EBRO 1938 – RUBÉN GARCÍA CEBOLLERO

portada EBROEBRO 1938

Autor: Rubén García Cebollero

Editorial: Nowtilus

ISBN: 978-84-976-37-17-6

Número de páginas: 352

Reseña realizada por Armando Rodera Blasco.

Bajo el título de “Fuego en el Ebro. 1938”, Rubén García Cebollero consiguió ser finalista en el 2004 del prestigioso premio Planeta.  Tiempo después, y con ligeros cambios, el autor publica ésta su primera novela bajo el sello de Nowtilus. Nos encontramos ante una narración sobre uno de los hechos fundamentales de la Guerra Civil española, un tema largamente trillado en cine y literatura, pero enfocado desde un punto de vista muy diferente por parte del autor para hacernos partícipes de la verdadera historia de España, que es la de sus personajes, los españoles de uno y otro bando que sufrieron en sus carnes el horror de una confrontación fraticida.

La guerra está en pleno apogeo a mediados del año 1938, sin decantarse firmemente hacia ninguno de los dos bandos. El ejército republicano planea una acción inaudita en los tratados militares: atravesar el ancho y caudaloso Ebro, pasando hombres, material y vehículos militares a través del río para atacar por sorpresa los asentamientos del bando nacional y dar un golpe de autoridad que decante por fin la contienda, uniendo las dos zonas republicanas separadas por las ofensivas fascistas.

En la madrugada del 25 de julio de 1938, aprovechando el despiste de las tropas nacionales ante la festividad de Santiago Apóstol, el ejército republicano se lanza a la aventura de cruzar el Ebro utilizando todos los medios a su alcance. Es sólo el comienzo de una cruenta batalla que durará meses, alargada sólo por el orgullo y el arrojo del ejército republicano ante la evidente falta de medios logísticos con los que se enfrentaban al ejército de Franco, auspiciado por las potencias del futuro Eje.

Con una minuciosidad y un detalle llevado hasta la extenuación, el autor nos recrea la batalla y nos lanza de cabeza a las trincheras donde valerosos hombres lucharon por sus ideales.  Es una novela histórica y militar, pero es más una novela de personajes, pues ellos son los verdaderos protagonistas de esta obra.

Se nos habla de Basilio y las cartas que envía a su esposa muerta, asesinada junto a su hijo en el bombardeo de Granollers. Del vasco Uriguen y su añoranza de la costa guipuzcoana, esa costa donde nunca más volverá a pescar. De Maik, el conductor de ambulancias americano que perdió el tren de su amada Carmela. Y de tantos otros que vieron truncadas sus ilusiones en una batalla y una guerra que hundieron este país en cuarenta años de oscurantismo.

El autor realiza un arriesgado ejercicio literario al lanzarse sin paracaídas con esta narración. La historia se cuenta desde el bando republicano, pero a veces pasa al nacional. Nos cuenta en primera persona las vivencias de los sufridos milicianos, para después pasar a escribir en tercera persona. Nos habla en presente del horror de una batalla que dejó miles de muertos, pero también en pasado e incluso en futuro, del inhóspito futuro que les quedará a algunos de los supervivientes de esa batalla.

En la obra se nos dejan claras algunas puntualizaciones que fueron fundamentales en el devenir de la Historia. Los personajes se preguntan, —cuestión no explicada después de 70 años—, por qué la aviación republicana no les apoyó en los movimientos iniciales de avance en la batalla, siendo además conocido el hecho de que los aviones alemanes e italianos machacaron inmisericordemente las posiciones republicanas, obligándoles día y noche a reconstruir los puentes destruidos para cruzar el Ebro.

También se nos dan detalles históricos, como partes del Gobierno alemán, donde dan a entender que Franco nunca ganará la guerra si no es con su ayuda. Una ayuda que tuvieron que ir a negociar de nuevo los leales a Franco en Munich, durante la famosa convención que dio origen a la partición de Checoslovaquia ante la cobardía de Francia e Inglaterra. Se bajaron los pantalones ante Hitler un año antes de comenzar la Guerra Mundial, precisamente por miedo a su ejército, entregándole esa región centroeuropea y aislando al ejército de la II república española, que no pudo recibir a partir de ese momento ninguna ayuda externa, aunque los fascistas si la tuvieran.

Un acontecimiento que quizás cambió nuestra Historia, dejando a los republicanos a merced del enemigo. Nunca sabremos si esa historia escrita con otro tipo de renglones hubiera evitado la confrontación mundial. Pero si sabemos que un país que miraba hacia el futuro, que en el año 1936 adelantaba a muchos de sus vecinos en diversos aspectos fundamentales, cayó en un oscuro pozo del que le costó salir durante terribles décadas.

En definitiva una novela que nos ayudará a reflexionar sobre lo que pudo ser y no fue, sobre la barbarie del ser humano y sobre los hechos que, nunca jamás, debemos permitir que vuelvan a enfrentar a hermano contra hermano o vecino contra vecino.

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Un comentario »

 
  • Guzmán de Holguín dice:

    Atento con ese escritor. Porque sabe llevar, sabe tejer dilemas y dejarlos al libre albedrío del lector, cosmos abiertos. No he leído el libro arriba señalado pero sí otras cosas de Rubén García y desde ya me concidero un leal seguidor de su prosa. Ojo con Rubén porque probablemente llegue a cimas que solo los narradores de fuste saben llegar con arte y con artesanía.

    Guzmán de Holguín

 

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