FERIA DEL LIBRO DE SEVILLA 2010 – PRIMERA PARTE.

FERIA DEL LIBRO DE SEVILLA. LA CRÓNICA (1ª parte)

Por Eduardo Cruz Acillona.

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Cuenta la leyenda que si en Sevilla pronuncias de manera seguida las palabras “Feria” y “casetas”, al momento te ves rodeado de una pléyade de mujeres con traje de gitana, de hombres a caballo y de camareros que te ofrecen rebujito, una infernal bebida consistente en arruinar la manzanilla de Sanlúcar con Seven-up y mucho hielo.

Pero no es100510 FLS 1 cierto. Salvo en el mes de abril, si en Sevilla pronuncias de manera seguida las palabras “Feria” y “casetas” también es posible que te veas rodeado de novedades editoriales y de escritores con ganas de firmarte la suya. Eso sí, de lo que no te librarás es de los rebujitos, que también existen en el mundo de la edición y cuyo máximo exponente, me temo que todavía por muchos años, es Ana Rosa Quintana.

Un año más, el centro de Sevilla se convierte en un Parnaso de andar por casa con profusión de banderolas, concejales y guiris queriendo comprar cerámica de La Cartuja (y es que a escasos doscientos metros se celebra también una feria de artesanía).

Las firmas

Si por algo se caracteriza una Feria del Libro, además de porque siempre hay algún día que llueve (da igual que la organices en Madrid, en Sevilla o en el Sahara: al menos un día, llueve), es por las firmas de los autores. Estos días me he estado fijando y, sólo con ver la cola de gente, ya puedo saber quién está firmando en una caseta determinada:

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Si percibes un cierto olor a alcanfor y compruebas que los componentes de la cola pueden haber sido testigos presenciales de la Guerra Civil, en esa caseta están firmando “escribidores” locales como José María de Mena o Nicolás Salas, los cuales cuentan en su curriculum con tal profusión de publicaciones subvencionadas que ya no les queda loseta de acera de Sevilla por glosar ni virgen macarena a la que piropear.

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En cambio, si los componentes de la cola pudieran encajar en cualquier grupo de esos de “Señoras que…” que circulan por el Facebook, entonces quien está firmando es Arturo Pérez Reverte, un autor al que no leerán jamás, porque “El asedio” es un tocho muy gordo y tiene la letra pequeña, pero a quien se quieren acercar para decirle lo guapo que está.

Por otro lado, si la cola la forman adolescentes con la visera mal colocada y los pantalones caídos (ellos) y los pantalones mal colocados y la visera caída (ellas), entonces es que no está firmando nadie, pero en esa caseta dan gratis pegatinas de los personajes de las crónicas vampíricas esas. Son gente a quien preguntas si conocen a Miguel Hernández (poeta homenajeado en esta edición de la Feria) y te contestan: “PersonIMG_1255almente no le conozco, pero algo he oído…” Y no es coña, que está grabado.

En cambio, si no hay cola y sólo va acercándose un goteo de gente a la caseta, seguro que están firmando Andrés Neuman, Juan Eslava Galán, Andrés Pérez Domínguez o Ángeles Caso, autores con los que puedes aprovechar un rato para charlar tranquilamente y descubrir que gozan de una mayor variedad de gestos que el que suelen impostar en las fotografías de las solapas de sus libros.

Por último, si no hay cola y ni siquiera se produce ese goteo de gente, entonces no te quepa la menor duda de que te encuentras delante de la caseta del Parlamento de Andalucía o de alguna de las varias consejerías del gobierno autonómico que ofrecen sus publicaciones, editadas con el dinero de todos, a precios que no puede pagar casi nadie.

(Continuará…)

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