ENTREVISTA CON ENRIQUE RUBIO
Tras leer “Tengo una pistola”, me adentré en la red esperando encontrarme a su personaje, “cascaradenuez. No di con él pero sí con su creador, Enrique Rubio. Así fue el encuentro.
Entrevista realizada por Celia Santos.
Enrique Rubio te ha agregado a su lista de contactos. Deseas:
ACEPTAR CANCELAR
celia dice:
Toc, toc
Enrique Rubio dice:
Hola
celia dice:
Busco a cascaradenuez… pero es igual, al fin y al cabo tú eres su creador
Enrique Rubio dice:
Si quieres soy el autor o el prota, lo que quieras
celia dice:
Mejor el autor, al prota que lo descubran los lectores
Enrique Rubio dice:
ok
celia dice:
¿Que hay de cascaradenuez en Enrique Rubio?
Enrique Rubio dice:
Calculo que un 60%. Comparto algunas características, pero en Cascaradenuez están llevadas al extremo. Cascaradenuez es una proyección agrandada de mi experiencia
celia dice:
¿Y por qué decidiste dejarlo salir del disco duro?
Enrique Rubio dice:
Estoy pensando
.
.
.
Enrique Rubio dice:
Quizá fue una terapia, o quizá simplemente porque me apasiona escribir y me gusta hacerlo de aquello que respiro, de lo que me rodea, de la actualidad que palpo
celia dice:
Para situar un poco a los que aún no hayan leído la novela, cascaradenuez lleva 10 años encerrado en su casa… ¿una patología o un modo de vida?
Enrique Rubio dice:
Patología, según Generatriz, pues estamos programados para tener contacto físico con otras personas, y también estamos programados para que nos de el sol de vez en cuando.
celia dice:
Ya, pero si una señor se pone un hábito e ingresa de por vida en un convento, es vocación, ahora, si hay un ordenador de por medio, ya se convierte en un hikikomori*? (que palabra más fea, coño)
Enrique Rubio dice:
Quizá el monje también tenga una patología, aunque por lo menos ellos salen a pasear (y quizá también tengan contacto físico entre ellos, eso no lo sabemos)
celia dice:
¿Y si fuera un ermitaño? Ellos viven solos
Enrique Rubio dice:
Creo que sería un amargado y Generatriz no le dejaría ser feliz
celia dice:
Ya, pero la tecnología nos sigue asustando, ¿no?
Enrique Rubio dice:
Creo que la patología no está en la tecnología, sino en el ser humano. El hikikomori está enfermo, pero no por culpa de los videojuegos e Internet. Todo depende de cómo nos relacionamos con las herramientas tecnológicas, sean del tipo que sean. La enfermedad está en la sociedad actual, tan competitiva y violenta, Internet y los videojuegos tal vez sean una válvula de escape de la jungla exterior, amortigua nuestra soledad, pero no es la causante
celia dice:
A eso me refería… Un hombre que pasa diez años encerrado, con sus ordenadores, sus videojuegos, su trabajo por Internet, compra y vive a través de la red… ¿puede considerarse una forma de vida artificial?
Enrique Rubio dice:
Nuestra vida, desde que empezamos a construir instrumentos con piedras, ya empezó a ser artificial. La vida de un ciudadano medio integrado en sociedad, es artificial. La cultura es artificial. Por lo que no infravaloro lo artificial en contraposición a lo natural. Además, lo natural puede ser todavía peor: agresión, miedo, depredación. Todo eso es natural y a mí no me gusta
celia dice:
Veo que sale a relucir el psicólogo que hay en tí…
Enrique Rubio dice:
Bueno, más que psicólogo, mi lado científico y existencial. Hay una creencia compartida de que todo lo natural es bueno, como un dogma inculcado por nuestra genética, para que no nos rebelemos. Pero hay cosas naturales muy chungas, como enfermedades terribles, tornados, terremotos, inundaciones, colisión de galaxias… Todo eso son cosas naturales muy desagradables. Cuando nos ponemos una vacuna, en ese momento prefiero lo artificial a lo natural
celia dice:
¿Entonces, deberíamos decir que los natural es evolucionar artificialmente?
