcanzando el grado máximo de surrealismo cuando a Patrick le destinan a la sección de televisión, teniendo que encargarse de escribir sobre bodrios televisivos como los realities. Es entonces cuando Patrick estalla, sublevándose su alma de escritor frustrado ante los infames derroteros que su carrera está tomando.

Para dar un giro radical a su vida e intentar enderezar su decepcionante carrera profesional, Patrick decide unirse a un taller de escritura. Y choca entonces con una sorprendente pared: no tiene nada que contar, nada sobre lo que escribir. No siente incapacidad para escribir, su problema es que cree que no tiene ninguna buena historia que contar.

Así que aprovecha para estudiar a los miembros del círculo de escritura, a fijarse en sus escritos, a alimentarse de ellos. Empieza a sentir fascinación por las historia de Ángela, donde cuenta con todo lujo de detalles relatos terroríficos sobre un supuesto Hombre del Saco que secuestra a las niñas camino de un futuro nada prometedor. Es entonces cuando la realidad de sus vidas superará a la ficción de sus escritos.

Todos viven en Toronto, ciudad que cae en una espiral de terror ante el misterioso asesino en serie que deambula por la oscuridad de sus calles. La similitud de los crímenes reales con algunos detalles de los relatos de Ángela desemboca en una espiral incontrolada que sumirá a Patrick en una pesadilla elevada al paroxismo tras plagiar los textos de Ángela sin su permiso, creando un best-seller que le traerá fama y fortuna, aunque no descanso para un corazón atormentado por sus malas acciones.

El misterioso Hombre del Saco aparecerá de nuevo para atormentar a su supuesto padre literario, aturdido ante las sucesivas desgracias que acontecen a los restantes miembros de aquel círculo literario al que se apuntó cuando estaba en horas bajas. El momento ha llegado para todos, y Patrick vivirá una trama diabólica que no sabrá distinguir entre pesadillas y realidades hasta alcanzar el sorprendente final.

Un devastador ejercicio psicológico que estremecerá al lector, mientras devoramos las páginas de un triller con componentes fantásticos, pero también con un punto de novela detectivesca que satisfará a los más reacios. Pyper utiliza algunos de los tópicos populares para reírse sin ambages de ellos, aunque utilizándolos como hilo conductor de la trama.

El autor nos regala una historia inquietante, escrita con una gran sencillez, pero incluyendo una exploración necesaria en el subconsciente de varias generaciones. Utilizando nuestros miedos más primigenios, los complejos de la sociedad actual y los terrores más ocultos en la mente de las personas, Pyper teje una tela de araña que nos envuelve poco a poco, creando una atmósfera sobrecogedora en la que nada es lo que parece. Una novela brillante que no hay que perderse.

TRABAJOS DEL REINO – YURI HERRERA.

trabajos del reinoTRABAJOS DEL REINO.

AUTOR: Yuri Herrera.

EDITORIAL: Periférica. Cáceres, 2010. 14,50 €.

ISBN 978-84-936232-0-3.

Ganador del Primer Premio Otras voces, otros ámbitos.

Reseña realizada por Recaredo Veredas.

El monarca de este reino no es moderno, democrático y comprensivo sino el dueño y señor de los suyos. Un tirano caprichoso y paranoico que, como Macbeth, conoce la inminencia de su destronamiento y  mira aterrado a su alrededor, tratando de cercar una amenaza casi infinita. El protagonista, sin embargo, no es el elegido sino uno de sus súbditos, una  especie de trovador llamado Lobo, obligado a cumplir con Los Trabajos del Reino: aderezar con sus corridos la gloria de su señor y, sobre todo, persistir en la vida, dominando sus instintos e intuyendo cuándo y cómo hay que huir, escapar sin otro fin que mantener la sangre en las venas. Porque, como bien afirma: “…hay que quedarse donde le dicen a uno, hasta que uno sienta que ese ya no es su lugar”.

Lobo, el Artista, es glosado por un narrador que le quiere pero afortunadamente domina su afecto, una voz amarrada a él por hilos irrompibles que muestra una mirada a un tiempo lúcida, compasiva y desesperanzada, perfilada por una prosa sobria y expresiva, capaz de sumergirse en la conciencia del personaje y de describir su entorno sin que en los movimientos –casi inmersiones- del narrador se perciba esfuerzo alguno. Sus mejores momentos, que son casi tantos como páginas tiene el libro, remiten a la ira contenida del primer Vargas Llosa. El autor, como décadas atrás hizo el peruano, no aporta soluciones fáciles, tampoco una indignación obvia: se limita, como el compositor de corridos, a contar lo que ve como mejor sabe y desde una perspectiva de probada eficacia: la del bufón.

