CÓMO DECIR ADIÓS – DEBRA ADELAIDE.
Autor: Debra Adelaide
Editorial: Lumen
ISBN: 978-84-264-1695-7
Páginas: 375
Reseña realizada por Angi Sansón.
Debra Adelaide nació en Sydney (Australia). Crítica literaria, editora, profesora universitaria y escritora, confiesa que su mayor interés reside en la lectura. Ella también hizo reseñas para publicaciones de otros escritores y actualmente sigue siendo colaboradora habitual del diario nacional, The Australian. Debra Adelaide tiene dos novelas más escritas en los años noventa: Serpiente polvo y El Albatros Hotel.
Después de que todos los tratamientos han resultado inútiles para vencer el cáncer, Delia, con 40 años escasos, sabe que se está muriendo. Dedicada a su familia por entero y amante de la lectura, es la consejera de todos aquellos que tengan dudas sobre las cuestiones del hogar, lo cual incluye: la receta de un pastel de jengibre, cómo lavar una cortina, cuál es el mejor producto para limpiar un baño o la forma de mantener en buen estado las flores del jardín. Delia se enfrenta al reto de vivir lo que le queda de vida, cerrando episodios del pasado y viviendo el presente con la consciencia de que cada día, es un día menos. De este modo, empieza a preparar una nueva guía de consejos, la guía del buen morir.
Debra Adelaide apunta en una entrevista, que escribió el tipo de libro que a ella le hubiera gustado leer y que se sorprendió de su propio éxito. Sin embargo, cuando cogí el libro por primera vez y leí la contraportada, a punto estuve de volver a dejarlo en el estante. Una mujer enferma, con dos niñas y preparándose para el paso final me parecía una lectura poco estimulante. Y, ¡oh, sorpresa! me cautivó. Mientras lo leía pasé por todos los estados de ánimo: empaticé con Delia, la rechacé en ocasiones, reí con ella, lloré por ella y el corazón se me encogió más veces de las que yo hubiera querido. Sin embargo, no podía dejar de leer. Me preguntaba hasta dónde sería capaz de llegar Delia en su afán por controlar su propia despedida, su ausencia. Todos sabemos que la felicidad se encuentra en las cosas pequeñas y que el truco para vivir en armonía es disfrutar de ellas. Pero, ¡caramba!, durante unos días he sentido el olor del café de la mañana como si fuera la última vez que iba a disfrutarlo. He mirado a diario la margarita que pugna por salir en la maceta de mi terraza y he minimizado la agresión que produce en mis oídos la música del vecino.
Ya, ya lo sé, todo esto parece cargado de edulcorante pero, si por un momento, nos planteamos nuestro propio morir, la acción de morir, nos daremos cuenta de todo lo que dejamos, de cómo lo dejamos y de qué es realmente importante.
No es agradable, lo sé, de ahí el mérito de Debra Adelaide. ¿Cómo hablar del propio morir sin que la pena y el horror llenen todas las páginas de un libro? ¿Cómo conseguir arrancar una sonrisa? Si bien hay pasajes del libro que parecen excesivos (tener el ataúd en casa y que sea decorado por tu familia es uno de ellos), las pinceladas de humor hacen más que llevadera la lectura. La historia se mueve entre detalles familiares y domésticos, agradables y conocidos. Ahí reside su éxito, en la sencillez con la que envuelve una trama que podría ser ciertamente trágica.
Delia, que no abandona la lectura en ningún momento de su mortal proceso, se pregunta cuál será el último libro que leerá y si le habrá dado tiempo a acabarlo (lo contrario, sería tremendo). ¿Y nosotros, cuál será el último libro que tengamos en nuestras manos?
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