EL PODER DEL PERRO – DON WINSLOW
Autor: Don Winslow.
Editorial: Mondadori.
ISBN: 978-84-397-2133-8.
Nº de páginas: 719.
Reseña realizada por Celia Santos.
En la década de los setenta, un policía de la DEA, Art Keller, consigue acabar con el jefe de la droga local. Pero no sabe que ese acto le acarreará graves consecuencias. Tras la muerte de su compañero, torturado y asesinado por los sicarios de uno de los narcos, le arrastra a una venganza, una cruzada personal para terminar con los asesinos de su amigo.
Durante tres décadas perseguirá traficantes, será testigo de asesinatos y se dejará la vida en una lucha frustrante y descorazonadora. Paralelamente, vivirán la misma aventura una hermosa prostituta, educada para enamorar a los hombres y un cura que lucha contra la pobreza, la droga y la propia iglesia.
Hay libros que te marcan de una forma especial. Historias que muerden el alma como el perro rabioso del título de esta novela. En este caso, Don Winslow ha desnudado una realidad que atisbamos de refilón cuando cambiamos de canal durante la cena, nos embauca, nos atrae y después, nos obliga a sumergirnos en un infierno tan real que nos hace sentir vergüenza de nuestra propia humanidad.
Pero no son las escenas de violencia, las torturas o los asesinatos, que si bien nos revuelven el estómago momentáneamente, tienen un impacto más efímero, sino la implicación, los intereses creados en torno al narcotráfico, los políticos, incluso la iglesia, lo que verdaderamente nos indigna. La rabia y la impotencia que produce en el lector es lo que hace de ésta una novela sublime.
No estamos ante un libro ligero, estamos ante una obra que hay que leer con calma, sin perderse ni un detalle, un esfuerzo que realmente merecerá la pena.
Los personajes están tan bien definidos que no les falta detalle. Hablan por sí mismos y cuentan la historia de forma indirecta. Un gran trabajo de este autor tan comprometido y valiente.
El lenguaje que utiliza el mismo narrador roza en ocasiones la vulgaridad, pero según avanza la historia, el lector descubre que no hay lugar para medias tintas ni para florituras literarias; hay veces que las historias hay que contarlas tal como son, porque, como el mismo autor dijo, sino no serían creíbles.
La realidad supera la ficción. Y he de decir que en este caso, con creces.
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En algunos momentos leyendo la novela, necesité: cerrar el libro, hacer unas cuantas respiraciones, pensar que eso era cierto, y pensar también que no sólo es que fuera cierto sino que seguramente se quedaba corto. Dices muy bien eso de “sentir vergüenza de nuestra propia humanidad”. Creo, y espero, que los lectores de esta novela seremos un poquito más humanos después de su lectura.