Herrera posee una escritura alejada de la trivialidad pero sumamente terrenal, consciente de la urgencia y la importancia de lo que narra. Las arriesgadas peripecias de Lobo tienen su reflejo en una narrativa sumamente libre, en ocasiones casi temeraria: las entradas en conciencia rozan una prosa abstracta, que conduce hasta una lírica escueta y conceptual, muy alejada, en principio, de la supuesta tradición del autor: “Decir cuate, sueño, cántaro, tierra, percusión. Decir cualquier cosa. Escuchar la suma de todos los silencios. Nombrar la holgura que promete. Y luego callar”.  

 Yuri Herrera no solo posee técnica literaria, también –lo que resulta mucho más importante- es miembro de una casi extinguida estirpe de autores que, como afirmaba Faulkner en aquel famoso discurso, escriben sobre “las eternas verdades universales sin las cuales toda historia es efímera y predestinada al fracaso: amor y honor, piedad y orgullo, compasión y sacrificio.”

 

EL AMOR Y LA MUERTE – JOSÉ LUIS CORRAL.

portada EAYLM CorralEL AMOR Y LA MUERTE – La tragedia de Eloísa y Abelardo.

AUTOR: José Luis Corral

EDITORIAL: Edhasa

Nº DE  PÁGINAS: 416

ISBN: 978-84-350-6132-2

Reseña realizada por Susana Moo.

Pedro Abelardo el Palatino (1079-1142)  escribió en 1134 una larga carta dirigida a un amigo anónimo que tituló “Historia Calamitatum” en la que el sabio filósofo narra sus peripecias vitales y sus amores con Eloísa. José Luis Corral, maestro de la novela histórica española, toma el papel imaginario de ese amigo para narrarnos con cercanía y en primera persona, la apasionante vida de Abelardo. Se recrea además en el entorno social y cultural del París de la época y en una historia de amor que ha trascendido en el tiempo y que se ha convertido en adalid de amor romántico y terrenal.

Resulta que Abelardo era un hombre de letras, un filósofo brillante que se mantuvo casto y centrado en sus estudios hasta casi los cuarenta años. Llegado a esta edad conoce a Eloísa, la sobrina del  influyente canónigo Fulberto. El tío se había esmerado en la educación de la chica, le había proporcionado una formación exquisita en cultura clásica y religiosa, conocía el latín, el griego y el hebreo, y poseía conocimientos de gramática, retórica y lógica. Fulberto acoge confiado  en su casa al erudito Abelardo para que complete la instrucción de su sobrina, que contaba por entonces quince años. El caso es que en esas clases alumna y maestro se enamoran y se entregan el uno al otro pasionalmente con el resultado de que ella se queda embarazada. La Iglesia y sus preceptos moralistas ejercían mucha fuerza en ese momento hasta el punto de que Abelardo, en caso de contraer matrimonio  perdería su potestad para dar clases, perdería su posición y su prestigio, con lo cual se escapan y contraen matrimonio en secreto para que Abelardo conserve su posición. El hijo nace y lo envían a que lo críe la familia de él. A Eloísa la ingresan en una orden religiosa, donde acudían las  arrepentidas a expiar sus culpas, pero algunos conventos eran tolerantes con el amor y la pareja consigue mantener sus encuentros íntimos dando rienda suelta a la pasión que se profesan. Pero Fulberto se entera y está francamente ofendido, pues el deshonor de su sobrina es el suyo propio. Que Abelardo haya mancillado la pureza de Aloísa le corroe y trama su terrible venganza.  Según una vieja ley, corromper a una virgen conllevaba la condena de castración y Fulberto se toma la justicia por su mano, envía a unos mercenarios para que corten de cuajo la virilidad de Abelardo, que resulta castrado mientras duerme.

