ENTREVISTA CON CARLOS BARDEM

BardemEntre estreno y rodaje, a este hombre le da tiempo a escribir novelas como Alacrán enamorado, una historia de amor odio y redención. Todo un caballero, puntual y encantador, nos atendió con la mejor de sus sonrisas.

Entrevista realizada por Celia Santos.

Alacrán enamorado; una novela muy dura pero a su vez muy hermosa…

Gracias por lo de hermosa. Es una novela dura porque habla de la realidad de nuestras ciudades. La violencia de los grupos de extrema derecha está creciendo, y curiosamente ese crecimiento siempre está vinculado a los momentos de crisis económica. El fascismo y el nazismo nacieron después de la gran crisis económica de los años veinte, y ahora que estamos sufriendo una crisis importante, resurgen en nuestra sociedad. Por otro lado tenemos la violencia social y económica que sufre la inmigración, la falta de derechos, la negación de la identidad, que para mí es una de las peores violencias.

Es un libro que despierta muchas emociones. De esas historias que no te dejan indiferente.

Eso es fantástico. Supongo que es la misma sensación que cuando ves una película y te pasas dos o tres días pensando en la historia. Lo que sí es cierto es que escribir este libro me provocó muchas emociones distintas. Además es un libro muy viajero, lo he escrito en diferentes ciudades y estados de ánimo, en Madrid, Buenos Aires, Cádiz… y mientras lo escribía sentí cosas muy diversas. Yo escribo por la necesidad de entender y en ese proceso de comprensión de lo ajeno hay mucho de comprensión de lo propio. A veces comprendes cosas de ti mismo que te ponen en situaciones emocionales muy complicadas.

Tratas un tema muy delicado; los grupos neonazis, sobre todo en chicos muy jóvenes… ¿Crees que son ideas pasajeras o que calan hondo en ellos?

Creo que a estos chicos les captan en un momento de confusión mental y hormonal. Todos, cuando hemos sido jóvenes hemos sentido ganas de romper cosas, incluso no creo que sea malo sentir algo así. Julián, el protagonista, es neonazi porque vive en Madrid, si hubiera vivido en Euskadi quizá hubiera sido jarrai. Cuando caen en manos de esta gente, que les que ofrece es un sentido de pertenencia a un grupo mayor que tu entorno natural, el sentido de que son guerreros con una misión bajo una bandera y un ideal; ahí está el peligro. Personalmente tengo la teoría de que cuando normalizan un poco su vida sentimental, se empiezan a apartar de todo. Generalmente son gente mal follada.

Sin embargo, hay un personaje, Luis el nazi, en el que estas ideas calan más hondo que en el resto…

Sí, porque a diferencia de Julián, que viene de una situación de maltrato familiar y de un hogar bastante desestructurado que le lleva a practicar la misma violencia que él sufre, el peligro de Luis es que es un nazi convencido que cree realmente en las patrañas del nazismo. La gente que racionaliza lo que no tiene justificación posible, son personas que entran ya en la calificación de sociópatas, incapaces de sentir empatía por nadie, y Luis es uno de ellos.

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Por otro lado tratas la otra realidad social, que es la inmigración, en este caso acompañada  por prostitución infantil, en la figura de Alyssa, una joven que quiere ser invisible.

Por circunstancias vitales yo he tenido mucho contacto con inmigrantes latinoamericanos y en varios de ellos, sobre todo en ellas, he encontrado ese rasgo; el deseo, ante la imposibilidad de ser un miembro de pleno derecho de la sociedad, de ser invisibles: “si no me ven, no me atacan”. Eso es lo que Alyssa busca. Ella viene de un infierno y creo que es el personaje más valiente de la novela porque es quien realmente nunca tira la toalla, la que siempre quiere caminar en la acera del sol, que no renuncia ni al amor ni a la felicidad.

¿La belleza tiene siempre un alto precio?

Para Alyssa, su belleza y su pobreza son una maldición y cada vez que llama la atención le pasa algo tremendo; alguien intenta aprovecharse de ella, de su situación. Su primer verdugo se lo vaticinó, “pobre y hermosa, las mujeres te odiarán y los hombres te desearán”.

¿Si Alyssa hubiera sido feliz, quizá no necesitaría ser invisible?

Lo que yo quiero reivindicar en el personaje de Alyssa es que aún habiendo tenido una vida infernal, no pierden nunca la voluntad de ser feliz. Me interesa recalcar el valor de toda esa gente que, por una u otra circunstancia, abandona su país y se viene a otro donde nunca se les va a aceptar del todo, y que pese a eso, se levantan todos los días e intentan ser felices.

