NADIE LO CONOCE – MARI JUNGSTEDT.
AUTORA: Mari Jungstedt.
EDITORIAL: Maeva.
ISBN: 978-84-92695-27-0.
Nº DE PÁGINAS: 311.
Reseña realizada por Armando Rodera Blasco.
Nos adentramos en una nueva novela de Mari Jungstedt, la tercera publicada por Maeva de una exitosa saga que por el momento consta de siete libros en su país de origen, Suecia, alcanzando un éxito arrollador entre sus paisanos y trasladándolo después a otros países europeos. De nuevo nos encontramos con las andanzas del comisario Knutas, algo bajo de moral en esta aventura debido a los últimos casos, pero convenientemente arropado por su heterogéneo equipo en la labor investigadora. Y por supuesto chocando frontalmente con la labor periodística del reportero Johan Berg, instalado definitivamente en la tranquila isla de Gotland y acuciado por sus propios problemas personales.
En esta ocasión la trama comienza cuando unas niñas descubren en un prado cercano a su domicilio el cadáver decapitado de un caballo. Knutas se escandaliza ante el salvajismo utilizado para matar al pobre animal, descubriendo que ha sido cruelmente torturado antes de cortarle la cabeza de un modo brutal, recreando en cierto modo los autores de tamaña barbarie un antiguo rito vikingo.
Por otro lado se nos narra como un variado grupo de arqueólogos llegados de diferentes latitudes trabajan en un antiguo asentamiento vikingo de Gotland, dispuestos a sacar a la luz los vestigios de una civilización nórdica perdida en el tiempo, pero muy importante para entender mejor la cultura del país. Entre la expedición hallamos a estudiantes de diversas universidades y profesores ávidos de poder y conocimiento. Aunque el asunto se complica demasiado tras la desaparición de Martina Flochten, una estudiante holandesa con intrincadas relaciones que traerá en jaque a la policía de la isla mientras siguen su rastro.
Días después se descubre el horrible crimen perpetrado en Gotland al hallar el cuerpo sin vida de la joven estudiante, siguiendo un ritual criminal desconocido para los investigadores. Pero Knutas descubrirá las diferentes connotaciones de un caso tan complejo al hallarse la cabeza sanguinolenta de otro caballo en el domicilio de Gunnar Ambjörnsson, importante político de la zona.
Los dos hilos de la investigación convergerán de un modo que nadie podía imaginar en una sociedad supuestamente moderna y avanzada como la sueca. Rituales antiguos, religiones olvidadas, la corrupción política, o el incesante saqueo de yacimientos arqueológicos son algunas de las diferentes subtramas trenzadas de manera sutil por Mari Jungstedt en una intrincada maraña que no dará tregua al lector hasta el final.
Nos encontraremos con un Knutas más deprimido que de costumbre, agobiado por las circunstancias y cansado de luchar contra todo. La investigación le obligará a posponer las añoradas vacaciones y eso influirá en su ánimo, ya decaído de por sí. Una situación difícil que le hará mirar bajo otro prisma las escasas pistas halladas tras los sucesos descritos, suspirando para que no vuelva a ocurrir en su isla una oleada de crímenes que le traigan por la calle de la amargura.
Reconoceremos también otra de las historias importantes en la saga comenzada con “Nadie lo ha visto”. El periodista Johan Berg, con un puesto más asentado como reportero en la isla, se verá afectado a su pesar no sólo por la investigación de los crímenes sino por la complicadísima vida personal que le espera a partir de ese momento. Su adorada Emma se ha divorciado del marido y espera un hijo suyo, pero la situación es sumamente difícil para ambos y ella no quiere que vivan bajo el mismo techo hasta que todo se normalice un poco.
Volvemos a perdernos por los escenarios naturales de la isla de Gotland como personaje propio de la trama. Nos sumergimos en esta ocasión de un modo más personal en el devenir de los personajes, en su vida más íntima: sus miedos, sus deseos, sus anhelos más ocultos. Todo ello aderezado por una compleja trama que no sabremos en que puede desembocar.
Mari Jungstedt vuelve a utilizar las páginas de sus novelas para criticar lo que no le gusta de la sociedad en la que vive. Comenzando por el expolio de obras de arte, algo común en esa parte del mundo según se nos cuenta, pasando por la tan común corrupción urbanística y política, o la doble moral que rige en demasiados lugares sobre las relaciones humanas, sean de la índole que sean. Todo documentado con el rigor al que nos tiene acostumbrados la autora por sus muchos años como periodista, trasladado fielmente a la historia que nos ocupa.
Una trama muy negra, pero diferente a lo leído hasta ahora en la saga, nos conduce sin perder un momento el interés hasta el sorprendente final, algo ya habitual en las novelas de esta autora. Con esos diálogos tan propios del género, correctamente trazados y muy reconocibles en sus novelas, Mari Jungstedt nos hace disfrutar de nuevo con una historia que se lee de un tirón, olvidándose de aderezos superfluos para no distraer la atención de sus seguidores.
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