Abelardo asume su minusvalía. Entre el dolor, es posible que incluso el castigo alivie su conciencia porque su culpabilidad debía ser grande dada la moral religiosa imperante, y se aleja de Eloísa para siempre, ambos toman los hábitos con sumisión. Escuchad a Eloísa, asumiendo el papel bíblico de Eva: “Profesaré como monja y tomaré el velo y los hábitos monásticos para siempre. Yo he sido la culpable de cuanto ha ocurrido. Yo he sido la causa de todas sus desdichas. Hice brotar la pasión del amor en su corazón, hasta entonces ocupado tan solo por la filosofía y el afán de conocer. Yo lo seduje con mi cuerpo de mujer; soy la única responsable de su azaroso destino y he de obedecer lo que él considere oportuno. Yo lo conduje al placer y sólo yo he de cargar con la culpa y el dolor”. Pero ya al final de sus días, la inteligente Eloísa cambió de discurso y dejó escrito que su rebeldía contra el mundo aumenta por momentos a medida que crece su angustia, y que jamás perdonaría ni a su tío, el principal culpable de sus calamidades, ni a la Iglesia, que había perseguido con saña al más brillante de sus fieles, ni al mismísimo Dios, que había permitido que le sucedieran tantas desgracias a dos de sus hijos.

Muchos años después de enviudar, Eloísa, en su lecho de muerte, solicita que la entierren junto a Abelardo. Y  así se hace, ambos comparten sepulcro en el monasterio del Paráclito. Se cuenta que cuando se abrió el féretro para meter a Eloísa junto a su esposo, éste abrió los brazos para acogerle y que yacen abrazados por toda la eternidad. Puede que sea cierto, pero en cualquier caso, resultaba dramático constatar que su unión resulta un poco tardía, ya que según dice la Biblia  “los que alcancen a ser dignos de tener parte en Aquel Mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer, ni ellas marido” (Lucas 20,35).

SEMANA NEGRA DE GIJÓN 2010

Siguendo con la costumbre de los videos, ya que parece que los anteriores os gustaron, os dejo el último; la Semana Negra de Gijón, aunque en mi caso fue Fin de Semana, suficiente para enamorarme del evento y en lo sucesivo no faltar ni un año más.

RETRATOS Y ENCUENTROS – GAY TALESE.

100629 Foto Portada Gay TaleseRETRATOS Y ENCUENTROS – GAY TALESE.

Autor: Gay Talese.

Editorial: Alfaguara.

ISBN: 978 84 2040 602 2.

Nº de páginas: 312.

Reseña realizada por Eduardo Cruz Acillona.

DOMINGO POR LA MAÑANA. Leo una entrevista en El País con Tommasso Debenedetti, presunto periodista freelance (en realidad, tiene el título de publicista), en la que confiesa haber vivido los últimos diez años de su vida profesional publicando en diferentes diarios falsas entrevistas con personajes de primera fila, desde el Dalai Lama hasta Gorvachov, pasando por varios premios Nobel de Literatura, Noam Chomsky, Joseph Ratzinger (antes de convertirse en Benedicto XVI), etc… Para más inri, se enorgullece de ello. “Me gusta ser el campeón italiano de la mentira”. Y lo que es peor: afirma que lo hacía con el beneplácito, la complicidad y el aliento de los propios editores de dichos diarios.

Me avergüenzo de una profesión que utiliza su código deontológico a modo de papel higiénico, una profesión cuya metáfora del éxito es la visión de una vena hinchada en el cuello del prime time de televisión, una profesión en la que no se contrasta la noticia, que no reacciona cuando no se admiten preguntas en las ruedas de prensa, una profesión en la que todo vale mientras los ingresos de la empresa editora sigan en aumento.

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DOMINGO POR LA TARDE. Me reconcilio con mi profesión desde la primera página de “Retratos y encuentros”, del periodista (sin el “presunto” delante) Gay Talese, un conjunto de reportajes escritos desde los años sesenta para Times, Esquire, Harper’s Magazine o The New Yorker y rescatados ahora por Alfaguara.

Gay Talese, reconocido hasta por el propio Tom Wolfe, es el pionero del llamado Nuevo Periodismo. ¿Y qué es el Nuevo Periodismo? Pues el periodismo de toda la vida, el de verdad, el que contrasta la noticia, el que pelea hasta la extenuación para encontrar el único adjetivo que encaja perfectamente en cada frase, el que se documenta, el que recopila la mayor información posible y luego la traslada al papel de tal manera que cualquiera (“hasta tu abuela”, decía el director de un periódico económico) pueda comprenderlo…

Gay Talese se levanta cada mañana al lado de su esposa. Sube al cuarto piso de su casa y se viste “como si fuera a ir a la oficina”, con traje y corbata. Luego baja al sótano, donde tiene instalado su despacho, coge un zumo de naranja de su frigorífico, cambia su traje por unos cómodos pantalones y un suéter (y, en invierno, una bufanda), y se pone a escribir. Primero a mano y después, sólo después, a máquina. No usa el ordenador porque él mismo se obliga “a escribir despacio”. Al final de la mañana, el resultado de su trabajo es un folio. Nunca más de un folio. Después del almuerzo, continúa trabajando sobre lo escrito. Y sólo cuando está totalmente conforme con el texto, lo pasa al ordenador. Cuando sale a documentarse, escribe sus anotaciones y sus impresiones en unas páginas confeccionadas a partir de los cartones que vienen envueltos con las camisas. Los corta a la medida de los bolsillos de su chaqueta y les redondea las puntas para que no se la estropeen.

