25 DE NOVIEMBRE; DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO.
Con motivo del Día Internacional contra la violencia de género, ayer 23 de noviembre se presentó en Barcelona el libro 5X2=9; Diez miradas contra la violencia de género. Un libro escrito por cinco conocidas escritoras del panorama literario nacional; Ángeles Caso, Espido Freire, Rosa Regás, Eugenia Rico y Lourdes Ventura.
Cada una de estas escritoras se reunió con una mujer maltratada que contó en primera persona su experiencia personal y cómo todas ellas habían pasado años sumidas en el miedo y la inseguridad.
Así Mariquilla, Olga, Sara, Ana y Alejandro, el hijo de Mari Carmen, asesinada por su marido hace más de 30 años, nos cuentan en primera persona lo que su puso para ellas toda una vida de sumisión, terror y rechazo por parte de una sociedad que ha vivido hasta hace bien poco en el silencio y el mirar hacia otro lado.
Las autoras explicaron su vivencia particular con cada una de las mujeres con las que, a día de hoy, mantienen un vínculo especial.
Mujeres analfabetas, sí, hoy en día en España, como es el caso de Mariquilla, que se casó en la posguerra, enamorada y joven. Olga, una mujer de 35 años que pasó 18 años de su vida soportando maltrato psicológico que al final se convirtió en maltrato físico, Sara, la mujer que tras conseguir separarse con sesenta años y poder vivir de forma independiente, sufre ahora el maltrato de su hijo (los hijos siempre imitan los comportamientos que ven en el hogar), Ana, que sobrevivió a 17 puñaladas de su marido y Alejandro, que le dio voz a Mari Carmen, su madre, asesinada hace 30 años por su esposo.
El dolor es estas mujeres es tal, que las autoras reflejaban en su mirada esa amargura, ese terror que les hace poner la piel de gallina y estremecerse.
Cinco mujeres anónimas que hoy son la voz de tantas miles y miles de mujeres que no sabes cómo hacerse oír.
Hay datos alentadores, evidentemente, España es uno de los países europeos con la mejor legislación sobre violencia de género, es uno de los pocos países que cuenta con un ministerio de igualdad, el número de mujeres maltratadas prácticamente se equipara a de los países escandinavos, esos en los que tanto nos miramos, que las autoridades están para defender a esas mujeres y que pueden encontrar apoyo… pero también sabemos que disminuyen las agresiones pero aumentan las muertes, que el alcohol es un eximente de los delitos contra la violencia machista, incluso hay abogados defensores que recomiendan a sus clientes maltratadores que declaren que estaban borrachos, porque así la pena se reduce a la mitad.
Es difícil acabar con una epidemia, pero más lo es si nos quedamos sin hacer nada. Hoy es un día importante, pero lo ideal sería que días así no hicieran falta.
La epidemia empieza cuando en un país se dictan leyes para mujeres y leyes para hombres, cuando en nombre de la igualdad se obvia a la mitad de la población.
Un día quizá la ministra Aído dé una charla sobre abusos judiciales cometidos contra los hombres, condiciones desiguales de divorcio, casos de total indefensión, maltrato masculino(que lo hay).
Sigo pensando que la justicia a de crear leyes para los seres humanos, para las personas y dejarse de “leyes especiales” que solo buscan cismas sociales y vivir del sufrimiento ajeno.
Hola Josentxo
Pues no puedo estar más que en desacuerdo contigo. Me explico. El tema de la violencia no se puede simplificar. El problema de la violencia, nada tiene que ver con la actual existencia de la Ley integral contra la violencia de genero, todo y que a mi particularmente no me parece una buena ley, creo que tiene algunas cosas positivas y sobre todo un mensaje que es el que estamos pasando por alto.
Descargamos todo en la justicia, el problema de la violencia deben solucionarlos los Tribunales y en eso estamos totalmente equivocados, cuando los Juzgados entrar en juego es que el sistema ha fallado estrepitodasmente. La igualdad de trato, el trato no discriminatorio y al capacidad de las personas a relacionarse de modos no violentos no se implementan desde los tribunales sino desde la educación, desde las casas, desde las escuelas. Cuando consigamos que eso sea así posiblemente podamos avanzar.
Y es que hay una cosa que no debemos olvidar que en el mundo convivimos hombres y mujeres, que no somos iguales, ni queremos serlo, sino que lo que ambos sexos debemos tener son las mismas oportunidades, deberes y responsabilidades,porque en definitiva somos personas, y sólo cuando eso lo tengamos claro nuestra socieda avanzará.