EL CLUB DE LOS VIERNES SE REÚNE DE NUEVO – KATE JACOBS.
EL CLUB DE LOS VIERNES SE REÚNE DE NUEVO.
Autor: KATE JACOBS.
Editorial: MAEVA.
ISBN: 978-84-92695-14-0.
Nº de Páginas: 347.
Reseña realizada por Angi Sansón.
Kate Jacobs, la periodista canadiense que hace un tiempo nos sorprendió con “El Club de los Viernes”y que nos hizo disfrutar con una lectura amable y ligera que nos llevó a un sorpresivo y dramático final, ha vuelto a reunir a las componentes del club para deleite de algunas y segura distracción de todas. Si en su primera entrega viajamos a Escocia de la mano de Georgia y Dakota, esta vez nos vamos en grupo a conocer la cara más bella y romántica de Italia.
Sin querer plantear un debate sobre lo que es y no es la literatura femenina, creo que nos hallamos ante el claro ejemplo de lo que sí es escritura dedicada a mujeres. La maternidad en solitario, la mala combinación de niños y trabajo, la necesidad de visitar al ginecólogo con regularidad, o la falta de citas con personas interesantes, son algunos de los temas que nos vamos a encontrar entre las páginas de esta nueva reunión del Club de los Viernes.
Kate Jacobs nos ha devuelto al grupo de amigas que se formó en el primer volumen y las ha hecho crecer. Cada una de ellas tiene su propia historia, su propia circunstancia y, como en todo, a medida que avanzas en la lectura empiezas a tener preferencias. Unas se verán reflejadas en la sensata y madura Anita; otras, en la glamurosa Catherine; y supongo que alguna preferirá a Darwin, que se ha convertido en mamá de gemelos. No me olvido de Lucie, siempre atareada intentando compaginar su rol de mamá soltera con su estresante trabajo; ni de Peri, luchando por sus diseños de bolsos, ni de… pero no voy a seguir. Al grupo hay que conocerlo para quererlo.
En definitiva, Jacobs nos muestra a un grupo de mujeres, amigas y compañeras, con menos brillos que el grupo formado por las chicas de Sexo en Nueva York, pero dotadas de más dosis de realidad, lo cual es de agradecer.
El Club de los Viernes se reúne de nuevo no pasará a la historia por ser una obra maestra, pero tiene algo parecido al dulce: aunque al principio no te apetezca, siempre te deja buen sabor de boca.
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