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Talese es metódico como un oficinista, meticuloso como un científico, exquisito como un poeta, incansable como un artista. Te transporta a la escena en la que transcurre su relato y hace que parezca que lo estés viviendo en primera persona.

Si te habla de “Nueva York, ciudad de cosas inadvertidas”, te cuenta que los neoyorquinos “se tragan cada día 460.000 galones de cerveza, devoran 3.500.000 libras de carne y se pasan por los dientes 34 kilómetros de hilo dental”.

Si te cuenta que “Frank Sinatra está resfriado”, sigue a la estrella de la música a sus ensayos, departe con todas y cada una de las personas que le rodean, visita los clubs que frecuenta La Voz y te desvela anécdotas que otros pagarían millones por conocer en exclusiva.

Y si te habla del boxeador Floyd Patterson, “El perdedor”, te describe la sensación de un nocaut (un K.O.) con la misma sutileza y emoción que si te estuviera narrando el inicio de la primavera…

Son sólo tres ejemplos. Los tres primeros relatos del libro. Después te encontrarás con Peter O’Toole, con Hemingway, con un escritor de necrológicas (“Don Malas Noticias”), con Fidel Castro y con decenas de seres anónimos que tienen una historia que merece ser contada. Así, hasta un total de catorce relatos que acaban con “Paseando a mi cigarro”, donde reivindica el placer de fumar, el placer de pasear a sus perros fumándose su cigarro nocturno, “de cuyo humo brota todas las noches mi paranoia, que no se esfuma ni cuando le doy la última fumada y arrojo a la calle la colilla, indicándoles a los perros que el paseo al aire libre de por las noches ha tocado a su fin”.

¿Nuevo Periodismo? Llamémosle como queramos pero, por favor, que este libro no falte en las Facultades de Comunicación ni en la biblioteca de todo aquel que ame las palabras y las historias bien contadas.

MARAVILLA EN EL PAÍS DE LAS ALICIAS – ANTONIO ALTARRIBA.

portadamaravillaMARAVILLA EN EL PAÍS DE LAS ALICIAS.

AUTOR: Antonio Altarriba.

EDITORIAL: Tusquets Ediciones, 2010.

ISBN: 978-84-8383-223-3.

Nº de páginas: 196.

Reseña realizada por José Luis Muñoz.

Cuatro historias componen este variado recital de literatura erótica que toma el nombre del último. En el primero, El telar de Penélope, el autor narra como la astuta Penélope abandonada por Ulises y asediada por los pretendientes que, con ella, desean el trono de Ítaca ─ Tras él quedaba un pequeño charco de sangre, sudor y esperma. La esencia de los hombres, se dijo, la que les da el poder y también la que les lleva a perderlo.  al mismo tiempo que teje y desteje la tela urde una lasciva estratagema que consiste  en entregarse por persona interpuesta a sus pretendientes Eurímaco y Antínoo, a través de la fiel y hermosa sirvienta Eurínome, para evitar ser de ellos realmente ─ Habían ocupado su palacio, habían violado la intimidad de sus aposentos, pero nunca la penetrarían , y de cómo entre ambas urden un ingenioso plan para que sus dos pretendientes más fogosos crean poseerla, conformando reina y sirvienta un cuerpo único ─ Antinoo creía recibir los favores de una reina cuando, en realidad, se estaba acostando con el servicio. Penélope, segundos después del acople, experimentó la gran satisfacción de estar engañando a un miserable. Y ambas apreciaban la estrecha complementariedad que se creaba entre ellas. Una gozaba en silencio y la otra suspiraba sin placer.  ─ y así mantenerlos enfrentados y recelosos el uno del otro.

