ENTREVISTA CON ANDRÉS PASCUAL.
El compositor de tormentas es una novela con banda sonora propia. El propio autor nos comentaba en la entrevista, que su intención era que todos los párrafos estuviesen impregnados de musicalidad. Un recorrido por la Francia del siglo XVII y por tierras lejanas y vírgenes surcadas por piratas y hombres que deseaban ser libres. Nos contó eso y mucho más.
Entrevista realizada por Celia Santos.
Como amante de la música, ¿Es El compositor de tormentas un homenaje?
Sí. Yo quería escribir una novela en la que la música no fuera un elemento más de la trama, sino que lo fuese todo, la esencia de la historia, que los párrafos rezumasen musicalidad y que todos los capítulos conformasen una única sinfonía. Mi aspiración era lograr que los lectores leyesen cada palabra, desde la primera hasta la última, como si escuchasen las notas y los silencios de una composición musical. Independientemente de los elementos que se narrasen, bien fuera la parte en la que hablo de barcos, la de Madagascar, la que hace alusión a la alquimia o los párrafos más espirituales, buscaba que todo tuviese el mismo sonido.
A veces, y sobre todo en novelas como ésta, el lector piensa qué música podría acompañar esta historia. Personalmente, lo primero que me viene a la cabeza es la música clásica ¿Qué música te ha acompañado mientras la escribías?
Hay una pieza que es la banda sonora indiscutible de El compositor de tormentas y se llama Comme en dormant, de Wim Mertens. Cada vez que la escuchaba me daba la sensación de que me sumergía en el cuerpo de Matthieu, que miraba por sus ojos y oía por sus oídos. También hay un poco de Dido, Tracy Chapman y otras voces femeninas que me crean un clima ideal para escribir, y hard-rock un tanto sinfónico, como Linkin Park o Metallica, que me sugiere la atmósfera precisa para las escenas de acción. Por supuesto también he escuchado música clásica. Me gusta ese tipo de mezcla. Hay una película que se llama Destino de caballero que está ambientada en la Edad Media y cuya banda sonora, sin embargo, tiene temas de Queen.
Es una novela con un final muy emocionante. Reconozco que me cayó alguna lagrimita al leerlo…
¡Que bien! Me alegro que de te haya causado ese efecto. Es una de las primeras impresiones que recibo de alguien que ha leído el final, ya que la novela lleva poco tiempo en el mercado. Tengo una página en Facebook, aparte de mi web, en la que los lectores me dejan comentarios muy emocionantes, pero claro, son mis fans (risas). En serio, me alegra mucho que me cuentes esto porque el final me parece muy romántico.
La mayor parte de la historia está ambientada en Madagascar. ¿Te inspiró el viaje o ya tenías en mente que ese sería el escenario?
Fui dos veces para comprobar que se trataba del escenario idóneo. Por la trama de la novela necesitaba una isla sin adulterar, que representase esa virginidad, ese punto salvaje que requería el lugar donde estuviese depositada la melodía del alma. Hice un primer viaje de sondeo para ver qué sensaciones me arrojaba y me pareció haber descubierto otro planeta. En un segundo viaje recorrí los enclaves concretos en los que se desarrolla la aventura. Si ves las fotos de las galerías de mi web comprobarás que algunos escenarios parecen irreales, como de cartón piedra.
¿Qué te inspiró para dar vida a Matthieu?
Antes de terminar El guardián de la flor de loto sabía que iba a escribir una novela sobre un músico a quien el Rey Sol envía a transcribir la melodía del alma. No sabía qué saldría de ahí exactamente, pero la idea de mandar a alguien a escribir la partitura de la primera melodía cantada por el hombre me parecía mágica. Evidentemente, una vez concebido el personaje, en lugar de ser viejo y feo, mejor que fuera joven y guapo (risas). Sus ambiciones terrenales, el ser tan apasionado y el vivir cegado por lo material constituían un perfil idóneo para trazar el posterior viaje interior del personaje.