Enrique Rubio dice:
No sé decirte si es lo natural. No se sabe todavía por qué surgió el lenguaje y la conciencia reflexiva, porque desde el punto de vista evolutivo natural, no se entiende. Quizá sea un efecto colateral, quizá el ser humano haya empezado hace miles de años a sublevarse contra los genes, a controlarlo todo, incluso a los genes, modificándolos y cambiando su programa a su antojo. Es un misterio todavía
celia dice:
Creo que nos estamos poniendo demasiado intenosa… Hablemos de cascaradenuez… En mi opinión, creo que es difícil crear un personaje como él. ¿Se te resistió o lo tenías claro desde el principio?
Enrique Rubio dice:
¿Te refieres a si me daba pudor o si me resultó difícil describirlo?
celia dice:
Me refiero a que no debe ser fácil crear un persona de esas características, con una personalidad tan compleja y a la vez ese toque de ternura que le hace tan entrañable
Enrique Rubio dice:
A mí me resultó bastante fácil crear todos los personajes, porque creo que son áreas de mi cerebro, aspectos de mi personalidad, y yo soy tan tierno como negro, me gustan los contrastes, tan divertido como rabioso. En todos los personajes hay algo de Enrique Rubio, no sólo en Cascaradenuez
celia dice:
Todos ellos tienen mucha fuerza, incluso los que son simplemente virtuales, aunque no son muchos…
Enrique Rubio dice:
No sé si son pocos. Nunca me gustado las multitudes, siempre he estado más cómodo con una sola persona, quizá por mi personalidad de embudo, un poco obsesiva. No sé hacer dos cosas a la vez. Quizá por eso los personajes tienes esa fuerza, porque están muy concentrados, sus características estás muy definidas. Prefiero la concentración a la dispersión.
celia dice:
Cascaradenuez tiene una pistola ¿Que significa para él?
Enrique Rubio dice:
La posibilidad de desconectarse del juego y no seguir sufriendo. La posibilidad de elegir. Libertad total, como en un videojuego.
celia dice:
Has ganado bastantes premios de relatos, de hecho, creo que “Tengo una pistola” empezó siendo un relato. ¿La propia historia te pedía más desarrollo?
Enrique Rubio dice:
Sí, desde que nació la primera idea de la historia, creo que era una novela, pues fue como encontrar las puntas de la madeja de una maraña muy grande, pero fue una historia que fue creciendo desde un corazón central (el relato) hacia ambos lados, hacia atrás y hacia adelante. Creo que se me da bien convertir en novela relatos anteriores. La segunda novela también está creciendo a partir de un relato que primero tuvo 15 páginas, después 60, y ahora después de desarmar todas las piezas y volverlo a montar en plan novela, va por 400
celia dice:
¿Y sigues en el mundo virtual en esa segunda novela?
Enrique Rubio dice:
Sí, pero en menor medida. Es algo mucho más secundario pero sigue estando presente Internet, sobretodo las redes sociales y los blogs. El tema de esta segunda novela es radicalmente diferente. También la forma. Pero creo que prevalece e incluso aumenta el humor negro y la ironía marcas de la casa
celia dice:
Ya hay en el mercado varias novelas ambientadas en Internet, ¿crees que es el nacimiento de un nuevo género?
Enrique Rubio dice:
Antes o después la literatura tenía que hablar de internet, pero llega tarde, creo que siempre es la última en actualizarse. Conozco algunas que utilizan algunos aspectos de la web 2.0, pero ninguna que se desarrolle íntegramente en Internet.
celia dice:
Bueno Enrique, pues ha sido un placer… Gracias por tu tiempo
Enrique Rubio dice:
Gracias a ti. Ha sido la entrevista más relajada y placentera que he tenido. ¡Qué tanquilidad esto del Messenger.
Enrique Rubio aparece como No Conectado.
* Adolescentes y adultos jóvenes que se ven abrumados por la sociedad japonesa y se sienten incapaces de cumplir los roles sociales que se esperan de ellos, reaccionando con un aislamiento social. Los hikikomori a menudo rehúsan abandonar la casa de sus padres y puede que se encierren en una habitación durante meses o incluso años.
Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada mediante el canal RSS 2.0. Puedes dejar un comentario o enviar un trackback desde tu propio sitio.