Todas tus novelas tienen en común nuestra sociedad actual ¿Qué mensaje pretendes dar a los lectores?

Yo escribo para comprender y lo hago a partir de alguna idea que me obsesione, para intentar comprender la sociedad, porque me posiciona ante lo que veo. En este libro hay una postura clara ante ciertos problemas y a mí me gusta que sea así. No creo en la neutralidad y desconfío completamente de la gente que se considera objetiva o neutral, o la gente que se denomina apolítica que casualmente, siempre son de derechas. Cuando se escribe con la pretensión de hacer literatura, el escritor tiene que hablar de lo que le rodea.

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¿Te has documentado mucho para escribir la novela o no te ha hecho falta?

En mi oficio de actor estoy muy acostumbrado a estar alerta, ya que pienso que si observo y escucho a la gente puedo extraer cosas para utilizar en algún papel. Lo terrible de estos grupos neonazis es que están ahí, en los periódicos, en las noticias, en Internet, donde se pueden visitar miles de páginas de grupos neonazis que exponen sin tapujos toda su ideología errónea y perversa. Con un click puedes viajar a sitios que dan verdadero pavor. Por otra parte, he practicado el boxeo durante años y me he cruzado con muchos Julianes en los gimnasios, chicos cargados de odio que normalmente experimentan en el boxeo un cambio, normalmente para mejor

Hace poco alguien me decía que el boxeo es el deporte más noble que existe, porque se trata de medirte con alguien en igualdad de condiciones ¿Estás de acuerdo?

Un boxeador no puede ser un deportista “sucio” ya que al ser tan intenso el contacto físico, el recurrir a cualquier maniobra ilegal, conllevaría la descalificación. El boxeo es una metáfora perfecta de la vida. La manera más rápida de conocerte a ti mismo es subirte a un ring con un señor que es igual que tú en peso, estatura y capacidad y guantear con él; en veinte segundos aprenderás todo sobre tu capacidad de aguante, de sufrimiento, tu voluntad de victoria… Es una radiografía inmisericorde. El viaje que hace Julián en esta novela va desde la violencia irracional a vaciarse del odio, es imposible boxear con odio. Aprende a canalizar sus sentimientos, a combatir con reglas y en ese momento es cuando cambia como persona. Vaciarse de odio le permite además ser capaz de amar y de ser amado porque el odio es un sentimiento excluyente.

Carlomonte dice “un ring y un rival bastan para darte de inmediato la medida de tu valor, de tu inteligencia” Este personaje, Carlomonte, ¿es un filósofo de esta historia?

En esta novela, yo soy todos los personajes, pero el viejo Carlomonte es mi alter ego. Es el que me permite reflexionar sobre lo que sucede, el que tiene la distancia, la edad y las derrotas acumuladas como para, desde cierto descreimiento vital, poder juzgar lo que está sucediendo. Y aunque este libro es fundamentalmente una historia de redención por amor, y no sólo por amor a una persona, sino por amor al género humano, el gran sacrificio de la novela es el que hace Carlomonte, su última gran victoria.

¿Un hombre que se asustó del amor? No entendía el amor que le ofrecía Connie.

Connie es la edad de oro, el paraíso perdido. Es esa gran oportunidad que todos hemos tenido en la vida donde la cagamos, y eso siempre será el recordatorio de nuestro fracaso, cuando decimos “esa era la persona y la perdí por imbécil”; el gran amor. Y aunque el amor nos mejora, nos hace buenos, el desamor nos puede destruir como personas. El gran amor es algo que todo deberíamos pasar al menos una vez en la vida porque con él pasas por todos los infiernos y todos los paraísos posibles. En esta novela he querido reflexionar sobre los roles de victima y verdugo tanto en la sociedad como en el amor porque hay gente que no sabe amar y gente que no sabe ser amado.

Comentabas antes que has practicado el boxeo. ¿Has llegado a competir?

No, era demasiado malo como para competir a un nivel serio. He guanteado muchas veces y me encanta. El boxeo es una experiencia sensorial extrema y puedes llegar a adorarlo o a detestarlo. Pero yo no me atrevería a decirle a todo el mundo que fuese a ver un combate. Lo que sí es cierto es que es el deporte que ha producido más arte, más literatura, más cine, más plástica… En la Iliada, durante los funerales de Héctor, se describe un combate de boxeo.

¿Veremos Alacrán enamorado en el cine?