¿Cómo se te ocurrió incluir a Newton en la historia?
Newton es el pilar histórico real que sustenta la parte alquímica de la novela. Era un hombre muy complejo y desagradable que vivió azotado por la búsqueda de unas respuestas metafísicas que no obtenía a partir de sus descubrimientos científicos. Por eso estaba tan obsesionado con la alquimia. De cuatro millones de palabras que dejó escritas, tres millones lo fueron sobre ese arte prohibida. Estaba convencido de que Dios había desperdigado en la naturaleza y en los textos sagrados claves para desentrañar los secretos del universo, y se consideraba uno de los pocos elegidos que los podían encontrar a través de los experimentos que llevaba a cabo en su laboratorio secreto. La melodía del alma es un mito creado por mí a partir de otros mitos de la antigüedad, pero si en verdad hubiese existido, Newton la hubiera buscado.
Otro personaje fascinante es Le Notre, el diseñador de los jardines de Versalles…
Se trata de otro personaje histórico real. Le Nôtre convirtió Versalles en un vergel. Era la única persona a la que el Rey Sol respetó verdaderamente, quizá porque era el único que nunca le adulaba. Participaba del ambiente cortesano porque ello le permitía confeccionar jardines de ensueño, pero renegaba del desafuero versallesco. Se consideraba un hombre tan humilde que él mismo se autodenominaba “el artista de las tijeras de podar”. Al Rey Sol le fascinaba tenerlo a su lado y le confió cosas que no confió a nadie más. Es un personaje muy bello. Era un verdadero romántico, invertía todo su dinero en arte en lugar de comprar trajes para las fiestas de palacio. Su sobrina, Nathalie, sí que es un personaje inventado; pero dado que Le Notre acogió en su casa a una cuñada y a su suegra, bien pudo haber acogido también a una sobrina ciega y guapísima.
Una lectura que se puede extraer es que cuando un gran genio y un mandatario que quiere conseguir lo más preciado a toda costa se encuentran, ya no hay quien los pare. Por eso el Rey Sol mandó a Matthieu en busca de la melodía del alma…
Al final los parará la muerte, como nos ocurrirá a todos. Por eso hemos de aprovechar nuestro tiempo y actuar mientras podamos, dirigiendo nuestros pasos hacia las metas que verdaderamente merezcan la pena. El mensaje que yo quería lanzar, sin perjuicio de que se trata de una novela que ante todo busca entretener, es que nos encontramos en el principio de una nueva era, que tenemos la oportunidad de empezar de nuevo si miramos dentro de nosotros y extraemos lo que nos hace únicos. Esa es la melodía del alma, el reflejo hecho música del alma pura del ser humano antes de corromperse por el contacto con el cuerpo de carne y sangre. Planteo una situación imaginada en la que el Rey Sol, en su lecho de muerte, se da cuenta de que se ha equivocado en todo, se arrepiente de no haber adivinado lo que hubieran significado para la Humanidad Matthieu y su música. A punto de morir de gangrena, producida por la exposición al mismo sol que le dio su nombre, él no piensa ni en sus posesiones ni en las rendiciones de otros países, sino en el día en que Matthieu compuso su primera tormenta. Se desespera al ver que, habiendo tenido todo el poder y las facultades para haber encauzado las cosas de otra manera, se fue por lo fácil, cegado por su ambición.
¿El fin de científicos como Newton era la búsqueda de la verdad o de la perfección?
Newton aspiraba a disfrutar del conocimiento absoluto. Él se comparaba con un niño que juega con una concha un poco más bonita que las demás frente al inmenso e inexplorado océano de la sabiduría. Le desesperaba saber que su mente era limitada, aun cuando fuese la más preclara de la Historia.
Uno de mis personajes favoritos es el Capitán Misson. Él y su sueño utópico de Libertalia, un país donde no hubiera diferencias. De hecho, creo que los piratas tenían una especie de código por el que si caían enfermos o perdían algún miembro, se les indemnizaba. ¿Estaban más organizados de lo que pensamos?
