CRIADAS Y SEÑORAS – KATHRYN STOCKETT.
AUTOR: Kathryn Stockett.
EDITORIAL: Maeva.
ISBN: 978-84-92695-10-2.
Nº de páginas: 476.
Reseña realizada por Josetxo Mera.
“Criadas y Señoras” es la ópera prima de Kathryn Stockett, nacida y criada en el lugar donde transcurre su novela; Jackson, Misisipi al sur de los Estados Unidos.
Estudió inglés y escritura creativa en la Universidad de Alabama y posteriormente se instaló en Nueva York donde trabajó en edición nueve años.
La autora, Kathryn Stockett, revivió su vida pasada en Jackson y en la influencia que ejercieron los criados de la casa en ella para elaborar la trama de la novela.
Skeeter es el primer personaje de la historia, es una mujer joven, veintidós años la alumbran. Es culta y está preparada, ha terminado sus estudios universitarios y regresa a casa con muy pocas expectativas de vida en su maleta y un anhelo, ser escritora.
Desgraciadamente para ella solo tiene una meta impuesta por su madre, buscar y encontrar un marido adecuado, pero ser demasiado alta y no excesivamente agraciada es un handicap que unido a sus escasas ganas de complacer a su madre trae como resultado el fracaso.
Aibileen, segunda persona importante de la novela es una criada negra que poco tiempo atrás perdió a su propio hijo, que murió mientras sus capataces blancos miraban hacia otro lado, y ese dolor ha transformado su alma.
Se entrega en cuerpo y alma a los cuidados de “Chiquitina” la pequeña niña que tiene a su cargo.
Minny, por último es el tercer personaje, la tercera incógnita de la ecuación. Es la mejor amiga de Aibileen y es víctima de su propio carácter explosivo, así que pierde un empleo tras otro. Pero tras su ruda imagen hay una mujer que sufre, que vive aterrorizada brutalmente maltratada por el borracho de su marido.
Estas tres mujeres se encuentran en un punto de sus vidas que transcurren en la época de la segregación racial de los años 60.
Época en la que, por ejemplo, ningún negro, podía cortarle el pelo a un blanco, ser enterrado en terreno donde hubiesen dado sepultura blancos o compartir el agua de una fuente por decir alguna de las aberraciones legales del momento.
Pero la triste realidad es que esa era la vida cotidiana para la mayoría de la gente de color en el Sur.
Quieren cambiar las cosas y asumen la obra como su propio grano de arena, sus historias son sus motines.
Odiaría caer en los tópicos demagógicos en los que tendemos a incurrir cuando tratamos el racismo, su raíz y sus consecuencias, así que debemos ser extremadamente serenos al afrontar la acertada comprensión de la obra sin caer en prejuicios.
La historia habla de una población negra a la que le costó mucho dejar de ser esclavos, unas personas que pasaron de ser bestias de carga para unos desalmados a ser vistos como iguales por unos aterrorizados y mojigatos americanos.
Casi se puede entender la novela desde la dulce comodidad de la connivencia, desde la tácita aceptación por ambas partes del rol de cada uno en la sociedad de entonces.
Esto se explica en dos personajes clave de la obra:
Hilly; la racista, soberbia y manipuladora mujer que hace todo el daño posible a quien pretende ponerse a su altura, el color de la piel no es para ella más que una excusa como otra cualquiera.
Leroy; el borracho y maltratador marido de Minny que recoge todo lo peor del hombre; al abandono, la ira, el abuso y la cobardía. Reprocha a su mujer la sola idea de querer ponerse a la altura de un blanco, es un personaje vil y rastrero.
En el transcurso de la novela somos testigos de una suerte de viaje iniciático, un encuentro de dos humanidades una parte desde el negro y otro desde el blanco. Progresan y se acercan, cada vez más iguales, cada vez más próximos en un telón de fondo magistral y amargo: La Guerra de Vietnam, la desgracia en la que por fin los negros fueron considerados iguales a los blancos, sobre todo a los ojos del enemigo asiático.
Criadas y Señoras te llevará en volandas a las postrimerías de los 60, a esos tiempos más cercanos de lo que queremos admitir en los que el mundo era en blanco y negro. Lo hará de mano de Kathryn (Skeeter) Stockett y una prosa suave, sin estridencias; facilísima de leer y absorbente.
Os garantizo que os enganchará.
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