En el segundo, Los mil y un días de Sherezade, traza un paralelismo entre narración oral/sexo─Al fin y al cabo el sexo, orificio de la copulación, y la boca, orificio de la narración, no sólo constituyen nuestras principales aperturas al exterior sino que se oponen en una perpendicular perfecta del cuerpo, quizá en una conexión esencial del organismo─ y narra la iniciación de la narradora de historias de Las mil y una noches de manos, o debería decir, de boca de Camaralzamán, el mejor cuenta historias de Bagdad ─ el semen de Camaralzamán no era semántico ─ a quien realiza una felación y copula mientras narra a los embelesados oyentes.

Horror, humor, tétrico, y sexo reinan en el relato titulado Frankenstein y la electricidad, en el que el famoso doctor, como antídoto a la muerte que le rodea, descubre el placer de los burdeles ─ A partir de aquella noche la vida de Frankenstein osciló entre el cementerio y el burdel ─ por los que deambula como voyeur privilegiado de una sesión sáfica entre cuatro meretrices y practica con ellas un sexo más táctil que penetrativo hasta que cae en las manos de La Viuda, misteriosa prostituta que vela su rostro y le inicia en un juego sexual tan excitante, estabularle el sexo después de una sesión de cópula, que se olvida de la terrorífica criatura que ha creado con remiendos de cadáver y esperar revivir en su laboratorio.

Y en el cuarto relato Altarriba ajusta cuentas con Alicia, la protagonista y sobrina de Lewis Carrol, que da rienda suelta a su lubricidad, se deja desvirgar por el sombrerero loco, copula con los gemelos Tweedle ante un juego de espejos ─ El placer se nutre más de la imaginación que de la realidad, y en el sexo, como en los espejos, todos somos imágenes ─ y termina seduciendo a Sir Humphrey Dumphrey, vástago fundacional de la nobleza inglesa.

Cuatro relatos al hilo de cuatro historias clásicas de la literatura universal, trenzados con elegancia narrativa, con los que Antonio Altarriba ofrece al lector una lección de  buen hacer en un género, el erótico, en el que hay que hilar muy fino para no resultar disonante.

Maravilla en el país de las Alicias es un exquisito muestrario de buena literatura erótica en los que el lector encontrará humor, mucha imaginación y un exquisito tacto literario.

EL CLUB DE LOS VIERNES SE REÚNE DE NUEVO – KATE JACOBS.

portadaclubEL CLUB DE LOS VIERNES SE REÚNE DE NUEVO.

Autor: KATE JACOBS.

Editorial: MAEVA.

ISBN: 978-84-92695-14-0.

Nº de Páginas: 347.

Reseña realizada por Angi Sansón.

Kate Jacobs, la periodista canadiense que hace un tiempo nos sorprendió con “El Club de los Viernes”y que nos hizo disfrutar con una lectura amable y ligera que nos llevó a un sorpresivo y dramático final, ha vuelto a reunir a las componentes del club para deleite de algunas y segura distracción de todas. Si en su primera entrega viajamos a Escocia de la mano de Georgia y Dakota, esta vez nos vamos en grupo a conocer la cara más bella y romántica de Italia.

Sin querer plantear un debate sobre lo que es y no es la literatura femenina, creo que nos hallamos ante el claro ejemplo de lo que sí es escritura dedicada a mujeres. La maternidad en solitario, la mala combinación de niños y trabajo, la necesidad de visitar al ginecólogo con regularidad, o la falta de citas con personas interesantes, son algunos de los temas que nos vamos a encontrar entre las páginas de esta nueva reunión del Club de los Viernes.

Kate Jacobs nos ha devuelto al grupo de amigas que se formó en el primer volumen y las ha hecho crecer. Cada una de ellas tiene su propia historia, su propia circunstancia y, como en todo, a medida que avanzas en la lectura empiezas a tener preferencias. Unas se verán reflejadas en la sensata y madura Anita; otras, en la glamurosa Catherine; y supongo que alguna preferirá a Darwin, que se ha convertido en mamá de gemelos. No me olvido de Lucie, siempre atareada intentando compaginar su rol de mamá soltera con su estresante trabajo; ni de Peri, luchando por sus diseños de bolsos, ni de… pero no voy a seguir. Al grupo hay que conocerlo para quererlo.

En definitiva, Jacobs nos muestra a un grupo de mujeres, amigas y compañeras, con menos brillos que el grupo formado por las chicas de Sexo en Nueva York, pero dotadas de más dosis de realidad, lo cual es de agradecer.  

El Club de los Viernes se reúne de nuevo no pasará a la historia por ser una obra maestra, pero tiene algo parecido al dulce: aunque al principio no te apetezca, siempre te deja buen sabor de boca.