La piratería tiene una perspectiva que está poco trabajada en la literatura: la ilustración de muchos de sus capitanes. Había piratas que se lanzaban al mar a buscar una vida de libertad y rebeldía frente a lo establecido, más allá del ansia por robar. Y sí que desarrollaban verdaderas estructuras sociales democráticas basadas en el respeto y la camaradería. Libertalia es un paraíso utópico que el escritor Daniel Defoe introdujo en un libro junto con muchísimo material real, por lo que generó una leyenda a su alrededor. Me fascinó ese sueño inacabado y, llegado un momento, decadente. Es la idea recurrente de mi novela: buscar el modo de impedir que las miserias humanas destruyan todo aquello que podemos conseguir si tomamos como referencia lo mejor que hay en nuestro interior.
De todos modos, las novelas en las que aparecen piratas tienen una cierta pátina romántica, ¿no?
Desde luego que sí, y ese precisamente es el ambiente que yo buscaba para mi novela. Libertaria era una especie de escalón intermedio entre los otros dos escenarios de la novela: París y Madagascar, terminando de dar forma a esa sinfonía literaria de la que te hablaba antes. Y sí que es cierto que provee a la aventura de escenas muy románticas, como esa en la que la sacerdotisa aparece en la cubierta junto al capitán Misson, con su tatuaje de lágrimas de sangre derramándosele por la cara.
¿Puede considerarse también una novela romántica?
No es por casualidad que mi novela empiece con una cita de Novalis, un poeta sajón del XVIII y uno de aquellos primeros románticos que rompieron los moldes del clasicismo y el racionalismo para volcarse en transmitir sentimientos desaforados. Y escogí esa cita porque estoy convencido de que cuando Novalis murió de tuberculosis, dos años después de haber muerto de la misma enfermedad su jovencísima novia, abandonó este mundo contento por pensar que se iba a encontrar con su amada más allá de las nubes. Ese es el tono que quería para mi novela, esa pasión desgarrada más allá de la vida y la muerte.
Como buen riojano, no puedes dejar de hacer un homenaje a los vinos de tu tierra. ¿Cómo introduces un rioja en esa época?
Te confieso que está metido un poco con calzador. En El guardián de la flor de loto, durante una recepción en Delhi, los invitados se beben un rioja del 94; eso es perfectamente posible. Pero claro ¿cómo metía yo un vino de Rioja en la Francia del siglo XVII cuando no se empezó a exportar Rioja hasta cien años después? Por eso puntualizo en la novela que el tabernero se esforzaba en traer vinos lejanos para impresionar a los cortesanos. Ese es mi guiño particular.
¿Qué te gustaría que sedujera a los lectores de tu novela?
Espero que quienes lean esta novela nunca vuelvan a escuchar la música de la misma forma; que alcancen a ver su aspecto místico. Es un arte tan sublime que necesariamente tiene que venir de algún Más Allá. No es posible que la música nos haga llorar, reír, nos excite, nos haga bailar, nos resulte insoportable… El hecho de que sea capaz de manejar nuestros sentimientos, que nos haga aflorar instintos, no puede ser por casualidad. He tratado de fundirla con la literatura y ofrecer a los lectores unas horas de lectura inundada de música.
¿Dónde nos vas a llevar con la próxima novela?
Pues no te lo voy a decir (más risas). Más que nada porque no lo tengo claro. Lo que sí que puedo adelantar es que os llevaré a algún lugar, si bien no desconocido, sí por descubrir. Yo empecé a escribir para viajar a través de las palabras, y así seguiré. Por eso te aseguro que nunca escribiré será sobre mi profesión, la abogacía. Eso lo dejo para otros autores.
Andrés, muchas gracias y suerte con la novela.
Gracias a ti por una entrevista así.
Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada mediante el canal RSS 2.0. Puedes dejar un comentario o enviar un trackback desde tu propio sitio.



