UN ACTO DE AMOR – HOWARD JACOBSON.
Autor: Howard Jacobson.
Editorial: Miscelánea.
ISBN: 978-84-937228-0-7
Nº de páginas: 395
Reseña realizada por Josetxo Mera.
Howard Jacobson es el nombre del autor de esta intrigante novela, ha trabajado como profesor en la Universidad de Sydney y en la Universidad de Cambridge. Prolífico escritor con nueve novelas a sus espaldas entre las que destacan “No more mr nice guy”,”The making of Henry” y esta última “Un acto de amor” además de cuatro ensayos.
En el año 1999 fué galardonado con el premio Everyman Woodehouse a la mejor novela cómica y actualmente también escribe una columna para un periódico inglés.
Un hombre de exquisitos modales, procedente de buena familia, bien formado y mejor educado descubre que sus convicciones no son las que cabe esperar.
Un hecho fortuito, anodino como es la visión de las manos de un médico sobre el pecho de su esposa desencadena una tormenta interior y revela sentimientos y deseos oscuros, más propios de un masoquista depravado que del sereno y snob librero bibliófilo Félix Quinn.
Estalla entonces una batalla mental entre marido y esposa, un juego psicológico de sobreentendidos, suposiciones y persecuciones mentales con el goce por el sufrimiento como campo de batalla y con los celos como hilo conductor.
Esta es una historia compleja y áspera, descarnada por lo recóndito de los sentimientos que descubre.
El autor trocea el alma humana como un carnicero con certeros tajos guiados por una quirúrgica inteligencia.
El personaje de Felix Quinn está elaborado con la maestría de un hombre que devora y pare libros con el ansia asesina de aquellos que gozan o mejor dicho, sufren con gozo, un claro concepto del sexo, del placer, del amor.
Hacen falta ciertos mimbres al abordar esta novela, las menciones a autores como Nabokov, Dostoievski, Joyce, Cervantes, Shakespeare, Flaubert y otros son constantes y forman las fuentes de las que mana la “locura erótica” que afecta al protagonista.
Y si es importante una cierta familiaridad con los nombres de algunos literatos pretéritos, no es menos abordar la lectura con una amplitud de miras importante, contemporizar antes de emitir juicios equivocados.
La facilidad con la que se pronuncia la palabra “puta” y la sensación de estar representando a la mujer como un objeto que se deja en una vía de ferrocarril para ver que locomotora le pasa por encima, pueden crear la idea de ser un autor machista y misógino recalcitrante.
Pero si observamos a Marisa, esposa de Quinn, cómodamente ubicada en su altar de diosa, vemos que tanto el personaje de Felix Quinn como el autor la idolatran. La sensualidad, la inteligencia, muestran en ella su esplendor y en su dominio sobre la condición masculina yace el verdadero alma de esta novela.
Por otro lado, especial mención al personaje de Marius, el superamante, el depredador, el hombre que todos tememos y al que en lo más recóndito admiramos; Marius es la serpiente que tienta la inocencia en el paraíso, el siempre voluptuoso Satanás.
Os animo a que sigáis la tentación de leer esta novela, abominable, genial y el final es perfecto, ¿aguantareis?.
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