Pues no lo se, pero hay una buena película en este libro. Aunque los grandes libros son inadaptables (risas). Barry Gifford me dio un consejo; “nunca escribas guiones de cine. Escribe una novela, que la gente la compre y que después te compren el guión, así cobrarás dos veces”.

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Finalista del Premio Nadal en 1997. ¿Te has presentado a algún otro premio literario?

Con la novela Muertes Ejemplares fui Mención Especial del Jurado porque no sabía muy bien que hacer conmigo. La novela estaba muy bien situada para ganarlo pero se cruzó un autor de más nombre, al que personalmente admiro mucho, y lo que sí tenían claro era que si el ganador era un hombre, la finalista tenía que ser una mujer. Tuvieron la gentileza de sacarse del bolsillo esa mención especial que por lo visto sólo se había hecho un par de veces en la historia del Premio Nadal. Con la editorial Destino gané el premio Destino Guión, un premio muy efímero. Se suponía que era una novela que después se llevaría al cine, pero se falló sólo en dos ocasiones y ninguna de esas novelas llegó a las pantallas. De todas formas, yo no escribo pensando en premios, lo hago por necesidad, esporádicamente, cuando me lleno de algo o me obsesiona y reboso, entonces es cuando me pongo a escribir.

Cual es la novela que te hubiera gustado escribir…

Moby Dick. Una gran novela de aventuras, aparte de todo un tratado sobre el alma humana.

¿Algún proyecto literario en mente?

Tengo anotaciones, un proyecto que no contaré para que nadie me copie. Una historia, basada en un personaje real, tan acojonante que la gente no se lo creerá. Además un personaje español, que ríete tú del Kurtz de Conrad.

Un autor que no falta en tu biblioteca…

Me fascina Kafka, García Márquez… y un autor cuyo libro consulto muy a menudo que es Gustav Meyrink y su obra El Golem.

¿Qué libro hay en tu mesita de noche?

Un libro de historia, otro de conversaciones de Woody Allen y un ensayo que recomiendo a todo el mundo de Alessandro Baricco que se llama Los Bárbaros.

Eres una persona muy comprometida social y políticamente, sobre todo con el Sahara. ¿Cómo ves la situación de Aminetu Haydar?

Hay una carta publicada en El País el 3 de noviembre donde explico mi punto de vista sobre este tema.

Carta de Carlos y Javier Barden publicada en El País el 3 de diciembre de 2009

¿Eres más actor o escritor?

Son dos cosas absolutamente distintas. Actuar es muy divertido y terapéutico porque me permite vivir vidas que no son las mías. Pero así como actuar me divierte mucho, escribir me suele costar lágrimas porque no sé distanciarme de lo que escribo y me desgasta mucho emocionalmente.

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¿Escribirías por encargo?

Lo único que ha escrito por encargo ha sido la biografía de Pilar Bardem. Fue una experiencia maravillosa. Gracias a eso tengo 86 horas grabadas de mi madre contándome su vida, pero también fue una experiencia curiosa porque hay una parte de su vida en la cual yo ya estoy presente y es curioso cómo dos personas pueden recordar lo mismo de maneras totalmente distintas. Además, mi madre tiene una memoria de elefante y haciendo mis cálculos le dije que a ese paso nos iríamos a las 800 páginas, que hay biografías de Napoleón que son más cortas. Como he dicho antes, a mí escribir me cuesta, no es algo que me suela apetecer, suele responder a una necesidad. Escribir es un viaje y lo importante no es llegar a Ítaca, sino el camino que recorres.

Celda 211 está basada en una novela de Pérez Gandul. ¿Cambia el argumento de la novela a la película?

Sí, se ha tomado la trama pero el guión es bastante distinto e incluso el final cambia. Es un gran trabajo de Daniel Monzón, el director y de Jorge Guerricaechevarría, el guionista.

¿Cuáles son tus próximos proyectos cinematográficos?

Estoy terminando de rodar “Entre lobos”, dirigida por Gerardo Olivares y protagonizada por Juanjo Ballesta y por mí. Es la historia real de Marcos Pantoja, nuestro Mowgly nacional. Un niño al que abandonaron en los años cincuenta en lo más profundo de la sierra de Córdoba y durante doce años lo criaron los lobos. También acabo de terminar en México una película muy interesante que se llama “Días de gracia” donde participa Eva Longoria. Una historia terrible en la que hago de bueno porque soy la víctima del secuestro.

Carlos, muchas gracias por tu simpatía y mucha suerte con tu novela y tus películas.

Gracias a tí

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